PAIS POEMA

Libros de claudia lars

Autores

claudia lars

a chistina georgina rossetti
¿Dónde crece el manzano marinero / que sabe de la espuma y la colina? / ¿En dónde la granada granadina / para el cumpleaños del amor primero? / ¿Va en el aire tu acento verdadero / o duele a media sangre, c
a gabriela mistral
Una rosa de angustias -mar y viento- / y la estrella que gime en tierra oscura; / una secreta herida de ternura / y el camino interior del pensamiento. / Tu nombre fijo, tu divino intento, / la suelta voz q
a sor juana inés de la cruz
I / ¿Quién soltó de tu pecho la impaciente / paloma musical que en fuego sube? / ¿Quién puso en los cristales de la nube / la misma luz que cae de tu frente? / ¿En qué silencio de estupor vehemente / te pude
antífona del amor inmutable
Siempre habré de quererte como ahora: / ¡Amor de luces blancas!… / ¡Fuego de sol que me calienta el pecho / y no levanta llama! / Con esta misma música recóndita, / tan profunda y tan vaga / como el rumor inm
árbol de sangre
Esta herida me duele con dolor deleitoso. / Abierta como un surco, en su fondo germina / semilla amarga y dulce que ha de erguirse, callada, / en el tronco de fuerza y en la rama florida. / Árbol gigante
canción de medianoche
Esta noche de octubre es de luna redonda. / Estoy sola, llorosa, pegada a tu recuerdo. / Han escrito tu nombre las estrellas errantes / y he cogido tu voz con la red de los vientos. / Flota un olor agrest
canción del adiós que se presiente
Nos está decretado separarnos. / Tal vez sea mañana… / He vivido a tu lado muchos días / sin ser lo que deseabas. / Has cogido en tus manos, suavemente, / mi tibia mano huraña; / has tejido en tu pecho nido q
canción del recuerdo intacto
Sólo tú, verdadero, ningún dolor me diste. / Tu regalo perfecto no cabía en mis manos: / era el ramo fragante, el vino de alegría / y la espiga madura para el pan cotidiano. / Sólo tú adivinaste el motivo
cancion que te hizo dormir
La noche del mundo: / ¡qué largos cabellos!… / Los suelta en la torre, / la torre del viento. / Los peina en el valle, / los trenza en el cerro, / los abre en las ramas / frías del almendro. / ¡La noche del mundo
canción redonda
Voy a cantar la inmensa belleza de la vida / en un verso sencillo: / el color de la nube, la fragancia del gajo, / y el milagro del trigo. / Quiero robar al Sol su clave luminosa / y su escala de brillos; / y
cara y cruz
Alta visión de un sueño sin espina, / honda visión en realidad clavada; / ansia de vuelo en recta que se empina, / miedo del paso en curva accidentada. / Rosa de sombra, rosa matutina, / una caída y otra le
cartas escritas cuando crece la noche
I / El tiempo regresó —en un instante— / A la casa donde mi juventud / Quiso comerse el cielo. / Lo demás bien lo sabes… / Otros llegaron con sus palabras / Y sus cuerpos, / Buscándome dolorosamente / O dejando l
casa sobre tu pecho
I / A medio otoño, casi del olvido / volviendo con la rosa del verano; / el mar del corazón bajo tu mano / y el camino de ayer para el oído. / No es golondrina, no, la que ha venido / al cielo de este cielo c
del fino amanecer
(Fragmento) / Hermoso el visitante, / descubridor de grutas misteriosas / y amigo de mi frente. / Me contó su aventura con las olas; / su pacto con la tierra; / quiso evocar edades ya borradas, / nombres que fo
dibujo de la fuga
I / Nunca se ha visto un blanco, un encarnado, / tan amorosos como el lindo verde. / Andrew Marvell / El árbol y su cielo. / Ya despierta la fábula en las cosas. / El cielo de mi risa / sobre el ágil velamen de
dibujo del regreso
Para Alberto Velásquez / Alza la dulce muerta su carne soterrada / en verdes que se extienden del suelo a la retina. / Con un gesto de flor responde a tu llamada; / sobre su nombre nuevo un pájaro se incl
dos sonetos a un místico
I / Amor que se cruzó por mi camino / y me encontró en la sombra, abandonada. / Amor que fuera luz en la callada / y sombría espesura del destino. / Esencia de lo noble y de lo fino: / le sorprendí brillando
el misterio
Alma encarnada en mi seno / ¿de qué mundos has llegado? / ¿Por qué entre miles de madres / a mí has buscado? / ¿Qué lección dura o sencilla / has de aprender en la Vida? / ¿Habrá más risa y más canto / por tu v
en un lugar del alma
En un lugar del alma, entre muros de olvido / y en arenas estériles, se entierran los amores / que nos nacieron muertos; y en tierra bendecida, / donde sueño tras sueño la vida siembra flores, / los que y
envío
Sobre tu blanca huella mi camino; / mi siempre andar sobre tu luz en fuga. / Con ecos, con taludes, con mareas, / y este nombre del alma en mi aventura. / Aquí… para llegar hasta tu reino, / escuchando la v
espejo
Miré a la dulce niña del pasado / con piel ansiosa y con el ojo puro, / dibujando su forma contra el muro / donde el amor la había equivocado. / Era yo misma…cuerpo ya olvidado, / gesto de ayer y corazón se
estrella
Estrella… más que vista, presentida. / -¿Dardo de luz o brasa que levanto?- / Alta en el cielo y en razón de llanto / tras la retina por milagro hundida. / En el sueño y la sangre derretida. / Doliendo allí
eva a adán
¡Si tienes sed, Adán, abrévate de mi boca! / ¡Ten fe y obra el milagro! ¡Mis besos serán buenos / como el agua que un día brotara de la roca / y como la que el Hijo de humildes nazarenos, / que será, de a
fuerteza
Esta colina de girasoles / convertida en zompopero humano; / estos hombres amargos / con desafiantes niños sin ropas; / esta sequía veranera / y estas humedades que cultivan fiebres; / estas muchachas morenit
hermanos
Peso del aire, vuelo de la tierra / en opuesta verdad y simbolismo; / doble color del cielo y del abismo / que el ojo exacto de la vida encierra. / Sal aceptada, dulcedumbre en guerra, / paisaje del espejo
instante y elegía de un marino
1. Sin rostro ni contornos. / Apenas presentida en la distancia / pero viva en su sangre como un pájaro. / Mareas ascendentes / se la ofrecían inicial, creciendo, / y más honda que el pulso y el deseo / iba,
la cantora y su tiempo
Vivo un temblor de presentimientos / y estoy en medio de la borrasca / como la sacudida hoja de un árbol inútil. / Presencio el instante que enloquecidos visionarios / anunciaron con signos de relámpagos /
la casa de vidrio
Puerta de cristal el día, / pared de cristal el aire, / techo de cristal el cielo… / ¡Dios hizo mi casa grande! / Ventanas de maravilla / sobre escondidos lugares: / el sendero de las hadas / y el camino de los
los dos reinos
1. Tengo que decir de dónde vine, / porque todos los que conmigo llegaron / han olvidado aquel país sin cuerpos. / Aquí desde el fondo de mi sangre, / avanzo por este impulso hambriento / como una dolida be
mensaje que no espera respuesta
Porque llegaste del ensueño mismo, / súbito y espontáneo, / rompiendo ligaduras imposibles / con atrevidos brazos. / Porque en la sombra, densa y sin orillas, / fuiste un momento blanco: / soplo fugaz de giro
migajas
Va la hormiga con un retazo de amapola / hacia el blando montoncito de arena. / Yo soy insecto, / tú eres insecto, / él es insecto. / ¡Ah pesada basura / la del nombre que escogieron / para hacerme tan importan
nada en común tenemos
Nada en común tenemos; sin embargo / te escucho emocionada; / va tejiendo la luna hebras sutiles / en su telar de plata. / Abre la noche su corola fresca, / húmeda y constelada / en el círculo inmenso del esp
niño de ayer
Eras niño de niebla / casi en la nada; / nombre de mi sonrisa / detrás del alma. / Y era un barco dichoso / de tanto viaje / y un ángel marinero / bajo mi sangre. / Subías como el lirio, / como las algas; / en tu pes
nodriza
¡Calla , mi flor de leche, / mi siempre niña! / Los sueños que se cuentan / se hacen ceniza. / No te fíes del mar / porque da y quita, / ni del hombre que llega / de lejanías. / Primores de este valle / son tuyos,
palabras de la nueva mujer
Como abeja obstinada / exploro inefables reinos / que desconoces / y al entrar en la memoria de tu corazón / señalo parajes virginales. / ¡Aquí la eternidad / modificando nuestro minuto! / No puedo ser abismo: /
poeta soy
Para María y Mariano Coronado / Dolor del mundo entero que en mi dolor estalla, / hambre y sed de justicia que se vuelven locura; / ansia de un bien mayor que el esfuerzo apresura, / voluntad que me oblig
porque soy vagabunda
Porque soy vagabunda conozco los caminos / húmedos y fragantes que en el monte se enroscan; / los que suben despacio al nido de la fuente; / los que se traga el bosque con su boca de sombra. / Porque soy
primera parte
1. Me salva de mí misma: / huésped del alma en alma devolviendo / la palabra que abisma, / lo que entiendo y no entiendo / por este viaje en que llorando aprendo. / Amoroso elemento / forma su fina y leve arq
reto
Maduro fuego por azar cautivo / en el estrecho cauce de mis venas. / Brazo de afán helado entre cadenas, / rostro de ayer presente en sueño vivo. / Paloma del zarzal y del olivo / que a perseguir tu vuelo m
retrato
Ternura móvil que enraizó a mi lado, / niño grande sin nombre y sin alero; / huésped del sueño en cuerpo verdadero, / oscuro corazón iluminado. / Pago del día, saldo del pasado, / dulce heridor y hábil cura
retrato de don pedro de alvarado
Por la cautiva playa marinera / –centauro casi, casi profecía– / sobre una resonante jerarquía / alzaba su esperanza aventurera. / De sangre era la cruz no de madera; / de hierro la palabra y la osadía; / y e
romance de la noche más bella
Nos fuimos -noche de Octubre- / por la larga carretera. / Ya no llovía. La luna / era una luna canela. / Cara plácida y redonda. / Cara de madrina buena. / Sonrisa de plata y ámbar. / Maravillosa hilandera. / Su
romances de norte y sur
X / Juan Guzmán Cruchaga, quiero / hablar de la tierra tuya. / Tierra visible en el sueño / y en la realidad oculta. / Tierra que busco y encuentro / por estremecidas rutas / del clima de la poesía, / de corazone
rosa
Color redondo, carne dulce y fina, / abierto corazón de primavera; / llama fugaz en tierra pajarera, / columna de evidencia matutina. / Goce de abril, inútil bailarina / de la sangre y la luz en la frontera
sangre
Zumo de angustias, leche milagrosa, / raíz inaccesible, árbol salado. / ¡Qué temblor en el túnel anegado! / ¡Qué llama y nieve en subterránea rosa! / Escala de contactos, misteriosa / razón del sueño, el mi
segunda parte
1. Se abre la suelta flor de mi alegría, / se abre con su aventura; / es la más fina posesión del día, / su encendida locura; / se abre… porque de nieblas del invierno / y sellado letargo / llega el amor -el
sirena
Va sobre espuma alzada, casi en vuelo, / sin rozar el navío ni la roca / y la distancia abierta la provoca / un doloroso afán de agua y de cielo. / El canto suelto, desflecado el pelo, / de la tierra inocen
sobre el ángel y el hombre
I / Me salva de mí misma: / huésped del alma en alma devolviendo / la palabra que abisma, / lo que entiendo y no entiendo / por este viaje en que llorando aprendo. / Amoroso elemento / forma su fina y leve arqu
sobre rosas y hombres
1. Está mirando el cielo, / pero se apoya en una escala de ceniza / y define su invencible linaje / antigua en ella misma / y pasajera. / Sé que retorna para el breve latido / entre gorriones y niños sin tiem
sonetos del arcángel
1. Quiero, para nombrarte, voz tan fina / y tan honda… conciencia de la rosa, / eje del aire, llama melodiosa, / cambiante y desolada voz marina. / Vaivén de arrullo, trémolo a sordina, / rumor que el mundo
sueño
Fui por el aire, tras la luz caída, / pisando signos y colores planos / y llevaba, desnuda, entre las manos, / la flor de ayer, alzando nueva vida. / Una paloma leve y abstraída / buscó la espiga de celeste
tercera parte
1. De nuevo el silencio vigilante… / De nuevo aquí, en su noche / poblada de semillas inmortales / y pájaros dormidos; / profundamente el ángel invencible: / esa leve presencia sin pasiones, / alumbrando las