País Poema - Autores

claudio rodríguez

a las puertas de la ciudad
Voy a esperar un poco / a que se ponga el sol, aunque estos pasos / se me vayan allí, hacia el baile mío, / hacia la vida mía. Tantos años / hice buena pareja con v
a mi ropa tendida
(El alma) / Me la están refregando, alguien la aclara. / ¡Yo que desde aquel día / la eché a lo sucio para siempre, para / ya no lavarla más, y me servía! / ¡Si hasta
adiós
Cualquier cosa valiera por mi vida / esta tarde. Cualquier cosa pequeña / si alguna hay. Martirio me es el ruido / sereno, sin escrúpulos, sin vuelta / de tu zapato
ahí mismo
Te he conocido por la luz de ahora, / tan silenciosa y limpia, / al entrar en tu cuerpo, en su secreto, / en la caverna que es altar y arcilla, / y erosión. / Me mode
ajeno
Largo se le hace el día a quien no ama / y él lo sabe. Y él oye ese tañido / corto y duro del cuerpo, su cascada / canción, siempre sonando a lejanía. / Cierra su p
al fuego del hogar
Aún no pongáis las manos junto al fuego. / Refresca ya, y las mías / están solas; que se me queden frías. / Entonces qué rescoldo, qué alto leño, / cuánto humo subi
al ruido del duero
Y como yo veía / que era tan popular entre las calles / pasé el puente y, adiós, dejé atrás todo. / Pero hasta aquí me llega, quitádmelo, estoy siempre / oyendo el
alto jornal
Dichoso el que un buen día sale humilde / y se va por la calle, como tantos / días más de su vida, y no lo espera / y, de pronto, ¿qué es esto?, mira a lo alto / y
ballet del papel
…Y va el papel volando / con vuelo bajo a veces, otras con aleteo / sagaz, a media ala, / con la celeridad tan musical, / de rapiña, / del halcón, ahora aquí, por est
bienvenida la noche para quien va seguro…
Bienvenida la noche para quien va seguro / y con los ojos claros mira sereno el campo, / y con la vida limpia mira con paz el cielo, / su ciudad y su casa, su fam
brujas a mediodía
(Hacia el conocimiento) / No son cosas de viejas / ni de agujas sin ojo o alfileres / sin cabeza. No salta, / como sal en la lumbre, este sencillo / sortilegio, este
canto del caminar
Nunca había sabido que mi paso / era distinto sobre tierra roja, / que sonaba más puramente seco / lo mismo que si no llevase un hombre, / de pie, en su dimensión.
canto del despertar
El primer surco de hoy será mi cuerpo. / Cuando la luz impulsa desde arriba / despierta los oráculos del sueño / y me camina, y antes que al paisaje / va dándome fi
cáscaras
I / El nombre de las cosas que es mentira / y es caridad, el traje / que cubre el cuerpo amado / para que no muramos por la calle / ante él, las cuatro copas / que nos
clávame con tus ojos esa nube
Clávame con tus ojos esa nube / y esta esperanza de hombre que me queda. / ¿Por dónde yo si estaba en la alameda / de tus ojos mintiendo cuando estuve? / Disciplina
como el son de las hojas del álamo
El dolor verdadero no hace ruido. / Deja un susurro como el de las hojas / del álamo mecidas por el viento, / un rumor entrañable, de tan honda / vibración, tan sen
como si nunca hubiera sido mía
Como si nunca hubiera sido mía, / dad al aire mi voz y que en el aire / sea de todos y la sepan todos / igual que una mañana o una tarde. / Ni a la rama tan sólo ab
cómo veo los árboles ahora
Cómo veo los árboles ahora. / No con hojas caedizas, no con ramas / sujetas a la voz del crecimiento. / Y hasta a la brisa que los quema a ráfagas / no la siento co
con los cinco pinares de tu muerte y la mía…
Con los cinco pinares de tu muerte y la mía / tú volverás. Escucha. La promesa besada / sobre tu cicatriz sin huella con racimo en silencio / nos da destino y fru
después de tantos días sin camino y sin casa…
Después de tantos días sin camino y sin casa / y sin dolor siquiera y las campanas solas / y el viento oscuro como el del recuerdo / llega el de hoy. / Cuando ayer
don de la ebriedad
I / Siempre la claridad viene del cielo; / es un don: no se halla entre las cosas / sino muy por encima, y las ocupa / haciendo de ello vida y labor propias. / Así am
el baile de águedas
Veo que no queréis bailar conmigo / y hacéis muy bien. ¡Si hasta ahora / no hice más que pisaros, si hasta ahora / no moví al aire vuestro estos pies cojos! / Tú si
el robo
I / Ahora es el momento del acoso, / del asedio en silencio, / del rincón de la mano con su curva / y su techumbre de codicia. Ahora / es el momento de esta luz tan t
en invierno es mejor un cuento triste
Conmigo tú no tengas / remordimiento, madre. Yo te doy lo único / que puedo darte ahora: si no amor, / sí reconciliación. Ya sé el fracaso, / la victoria que cabe / e
espuma
Miro la espuma, su delicadeza / que es tan distinta a la de la ceniza. / Como quien mira una sonrisa, aquella / por la que da su vida y le es fatiga / y amparo, mir
esta iluminación de la materia
Esta iluminación de la materia, / con su costumbre y con su armonía, / con el sol madurador, / con el toque sin calma de mi pulso, / cuando el aire entra a fondo / en
gestos
Una mirada, un gesto, / cambiarán nuestra raza. Cuando actúa mi mano, / tan sin entendimiento y sin gobierno, / pero con errabunda resonancia, / y sondea, buscando /
herida en cuatro tiempos
I / Aventura de una destrucción / Cómo conozco el algodón y el hilo de esta almohada / herida por mis sueños, / sollozada y desierta, / donde crecí durante quince año
hilando
(«La hilandera de espaldas», del cuadro de Velázquez) / Tanta serenidad es ya dolor. / Junto a la luz del aire / la camisa ya es música, y está recién lavada, / acl
la contemplación viva
I / Estos ojos seguros, / ojos nunca traidores, / esta mirada provechosa que hace / pura la vida, aquí en febrero / con misteriosa cercanía. Pasa / esta mujer, y se me
lamento a mari
Casi es mejor que así llegue esta escena / porque no eres figura sino aliento. / La primavera vuelve mas no vuelve / el amor, Mari. Y menos mal que ahora / todo apa
lo que no es sueño
Déjame que te hable en esta hora / de dolor con alegres / palabras. Ya se sabe / que el escorpión, la sanguijuela, el piojo, / curan a veces. Pero tú oye, déjame / de
lo que no se marchita
Estos niños que cantan y levantan / la vida, / en los corros del mundo / que no son muro sino puerta abierta / donde si una vez se entra verdaderamente / nunca se sal
me la están refregando, alguien la aclara…
Me la están refregando, alguien la aclara. / ¡Yo que desde aquel día / la eché a lo sucio para siempre, para / ya no lavarla más, y me servía! / ¡Si hasta me está m
mientras tú duermes
Cuando tú duermes / pones los pies muy juntos, / alta la cara y ladeada, y cruzas / y alzas las rodillas, no astutas todavía; / la mano silenciosa en la mejilla izq
nana de la virgen maría
Duérmete, Niño amante / luz de mi sueño. / Duérmete sin cuidados / que yo te velo / Cuando caiga la noche / sobre el silencio, / se hará cojín de espumas / mi blanco pech
no olvida. no se aleja…
No olvida. No se aleja / este granuja astuto / de nuestra vida. Siempre / de prestado, sin rumbo, / como cualquiera, aquí anda, / se lava aquí, tozudo, / entre nuestros
no sé por qué he vivido tanto tiempo…
No sé por qué he vivido tanto tiempo. / No me voy como huido / porque ahora estoy junto a los de mi mesa. / Es el agua, es el agua, la energía / y la velocidad del
nuevo día
Después de tantos días sin camino y sin casa / y sin dolor siquiera y las campanas solas / y el viento oscuro como el del recuerdo / llega el de hoy. / Cuando ayer
salvación del peligro
Esta iluminación de la materia, / con su costumbre y con su armonía, / con sol madurador, / con el toque sin calma de mi pulso, / cuando el aire entra a fondo / en la
siempre la claridad viene del cielo…
Siempre la claridad viene del cielo; / es un don: no se halla entre las cosas / sino muy por encima, y las ocupa / haciendo de ello vida y labor propias. / Así aman
sin adiós
Qué distinto el amor es junto al mar / que en mi tierra nativa, cautiva, a la que siempre / cantaré, / a la orilla del temple de sus ríos, / con su inocencia y su c
sin leyes
En esta cama donde el sueño es llanto, / no de reposo, sino de jornada, / nos ha llegado la alta noche. ¿El cuerpo / es la pregunta o la respuesta a tanta / dicha i
tal vez, valiendo lo que vale un día…
Tal vez, valiendo lo que vale un día, / sea mejor que el de hoy acabe pronto. / La novedad de este suceso, de esta / muchacha casi niña pero de ojos / bien sazonado
tanta serenidad es ya dolor…
Tanta serenidad es ya dolor. / Junto a la luz del aire / la camisa ya es música, y está recién lavada, / aclarada, / bien ceñida al escorzo / risueño y torneado de la
the nest of lovers
(Alfistron) / Y llegó la alegría / muy lejos del recuerdo cuando las gaviotas / con vuelo olvidadizo traspasado de alba / entre el viento y la lluvia y el granito y
tiempo mezquino
Hoy con el viento del Norte / me ha venido aquella historia. / Mal andaban por entonces / mis pies y peor mi boca / en aquella ciudad de hosco / censo, de miseria y d
tú no sabías que la muerte es bella…
Tú no sabías que la muerte es bella / y que se hizo en tu cuerpo. No sabías / que la familia, calles generosas, / eran mentira. / Pero no aquella lluvia de la infan
tú no tienes otro nombre más allá de ti misma…
Tú no tienes otro nombre más allá de ti misma / De los nombres de la amapola y de la violeta / de entre todos los nombres del anillo / yo prefiero la palabra comp
tú siempre tan bailón, corazón mío
Tú siempre tan bailón, corazón mío, / ¡métete en fiesta; pronto, / antes de que te quedes sin pareja! / ¡Hoy no hay escuela! ¡al río, / a lavarse primero, / que hay q
un bien
A veces, mal vestido un bien nos viene; / casi sin ropa, sin acento, como / de una raza bastarda. Y cuando llega / tras tantas horas deslucidas, pronto / a dar su g
un viento
Dejad que el viento me traspase el cuerpo / y lo ilumine. Viento sur, salino, / muy soleado y muy recién lavado / de intimidad y redención, y de / impaciencia. Entr
veo que no queréis bailar conmigo…
Veo que no queréis bailar conmigo / y hacéis muy bien. ¡Si hasta ahora / no hice más que pisaros, si hasta ahora / no moví al aire vuestro estos pies cojos! / Tú si
viento de primavera
Ni aún el cuerpo resiste / tanta resurrección, y busca abrigo / ante este viento que ya templa y trae / olor, y nueva intimidad. Ya cuanto / fue hambre, ahora es su
y llegó la alegría…
Y llegó la alegría / muy lejos del recuerdo cuando las gaviotas / con vuelo olvidadizo traspasado de alba / entre el viento y la lluvia y el granito y la arena, / l
yo me pregunto a veces si la noche
Yo me pregunto a veces si la noche / se cierra al mundo para abrirse o si algo / la abre tan de repente que nosotros / no llegamos a su alba, al alba al raso / que
¿qué estáis haciendo aquí? ¿qué hacemos todos?…
¿Qué estáis haciendo aquí? ¿Qué hacemos todos / en medio de la plaza y a estas horas? / Con tanto sol, ¿quién va a salir de casa / solo por ver qué tal está la co