concepción arenal
el aturdidoDe química un profesor, / Porque a su intento convino, / Con espíritu de vino / La humedece, y sin temor / A su mano aplica fuego, / Que ardía sin propio daño. / Y del
el espejo y la verdadEn uno de los viajes / Que tuvo la mala idea / De hacer no sé con qué objeto / La Verdad sobre la tierra, / Oyó de un espejo amigo / Sentidas y amargas quejas. / «¿De q
el león enfermoEnfermo y gravemente / De los bosques hallóse el soberano / LEON, como decimos vulgarmente. / Su estómago, hasta allí cual pocos sano, / Ni el más leve sustento dig
el mastín y el galloSabido es de cada cual / Que aún mucho más que el caballo. / Entre los vanos, el gallo / Es vanidoso animal. / Había en cierto lugar / Uno que el cuello inclinaba / Cua
el oso y el loboEn la cristalina fuente / Que tan pura el agua lleva / En su rápida corriente, / Y se llama río Deva / Cuando llega al mar potente. / Y de Julio caluroso / Como a las d
el perro y el gatoSi no hubo malicia o yerro / De la historia en el relato, / Estábase cierto gato / Mano a mano con un perro. / Ponderaba entusiasmado / De su maña en recompensa, / Sus
el río y el arroyoNaciendo uno de ella al par / El otro en remoto suelo, / Un río y un arroyuelo / Llegaban juntos al mar. / En ancho cauce y profundo / Turbio corría el primero; / Estre
el sobrio y el glotónHabía en un lugarón / Dos hombres de mucha edad, / Uno de gran sobriedad / Y el otro gran comilón. / La mejor salud del mundo / Gozaba siempre el primero. / Estando de
el testamento del leónCerca se hallaba un león / De sus dolores postreros, / Y tigres, panteras, lobos, / Todos amigos o deudos, / Dábanle muy compungidos / Mil inútiles consejos, / Meditand
la pera verde y podridaIba un día con su abuelo / paseando un colegial / y debajo de un peral / halló una pera en el suelo. / Mírala, cógela, muerde; / mas presto arroja el bocado, / que muy
la verdad en la feriaPolvos de no envejecer / Pregonaba en una feria / Un hombre de mejor traza / Que tienen por común regla / Los que a explotar se dedican / La credulidad ajena. / Unos po
los dos caballosCuidaba mucho un francés / Dos caballos por su mano; / Era el uno jerezano / Y era el otro cordobés. / Ambos de ardiente mirada, / Ambos de fuerte resuello, / Grueso y