david escobar galindo
ars poética¡Belleza, flor de sueño, al fin alientas / después de tanto espanto y tanto llanto! / Porque también tu gracia puede tanto, / Tanto más que el crujir de las afrentas. / Después de la dolencia del espanto,
como los dioses en su audaz vigiliaComo los dioses en su audaz vigilia, / me asombro de estar vivo y de estar muerto. / La palabra revienta en el silencio / y el silencio se nutre de palabras. / ¿Cuál es la diferencia entre estar vivo / y es
deja que el aire libre se libereDeja que el aire libre se libere / más aún, oh Dolor, deja que afine / su transparente fuego Mnemosine / para cantar lo que viviendo muere. / Que así, en lo oscuro, mi estupor inquiere / y en mano abierta e
despierto a medianocheDespierto a medianoche. Es un alarde / de lucidez frugal. Todo respira / a nuestro alrededor, como si fuéramos / los poderdantes de la gracia cósmica. / Vuelvo a dormirme, entonces. De seguro / en ese lapso
devocionarioEstoy sentado frente a un vaso de agua. / Es igual que sentarse ante un océano. / La eternidad se ahoga en una gota, / pero el tiempo es un pálido velero. / Sentado en popa miro el sol que nace. / Sentado e
diálogo en la tinieblaNo busco la verdad, pero persigo / su estela cautivante, su aleteo / que es la réplica infiel de lo que creo / y el huidizo fulgor de lo que digo. / La verdad absoluta es un castigo / que quizás no merezca
dos pájaros que bebenDos pájaros que beben / en una sola gota de rocío. / Dos lágrimas de lluvia / que caen juntas desde un solo alero. / Dos hojas que se duermen / en un solo recodo del follaje. / Dos manos que descubren el dest
duelo ceremonial por la violenciaIII / Húndete en la ceniza, perra de hielo, / Que te trague la noche, que te corrompa / La oscuridad; nosotros, hombres de lágrimas, / Maldecimos tu paso por nuestras horas. / Más que las sombras francas, c
el arraigado¡Yo no me iré de esta casa / aunque el huracán arrecie! / Seguiré aspirando el moho / de sus ancianas paredes, / oyendo crujir maderas / en noches de viento fértil, / y contando entre las vigas / los murciélago
el caballero de magritteCaminaba por calles / donde la luz se demoraba mucho, / quizás contando gajos de San Carlos. / Eran esos lugares apacibles, / de inmóviles señoras a las puertas / y costureras en un fondo de humo. / Yo no nac
el episodio terrorista 2Ando entre luz quebrada, oscurecida, / con una abeja dentro del cerebro, / pulso de amor abriéndose, cerrándose; / y las palabras cotidianas gimen / como puertas antiguas, sin retorno, / una taza de leche c
el episodio terrorista 3Amor, pleno misterio, / sonido de algún bosque, pánica agua, / llavero del armario con papeles sagrados, / cabello de mujer mientras el día remonta sus chatarras, / podría así seguir, pulsando el laberint
el reencuentroNo te encontraba, Dios, desde hace tanto. / Es cierto: te rezaba, te pedía; / pero eso es sólo la ansiedad que envía / sondas de luz desde el vital quebranto. / Hallarte es otra cosa. Es otro encanto, / otr
el viejo gritoSorpresa. Barro. Espíritu. / Llegas cayendo en mí, lluvia del tiempo, / con tus augustas sombras de fría limpidez, / y de repente estoy en otras épocas, / entre las piedras de otros horizontes, / libre de l
entre el aura obsesiva del inciensoEntre el aura obsesiva del incienso, / un rumor de cabezas oscilantes. / ¿Qué silencioso aceite voluntario / me ha traído hasta el templo taoísta? / Gota a gota ese aceite me consagra / para otra devoción,
estamento nocturnoDespréndese la noche / desde su astro más solo, / y cae sobre el miedo de los techos quebrados. / Noche de las esencias como espíritus de aire, / que beben en los ojos abiertos de las bestias. / Se despiert
guijarros de humedad46 / Cuadro impecable: / naturaleza muerta, / memoria viva. / 54 / Fórmula mágica / respirar el silencio / bajo la sábana. / 57 / Ventana abierta. / Y el aire aún tratando / de abrir la puerta. / 73 / Sólo un instante / se e
ha muerto un hombre1. Un hombre ha muerto. ¿Quién? No importa… / Un hombre ha muerto. ¿Quién? No importa. Ha muerto. / Ha muerto… ¿en qué lugar? Tampoco importa. / ¡Tan sólo importa, pues, eso que corta / la vida con su taj
hacia la perspectiva de las dunasHacia la perspectiva de las dunas, / esa ilusión comienza a dibujarse. / Una mancha de lluvia en movimiento. / Un volumen de insólitos cristales. / Una escultura onírica de sal. / Y un soplo de repente, hum
húndete en la ceniza, perra de hieloHúndete en la ceniza, perra de hielo, / que te trague la noche, que te corrompa / la oscuridad; nosotros, hombres de lágrimas, / maldecimos tu paso por nuestras horas. / Más que las sombras francas, como
jazmines heredadosCierro los ojos para ver la luz / que sobrevive al íntimo terror / de disolverse en la total conciencia; / y hay primero una ráfaga difusa, / una explosión serena y ambarina / que tiembla como el fluido de
la armoníaLa armonía es un río transitable. / Cada aurora embarcamos / corriente abajo, en ceremonia inédita. / No recordamos nunca / las estaciones en las que paramos / ayer o antes de ayer o antes de siempre. / En el
la brumosa casaNo hay para qué llamar, porque está franca / la puerta principal, de anciano cedro. / Hace un leve chirrido / al entreabrirse, a modo del lamento / de la seda graciosa que se rasga / por el imperio de las m
la garza vuelaLa garza vuela sobre el agua inmóvil. / Desde la orilla, un bosque de álamos / se empina para ver el pozo ciego / donde se acaba de ocultar la luna. / En el entorno, suelta una cocina / tres pañuelos de hum
la palabra es un pétaloLa palabra es un pétalo / que el viento desprendió de la magnolia. / En el árbol, la flor / sigue estando completa, / porque la herida es invisible. / El pétalo que vuela solitario / al volar se convierte en
la rosa muerta miraLa rosa muerta mira / a través del cristal el grávido paisaje / La rosa viva observa / a través del cristal la estancia sola. / La rosa muerta sigue viva / en la cruz de las nubes. / La rosa viva está encerra
las aguas pasan bajo el puenteLas aguas pasan bajo el puente, / sin recordar a Heráclito. / Han fluido así desde que el río es río, / sin cesar de medirse / con la fatalidad del mar que las aguarda. / Desde lo alto del puente, / un niño d
las grandes espinas disfrazadas de lágrimasLas grandes espinas disfrazadas de lágrimas / que nos enterraron en el corazón los años, / muelas impúdicas de la mentira organizada, / invasión -desde el subsuelo- de ecuménicos cuarzos; / hacia dónde se
las llaves del subsueloVivimos en la violencia verde, disfrazada, / como tranquilos visitantes de un pueblo / sujeto en el primer hervor del desafío; / dignatarios sin plumas se pierden en las páginas; / encomenderos, comercian
las ramas del ciprésLas ramas del ciprés / se ven mejor en el estanque quieto. / Es como si el reflejo definiera / más hondamente su naturaleza. / Y cuando hay un temblor / en las aguas tocadas por la brisa, / es aún más flagran
lo ausente no está ausenteLo ausente no está ausente, / sólo apenas distante del instante. / Al poner el oído fantasioso / junto a la laminilla que separa / lo presente y lo ausente, / una vaga corriente se incorpora, / flor que surge
los árboles callados vieron pasar a lillieLos árboles callados vieron pasar a Lillie, / vieron su luz rosada como fruta sin huella, / el sol desvanecido de sus ojos de niña, / la adolescencia verde como el verde manzano, / los dedos en que pulsan
los que pasan no sabenLos que pasan no saben / que una flor / es el precio de la suerte. / Los que pasan no saben / que tras la piel / se esconden otras vidas. / Los que pasan no saben / que los grandes espacios / son nuestra casa del
los que se quedanSiempre hay algunos que se van; pero tú te quedas. El peligro es enorme, la inseguridad es profunda, el miedo es inevitable; / pero tú te quedas. Hay días en que tienes que caminar por las calles de
nada es más que un instanteNada es más que un instante. Lo remoto / se quedó detenido en su minuto. / La sucesiva flor soñó su fruto / para prenderlo en el dorado exvoto. / En el instante exprime el sol devoto / su apuesta cotidiana
nada es memoriaNada es memoria: todo es invención. / Lo que recuerdo es lo que más invento, / porque es obra interior inesperada, / que no admite proyecto. Soy el último / retoque de mí mismo sin cesar. / Y eso me lo ha e
niños que cargan otros niñosNiños que cargan otros niños / semidormidos y pidiendo / centavos por las ventanillas / de los carros, mientras regresa el verde / del semáforo. Niños de intacta suciedad, / niños igual de ancianos que la m
parábolaEl sol se pierde —moneda de fuego / en su ciega alcancía. / Duerme el tesoro, luego, en el pleno sosiego, / hasta que lo descubre, de pronto, en el hondón, / el picapedrero del día. / (Tal le pasa al maduro
por nómadas caminosPor nómadas caminos secundarios / se llega siempre al sur, piedras abajo, / hasta encontrar los rastros del origen. / En estas tierras bajas se aglomeran / vestigios de extraviados manantiales, / basureros
sonetoen el que hablando con Dios desvive su secreto valimiento / Ábreme, dios, el juego de tus venas, / la voz de tus cartílagos contusos, / la animación floral de tus abusos, / tu cariñoso abismo de sirenas. /
todos los minutos llevan a este díaEl vuelo de las gaviotas -silencioso y perfecto- / Me hizo sentir por vez primera el gozo agudo -casi aroma recóndito- / de la inmensidad; / Supe allí que lo inmenso es la categoría interior de cada uno
tren de la nocheSuena el tren en la noche / ?¿llamando a quién, a quiénes??, / el tren abajo, en los cañaverales, / como una larga serie de pañuelos llorados; / y su llamar se junta al fuego de los perros, / sofocando las
verdinegra es la piedraVerdinegra es la piedra, como siempre. / Transparente es el agua, como nunca. / ¿Podría imaginarse algún riachuelo / que se olvidara en la sed del día? / Entre el nunca y el siempre hay una alianza. / Entre
vi la tierra descalzaVi la tierra descalza / y quise descalzarme yo también. / Oí el agua desnuda / y quise desnudarme yo también. / Sentí el aire indefenso / y quise estar inerme yo también. / Me habló el fuego en lo oscuro / y qu
yo no soyYo no soy Pedro, / Juan, / ni Segismundo. / Yo no soy pura sangre, / ni mestizo, / ni natural del valle o de la estepa. / Mi pensamiento es un pequeño mundo. / Un mundo de orfandad de pura cepa. / Vine de no sé d