PAIS POEMA

Libros de delmira agustini

Autores

delmira agustini

amor
Lo soñé impetuoso, formidable y ardiente; / hablaba el impreciso lenguaje del torrente; / era un mar desbordado de locura y de fuego, / rodando por la vida como un eterno riego. / Luego soñélo triste, com
anillo
Raro anillo que clarea, / Raro anillo que sombrea / Una profunda amatista. / Crepúsculo vespertino / Que en tu matinal platino / Engarzó espléndido artista. / El porvenir es de miedo… / ¿Será tu destino un dedo
boca a boca
Copa de vino donde quiero y sueño / beber la muerte con fruición sombría, / surco de fuego donde logra Ensueño / fuertes semillas de melancolía. / Boca que besas a distancia y llamas / en silencio, pastilla
boceto inconcluso
A veces, cuando el amado y yo soñamos en silencio, / -un silencio agudo y profundo como el acecho / de un sonido insólito y misterioso- / siento como si su alma y la mía corrieran lejanamente, / por yo no
ceguera
Me abismo en una rara ceguera luminosa, / un astro, casi un alma, me ha velado la Vida. / ¿Se ha prendido en mí como brillante mariposa, / o en su disco de luz he quedado prendida? / No sé… / Rara ceguera q
con tu retrato
Yo no sé si mis ojos o mis manos / encendieron la vida en tu retrato; / nubes humanas, rayos sobrehumanos, / todo tu Yo de Emperador innato / amanece a mis ojos, en mis manos. / ¡Por eso, toda en llamas, yo
cuentas de fuego
Cerrar la puerta cómplice con rumor de caricia, / deshojar hacia el mal el lirio de una veste… / -La seda es un pecado, el desnudo es celeste; / y es un cuerpo mullido, un diván de delicia.- / Abrir brazo
cuentas falsas
Los cuervos negros sufren hambre de carne rosa; / En engañosa luna mi escultura reflejo, / Ellos rompen sus picos, martillando el espejo, / Y al alejarme irónica, intocada y gloriosa, / Los cuervos negros
desde lejos
En el silencio siento pasar hora tras hora / como un cortejo lento, acompasado y frío / ¡Ah, cuando tú estás lejos de mi alma todo llora, / y al rumor de tus pasos hasta en sueños sonrío! / Yo sé que volv
día nuestro
-La tienda de la noche se ha rasgado hacia Oriente.- / Tu espíritu amanece maravillosamente; / su luz penetra en mi alma como el sol a un vergel… / -Pleno sol. Llueve fuego. -Tu amor tienta, es la gruta
el anillo
Raro anillo que clarea, / Raro anillo que sombrea / Una profunda amatista, / Crepúsculo vespertino / Que en tu matinal platino / Engarzó espléndido artista. / El porvenir es de miedo… / ¿Será tu destino un dedo
el arroyo
¿Te acuerdas? / El arroyo fue la serpiente buena… / Yo muero extrañamente… / No me mata la Vida, / ¿Te acuerdas? / El arroyo fue la serpiente buena… / Fluía triste y triste como un llanto de ciego / cuando en l
el cisne
Pupila azul de mi parque / es el sensitivo espejo / de un lago claro, muy claro!… / Tan claro que a veces creo / que en su cristalina página / se imprime mi pensamiento. / Flor del aire, flor del agua, / alma d
el diamante
Hoy, en una mano burda instintiva, deforme, he visto el diamante más bello que pueda encender el Milagro… / Parecía vivo y doloroso como un espíritu desolado… / Vi fluir de su luz una sombra tan trist
el intruso
Amor, la noche estaba trágica y sollozante / cuando tu llave de oro cantó en mi cerradura; / luego, la puerta abierta sobre la sombra helante, / tu forma fue una mancha de luz y de blancura. / Todo aquí l
el nudo
Su idilio fue una larga sonrisa a cuatro labios… / En el regazo cálido de rubia primavera / amáronse talmente que entre sus dedos sabios / palpitó la divina forma de la quimera. / En los palacios fúlgidos
el raudal
A veces, cuando el amado y yo soñamos en silencio, -un silencio agudo y profundo / como el acecho de un sonido insólito y misterioso- / siento como si su alma y la mía corrieran lejanamente, por yo no
el surtidor de oro
Vibre, mi musa, el surtidor de oro / la taza rosa de tu boca en besos; / de las espumas armoniosas surja / vivo, supremo, misterioso, eterno, / el amante ideal, el esculpido / en prodigios de almas y de cue
el vampiro
En el regazo de la tarde triste / Yo invoqué tu dolor… Sentirlo era / Sentirte el corazón! Palideciste / Hasta la voz, tus párpados de cera, / Bajaron… y callaste… y pareciste / Oír pasar la Muerte… Yo que
en el balcón romántico de un castillo adormido…
En el balcón romántico de un castillo adormido / que los ojos suspensos de la noche adiamantan, / una figura blanca hasta la luz… Erguido / bajo el balcón romántico del castillo adormido, / un cuerpo tene
en el regazo de la tarde triste…
En el regazo de la tarde triste / yo invoqué tu dolor… Sentirlo era / ¡Sentirte el corazón! Palideciste / hasta la voz, tus párpados de cera. / Bajaron… y callaste… Pareciste / oír pasar la muerte… Yo que a
en el silencio siento pasar hora tras hora…
En el silencio siento pasar hora tras hora, / como un cortejo lento, acompasado y frío… / ¡Ah! Cuando tú estás lejos, mi vida toda llora, / y al rumor de tus pasos hasta en sueños sonrío. / Yo sé que volv
en tu alcoba techada de ensueños, haz derroche…
En tu alcoba techada de ensueños, haz derroche / de flores y de luces de espíritu; mi alma / calzada de silencio y vestida de calma, / irá a ti por la senda más negra esta noche. / Apaga las bujías para v
en tus ojos
¡Ojos a toda luz y a toda sombra! / Heliotropos del Sueño! Plenos ojos / que encandiló el Milagro y que no asombra / jamás la vida… Eléctricos cerrojos / de profundas estancias; claros broches, / broches os
engastada en mis manos fulguraba…
Engastada en mis manos fulguraba / como extraña presea, tu cabeza; / yo la ideaba estuches, y preciaba / luz a luz, sombra a sombra su belleza. / En tus ojos tal vez se concentraba / la vida, como un filtro
érase una cadena fuerte como un destino…
Érase una cadena fuerte como un destino, / Sacra como una vida, sensible como un alma; / La corté con un lirio y sigo mi camino / Con la frialdad magnífica de la Muerte… Con calma / Curiosidad mi espíritu
es creciente, diríase…
Es creciente, diríase / Que tiene una infinita raíz ultraterrena… / Lábranlo muchas manos / Retorcidas y negras, / Con muchas piedras vivas… / Muchas oscuras piedras / Crecientes como larvas. / Como al impulso
exégesis
¡Pobres lágrimas mías las que glisan / a la esponja sombría del Misterio, / sin que abra en flor como una copa cárdena / tu dolorosa boca de sediento! / ¡Pobre mi corazón que se desangra / como clepsidra tr
explosión
¡Si la vida es amor, bendita sea! / Quiero más vida para amar! Hoy siento / que no valen mil años de la idea / lo que un minuto azul de sentimiento. / Mi corazón moría triste y lento… / Hoy abre en luz como
fiera de amor, yo sufro hambre de corazones
Fiera de amor, yo sufro hambre de corazones / de palomos, de buitres, de corzos o leones, / no hay manjar que más tiente, no hay más grato sabor, / había ya estragado mis garras y mi instinto, / cuando er
fue al pasar
Yo creí que tus ojos anegaban el mundo… / Abiertos como bocas en clamor… Tan dolientes / que un corazón partido en dos trozos ardientes / parecieron… Fluían de tu rostro profundo / como dos manantiales gr
hacia la primavera
Sobre el mar que los cielos del ensueño retrata / alza mi torre azul su capitel de plata / que Eolo pulsa rara, dulcemente… Suspira / al pie la vaga ola su vaga serenata. / Y yo sueño en los cantos que du
hoy desde el gran camino, bajo el sol claro y fuerte
Hoy desde el gran camino, bajo el sol claro y fuerte, / Muda como una lágrima he mirado hacia atrás, / Y tu voz de muy lejos, con un olor de muerte, / Vino á aullarme al oído un triste «¡ Nunca más !» / T
hoy han vuelto…
Hoy han vuelto. / Por todos los senderos de la noche han venido / a llorar en mi lecho. / ¡Fueron tantos, son tantos! / Yo no sé cuáles viven, yo no sé cuál ha muerto. / Me lloraré yo misma para llorarlos t
inextinguible
¡Oh tú que duermes tan hondo que no despiertas! / Milagrosas de vivas, milagrosas de muertas, / Y por muertas y vivas eternamente abiertas, / Alguna noche en duelo yo encuentro tus pupilas / Bajo un trapo
inextinguibles
¡Oh tú que duermes tan hondo / que no despiertas! / Milagrosas de vivas, / milagrosas de muertas, / y por muertas y vivas / eternamente abiertas, / alguna noche en duelo / yo encuentro tus pupilas / bajo un trapo
íntima
Yo te diré los sueños de mi vida / en lo más hondo de la noche azul… / Mi alma desnuda temblará en tus manos, / sobre tus hombros pesará mi cruz. / Las cumbres de la vida son tan solas, / ¡tan solas y tan f
la barca milagrosa
Preparadme una barca como un gran pensamiento… / La llamarán «La Sombra» unos, otros «La Estrella». / No ha de estar al capricho de una mano ó de un viento: / Yo la quiero consciente, indominable y bell
la cita
En tu alcoba techada de ensueños, haz derroche / de flores y de luces de espíritu; mi alma / calzada de silencio y vestida de calma / irá a ti por la senda más negra de esta noche. / Apaga las bujías para
la copa del amor
¡Bebamos juntos en la copa egregia! / Raro licor se ofrenda a nuestras almas, / ¡Abran mis rosas su frescura regia / a la sombra indeleble de tus palmas! / Tú despertaste mi alma adormecida / en la tumba si
la musa
Yo la quiero cambiante, misteriosa y compleja; / con dos ojos de abismo que se vuelvan fanales; / en su boca, una fruta perfumada y bermeja / que destile más miel que los rubios panales. / A veces nos asa
la ruptura
Érase una cadena fuerte como un destino, / Sacra como una vida, sensible como un alma; / La corté con un lirio y sigo mi camino / Con la frialdad magnífica de la Muerte… con calma / Curiosidad mi espíritu
la sed
¡Tengo sed, sed ardiente! -dije a la maga, y ella / me ofreció de sus néctares. -¡Eso no: me empalaga!- / Luego, una rara fruta, con sus dedos de maga, / exprimió en una copa clara como una estrella; / y
las alas
Yo tenía… / dos alas!… / Dos alas, / que del Azur vivían como dos siderales / raíces!… / Dos alas, / con todos los milagros de la vida, la muerte / y la ilusión. Dos alas, / fulmíneas / como el velamen de una estre
lo inefable
Yo muero extrañamente…No me mata la Vida, / no me mata la Muerte, no me mata el Amor; / muero de un pensamiento mudo como una herida… / ¿No habéis sentido nunca el extraño dolor / de un pensamiento inmens
lo soñé impetuoso, formidable y ardiente…
Lo soñé impetuoso, formidable y ardiente; / hablaba el impreciso lenguaje del torrente; / Era un amor desbordado de locura y de fuego, / Rodando por la vida como en eterno riego. / Luego soñelo triste, co
los relicarios dulces
Hace tiempo, algún alma ya borrada fue mía. / Se nutrió de mi sombra… Siempre que yo quería / el abanico de oro de su risa se abría, / o su llanto sangraba una corriente más; / alma que yo ondulaba, tal u
los retratos
Si os asomárais a mi alma como a una estancia profunda, veríais cuánto la entenebrece e ilumina / la intrincada galería de los Desconocidos… Figuras incógnitas que, acaso, una sola vez en la vida / pa
mi musa triste
Vagos preludios. En la noche espléndida / su voz de perlas una fuente calla, / Cuelgan las brisas sus celestes pífanos / en el follaje. Las cabezas pardas / de los búhos acechan. / Las flores se abren más,
mis amores
Hoy han vuelto. / Por todos los senderos de la noche han venido / a llorar en mi lecho. / ¡Fueron tantos, son tantos! / Yo no sé cuáles viven, yo no sé cuál ha muerto. / Me lloraré yo misma para llorarlos t
nocturno
Engarzado en la noche el lago de tu alma, / diríase una tela de cristal y de calma / tramada por las grandes arañas del desvelo. / Nata de agua lustral en vaso de alabastros; / espejo de pureza que abrill
ofrendando el libro
Porque haces tu can de la leona / Más fuerte de la Vida, y la aprisiona / La cadena de rosas de tu brazo. / Porque tu cuerpo es la raíz, el lazo / Esencial de los troncos discordantes / Del placer y el dolo
ofrendando el libro a eros
Porque haces tu can de la leona / más fuerte de la Vida, y la aprisiona / la cadena de rosas de tu brazo. / Porque tu cuerpo es la raíz, el lazo / esencial de los troncos discordantes / del placer y el dolo
otra estirpe
Eros, yo quiero guiarte, Padre ciego… / Pido a tus manos todopoderosas / ¡su cuerpo excelso derramado en fuego / sobre mi cuerpo desmayado en rosas! / La eléctrica corola que hoy despliego / brinda el necta
para tus manos
Manos que sois de la Vida, / manos que sois del Ensueño; / que disteis toda belleza / que toda belleza os dieron; / tan vivas como dos almas, / tan blancas como de muerto, / tan suaves que se diría / acariciar
plegaria
-Eros: ¿acaso no sentiste nunca / Piedad de las estatuas? / Se dirían crisálidas de piedra / de yo no sé qué formidable raza / en una eterna espera inenarrable. / Los cráteres dormidos de sus bocas / dan la c
serpentina
En mis sueños de amor, ¡yo soy serpiente! / gliso y ondulo como una corriente; / dos píldoras de insomnio y de hipnotismo / son mis ojos; la punta del encanto / es mi lengua… ¡y atraigo con mi llanto! / soy
sobre una tumba cándida
«Ha muerto…, ha muerto…», dicen tan claro / que no entiendo… / ¡Verter licor tan suave en vaso tan tremendo!… / Tal vez fue un mal extraño tu mirar por divino, / tu alma por celeste, o tu perfil por fino…
supremo idilio
(Boceto de un poema) / En el balcón romántico de un castillo adormido / que los ojos suspensos de la noche adiamantan, / una figura blanca hasta la luz… Erguido / bajo el balcón romántico del castillo ado
tengo sed, sed ardiente
-Tengo sed, sed ardiente- dije a la maga, y ella / me ofreció de sus néctares-. Eso no: ¡me empalaga!- / Luego una rara fruta, con sus dedos de maga / exprimió en una copa, clara como una estrella; / y un
tu amor
Tu amor, esclavo, es como un sol muy fuerte: / jardinero de oro de la vida, / jardinero de fuego de la muerte, / en el carmen fecundo de mi vida. / Pico de cuervo con olor de rosas, / aguijón enmelado de de
tu amor, esclavo, es como un sol muy fuerte…
Tu amor, esclavo, es como un sol muy fuerte: / jardinero de oro de la vida, / jardinero de fuego de la muerte, / en el carmen fecundo de mi vida. / Pico de cuervo con olor de rosas, / aguijón enmelado de de
tu boca
Yo hacía una divina labor, sobre la roca / creciente del orgullo. De la vida lejana / algún pétalo vivo voló en la mañana, / algún beso en la noche. Tenaz como una loca, / seguía mi divina labor sobre la
tú dormías
Engastada en mis manos fulguraba / como extraña presea, tu cabeza; / yo la ideaba estuches, y preciaba / luz a luz, sombra a sombra su belleza. / En tus ojos tal vez se concentraba / la vida, como un filtro
vagos preludios. en la noche espléndida…
Vagos preludios. En la noche espléndida / su voz de perlas una fuente calla, / Cuelgan las brisas sus celestes pífanos / en el follaje. Las cabezas pardas / de los búhos acechan. / Las flores se abren más,
ven
Ven, oye, yo te evoco. / Extraño amado de mi musa extraña, / ven, tú, el que meces los enigmas hondos / en el vibrar de las pupilas cálidas. / El que ahondas los cauces de amatista / de las ojeras cárdenas…
vida
A ti vengo en mis horas de sed como a una fuente / límpida, fresca, mansa, colosal… / y las punzantes sierpes de fuego mueren siempre / en la corriente blanda y poderosa. / Vengo a ti en mi cansancio, com
visión
¿Acaso fue en un marco de ilusión, / en el profundo espejo del deseo, / o fue divina y simplemente en vida / que yo te vi velar mi sueño la otra noche? / En mi alcoba agrandada de soledad y miedo, / tacitur
yo hacía una divina labor, sobre la roca…
Yo hacía una divina labor, sobre la roca / Creciente del Orgullo. De la vida lejana, / Algún pétalo vívido me voló en la mañana, / Algún beso en la noche. Tenaz como una loca, / Seguía mi divina labor de
yo muero extrañamente… no me mata la vida…
Yo muero extrañamente… No me mata la Vida, / No me mata la Muerte, no me mata el Amor; / Muero de un pensamiento mudo como una herida… / ¿No habéis sentido nunca el extraño dolor / De un pensamiento inmen
yo te diré los sueños de mi vida…
Yo te diré los sueños de mi vida / En lo más hondo de la noche azul… / Mi alma desnuda temblará en tus manos, / Sobre tus hombros pesará mi cruz. / Las cumbres de la vida son tan solas, / Tan solas y tan fr
¡oh tú!
¡Oh Tú! / Yo vivía en la torre inclinada / de la Melancolía… / Las arañas del tedio, las arañas más grises, / en silencio y en gris tejían y tejían. / ¡Oh, la húmeda torre!… / Llena de la presencia / siniestra
¿acaso fue en un marco de ilusión…
¿Acaso fue en un marco de ilusión, / En el profundo espejo del deseo, / O fue divina y simplemente en vida / Que yo te vi velar mi sueño la otra noche? / En mi alcoba agrandada de soledad y miedo, / Tacitur