PAIS POEMA

Libros de daniel garcía helder

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daniel garcía helder

carta debajo del sapo
El sapo común, que con la lengua caza los bichos al vuelo / y salta, chueco, trillando los yuyos tórridos y espoleando / las sombras, pardo, noctámbulo, bufón de la zanja, / debe sin duda su aspecto al
dale, dale, la mano que sostiene en lo alto la linterna
Dale, dale, la mano que sostiene en lo alto la linterna / empieza a aflojar, es ahora, da dos pasos, uno, dos, tus primeros / sigilosos pasos en la arena del otoño, uno más y ya son tres, / quitando eso
el ornitorrinco
Negado por la naturaleza como sin duda / lo hubiera querido hacer su padre, vuelve a estornudar, / mezcla de varias especies que tras disputarse el predominio / se dieron todas por vencidas, abandonando
en el campo de los arocena
Y a la vuelta del granero, tres ratas de oscuro y húmedo pelambre, rudas, ojos de confite, que salen despedidas por la boca de un desagüe, una atrás de otra, como por un recto. Hace apenas un
un amante de la comedia humana no debería hacer pactos de pudor con sus semejantes
A mí dame las nubes, ellos / pueden quedarse con el viento / ahora sin nada para empujar. / El grito del afilador, las hojas curtidas / de enero y febrero y todos los demás / sonidos humillados. Ves la lluv
una advertencia
Una alambrada donde se cruzan / tallos de distintas zarzas y unas pocas / cañas emergen con sus penachos entre flores / acampanadas, tampoco muchas, de un color / que remeda al lila, pero que es silvestre
xi (acá el agua está muerta de verdad)
El sol deformado tras un culo de botella / en un cielo con emplomaduras sobre / la cabecera del puente, negros los fierros, / negra el agua, gris sucio el smog por toda conciencia / fluctuando en la tibia
yace
Un bel morir tutta la vita onora. / Lo the fair dead! / Petrarca super Pound, 1989 / No hay, acá no veo, un pedazo de madera / nunca va a enceguecer, ojos de carne / y cáscaras de huevo acá no veo; / el vient