david huerta
algunos deseosQue vuelvas a ver la enorme catedral / y la erizada Capilla / y sientas el paso distante, los rumores / de los Cruzados y de San Luis. / Que vuelvasa la calle Monsi
cuaderno de noviembre (fragmentos)Humo de rosas quemadas en el jardín donde hemos conocido a la noche / con brazos más extraños que la palabra Deseo, / donde sobrevive un aire de recuerdo inútil
el peso de una chispaEntro en una gasa letárgica / hecha de fantasma y Purgatorio. / Está detrás de una velocidad de párpado / la fractura de una Afirmación. / Pero yo nada puedo ya afi
escena de costumbresLa región que buscabas en el azul del sábado es una reliquia / desprendida del corazón húmedo del aire: una zona de poca / fortuna / Para la riqueza de tus manos
incurable (fragmento)Capítulo I / Simulacro / El mundo es una mancha en el espejo. / Todo cabe en la bolsa del día, incluso cuando gotas de azogue / se vuelcan en la boca, hacen enmudec
la noche del cuerpoEn la noche del cuerpo se preparan / los alimentos de Dios, / la cena carmesí de los esclavos, el místico bocado / de los turbios amantes- / sudor, lágrimas, mierda
nocturnoMilímetros de ti convergen ahogándose, bajo la noche, la fantasía de toda / la transparencia empozada en el cuarto. / Tu mirada oscila con un cerrado esplendor,
olvidarAquí están los nervios / que envuelven, como un papel fragante, / las melodías obtusas / del rencor. / Y aquí la risa / como un pájaro ebrio... / Escuchar. Olvidar. Dos
plegariaSeñor, salva este momento. / Nada tiene de prodigo o milagro / como no sea una sospecha / de inmortalidad, un aliento / de salvación. Se parece / a tantos otros momen