PAIS POEMA

Libros de concha méndez

Autores

concha méndez

alameda
Alameda: / guarda bien / mis siete años primeros. / Y los siete / posteriores. / Y el carrusel luminoso / de mis primeros amores. / Alameda; / que yo volveré algún día / a recoger los mejores / ¿sueños? de la infanci
ancho es el mar; él ha de separamos
Ancho es el mar; él ha de separamos; / quedarán nuestras almas enlazadas. / Como un último retrato, en nuestros ojos / impresas lucirán nuestras miradas. / El barco en que he de ir está en el puerto; / a es
automóvil
Automóvil / Una cantata de bocina. / Gusano de luz por la calle sombría. / Los ojos relucientes bajo la noche fría. / Reptil de la ciudad que raudo se desliza.
balada
Agua pura corría / por el piano. / Dulcemente salía / del cauce de sus manos. / La nostalgia dormía. / Y dormía el Ocaso. / La Música bebía / el agua de su vaso.
cómo galopa la sangre
¡Cómo galopa la sangre! / ¡Qué difícil detenerla / para que nos vaya al paso / cuando vive con tal fuerza! / Le he puesto duros bocados; / la he sujetado las riendas; / hay un viento que me puede / y la clava m
de este sueño malva y rosa…
De este sueño malva y rosa / que sueña el agua del río, / se van rosando en la tarde / las velas de mi navío. / De las lejanías vengo. / Cruzo frente al espigón. / Una canción marinera / se rosa en mi corazón… /
de qué trigal malherido
¿De qué trigal malherido / te fueron a levantar, / mi pobre ángel caído? / ¿Acaso era tu destino / ir tan lejos a acabarte / y por eso tanta prisa / tenías cuando marchaste? / ¿Era la cita en Castilla / y esa noc
en una tarde, como tantas tardes
En una tarde, como tantas tardes, / y en un gran parque de ciudad lejana, / para evadirse del rumor ajeno / conmigo misma paseando estaba. / Era el frescor intenso, se veían / sobre los verdes las señales d
eran verdes como un mar
Eran verdes como un mar, / con reflejos de alto cielo. / -¡Qué bien sabían mirar!- / unos ojos que recuerdo. / En la penumbra lucían / con una luz de misterio, / como dos claros abismos / abiertos a mil deseos.
fantasmas de hielo y sombra
Fantasmas de hielo y sombra / animados y sin alma / me cercan por todas partes / adondequiera que vaya. / Me cercan y me persiguen, / pero nunca me acobardan, / porque al hielo que me oponen, / les opongo fuego
la isla
Deslizándome en el agua / hasta la Isla he venido. / He vagado entre sus brisas. / Y por su costa he corrido. / Del mar salí llena de algas, / con el bañador ceñido. / Y tras andar por la Isla, / bajo un árbol
la pescadora
No quiero la pipa curva, / ni tu pañuelo bordado, / ni las rosas -los domingos- / ni el cestillo con pescado. / Y, marcharé de este puerto / hacia otro puerto distante / para que decir no puedas: / -¡La pescado
la risa
Alguien dijo que «la risa / es la gran enterradora». / Algo se me está enterrando / porque río a todas horas.
los brazos que te han llevado
Los brazos que te han llevado, / no te dejan escapar / para volver a mi lado. / Nos separa un ancho mar / de difíciles tormentas, / y náufrago has de llegar, / si es que vuelves a mi puerta, / para quererte sal
madrigal
Ven a mí que vas herido / que en este lecho de sueños / podrás descansar conmigo. / Ven, que ya es la media noche / y no hay reloj del olvido / que sus campanadas vierta / en mi pecho dolorido. / Tu retorno lo
malva y rosa
A Guillermo de Torre / De este sueño malva y rosa / que sueña el agua del río, / se van rosando en la tarde / las velas de mi navío. / De las lejanías vengo. / Cruzo fente al espigón. / Una canción marinera / se
me gusta andar de noche
Me gusta andar de noche las ciudades desiertas, / cuando los propios pasos se oyen en el silencio. / Sentirse andar, a solas, por entre lo dormido, / es sentir que se pasa por entre un mundo inmenso. / To
me levanté hasta el sueño
Me levanté hasta el sueño. En busca iba / de no sentir la herida que abrasaba. / Las duras flechas del dolor hicieron / brotar en mí el clavel de nueva llaga. / Corriendo al par carrera con el viento / y pe
medianoche
Medianoche. / Canción negra. / ¡Y canta mi única estrella!… / ¡Que rompan ese reloj / y quede a solas con ella!
mi ventana
El viento / bate espadas de hielo. / -No abriré la ventana- / El viento / decapita luceros. / -No abriré la ventana- / El viento / lleva lenguas de fuego. / -No abriré la ventana- / En telegramas de sombra / que van
ni me entiendo ni me entienden
Ni me entiendo ni me entienden; / ni me sirve alma ni sangre; / lo que veo con mis ojos / no lo quiero para nadie. / Todo es extraño a mí misma, / hasta la luz, hasta el aire, / porque ni acierto a mirarla; / n
no es aire lo que respiro
No es aire lo que respiro, / que es hielo que me está helando / la sangre de mis sentidos. / Tierra que piso se me abre. / Cuanto miro se oscurece. / Mis ojos se abren al llanto / ya cuando el día amanece. / Y
no quiero la pipa curva…
No quiero la pipa curva, / ni tu pañuelo bordado, / ni las rosas –los domingos / ni el cestillo con pescado. / Y, marcharé de este puerto / hacia otro puerto distante / para que decir no puedas: / ¡La pesc
quisiera tener varias sonrisas de recambio
Quisiera tener varias sonrisas de recambio / y un vasto repertorio de modos de expresarme. / O bien con la palabra, o bien con la manera, / buscar el hábil gesto que pudiera escudarme… / Y al igual que en
recuerdo de sombras
Sobre la blanca almohada, / más allá del deseo, / sobre la blanca noche, / sobre el blanco silencio, / sobre nosotros mismos, / las almas en su encuentro. / Sobre mi frente erguido / el exacto momento, / dices qu
se desprendió mi sangre
Se desprendió mi sangre para formar tu cuerpo. / Se repartió mi alma para formar tu alma. / Y fueron nueve lunas y fue toda una angustia / de días sin reposo y noches desveladas. / Y fue en la hora de ver
se mire donde se mire
Se mire donde se mire, / nada se ve por la tierra, / que la luz ya no es la luz, / que es sombra negra y sin tregua / y por todos los caminos / la sangre hasta el pecho llega. / ¿Por qué esta mezcla de sangre
si turbia la razón
Si turbia la razón y roto el sueño / paso a ser una sombra entre mortales, / quede de mí la luz que ahora me guía / antes de ser mi sombra larga noche. / Quede de mí la angustia y el anhelo / y la risa y el
todo, menos venir para acabarse
Todo, menos venir para acabarse. / Mejor rayo de luz que nunca cesa; / o gota de agua que se sube al cielo / y se devuelve al mar en las tormentas. / 0 ser aire que corra los espacios / en forma de huracán,
uno de esos instantes
Uno de esos instantes que se vive / no se sabe en qué mundo, ni en qué tiempo, / que no se siente el alma y que apenas / se siente el existir de nuestro cuerpo, / mi corazón oyó que lo llamaban / desde el u
uno de esos instantes que se vive
Uno de esos instantes que se vive / no se sabe en qué mundo, ni en qué tiempo, / que no se siente el alma y que apenas / se siente el existir de nuestro cuerpo, / mi corazón oyó que lo llamaban / desde el u
ven a mí que vas herido
Ven a mí que vas herido / que en este lecho de sueños / podrás descansar conmigo. / Ven, que ya es la media noche / y no hay reloj del olvido / que sus campanadas vierta / en mi pecho dolorido.
vine
Vine con el deseo de querer a las gentes / y me han ido secando mi raíz generosa. / Entre turbias lagunas bogar veo a la Vida. / Deja estelas de fango, al pasar, cada cosa… / Y hablo así, yo que he sido v