PAIS POEMA

Libros de clara janés

Autores

clara janés

amiga
Te brillaban dos lágrimas / por fin nos despedimos / sin poder compartir el aluvión de noche / pero tú me sabías / rompiéndome en aceras / recorriendo senderos sin gravedad deshechos / alejándome progresivame
capaz de reverbero
Capaz de reverbero / el vacío musita / e incisiva se inicia la vibración / como grieta en la nada. / En su alear asciende, / para a la llama, el verbo, / y fluye virginal lo tangible. / Oh forma que detiene suc
carta iii
Nunca sabré de ti, / y eso lo supe / desde el primer encuentro. / Esta certeza tiene tanta fuerza / que es / como si tuviera noticias tuyas / a cada momento.
el banquete
El banquete que os propongo es para el día de mi muerte / y responde al amor que yo siento y deseo: / pido que se me coma, / que mi ser en no ser no se mude / sino en puro alimento; / comunión caníbal supli
el disfraz
En caballos de noche / la sombra del mar / abandona su lecho. / Va hacia el desierto de sal, / ojos brillantes, / caudal de risa en cascada, / manos llenas de hojas / como árbol de lluvia. / Corre, / se precipita / s
en el umbral oscuro la copa destelló
En el umbral oscuro la copa destelló / y en mi mirada se adentró / la filigrana de la plata. / Bebe ,dijo su portador: / Y bebí sus ojos en el vino. / Y bebí el vino en sus labios. / Y él bebió sus labios en
esperaré paciente
Esperaré paciente, / acechando, como un perro, el momento. / O me iré por la selva de tus versos / abriéndome camino lentamente / por ocultos senderos, / por pequeños resquicios / que has dejado entreabiertos
estuve con un joven
Estuve con un joven / y supe al fin lo que era / el violento arrebato, la agilidad vibrátil, / cavidades melosas en la carnosa pulpa / suavemente entreabierta / hasta el linde dehiscente, / el perfecto engran
eurídice
La mano en el saúco del leteo, / la sombra sigue insomne / de otra mano, / una mano que nombra, / que desbroza el camino, / que pasa a limpio / los nombres de las cosas. / Pero el rostro, / que nunca fue, / que no
fue al alba
Fue al alba, / perdona por la hora. / Tus párpados del sueño callaban / debajo de mi almohada / y al irrumpir la luz primera / se dibujó en el blanco / tu entrecejo fruncido / y tu voz murmuró unas palabras. / En
halova
¡Era una chica tan alegre! / En clase se reía sin parar. / Se equivocaba siempre en las declinaciones / y sin embargo podía hablar de todo / e incluso pronunciaba bien la r . / Ella me hizo leer a Nezval ya
herido el árbol
Herido el árbol, / su fragancia me cubre, / ¡oh amable delirar / mientras giran los astros! / Una llama seduce / el humo de los sueños que me acunan. / Vela mi corazón aunque yo duerma.
homenaje a garcía lorca
Se arranca el perro asirio de las sombras / y, a su primer aullido, / luna y estrellas hacia el sueño ascienden / mientras el sol, / aún desde su negra efigie, / inicia el gesto. / Tu viaje nocturno es ya met
irremediablemente
Mueren las rosas / a pesar de la lluvia. / Mi corazón doliente / poco alimento / puede cederles ya. / Dame la mano. / Tu agonía / en la mía / logrará ser más fuerte / que el agosto / y teñir con su sangre / ese desespe
isla del suicidio
Isla del suicidio / en apariencia muda, / arranca la sonrisa / de tu cara. / Muestra la ambigüedad / de tus aromas, / de tus viejas / cuyos ojos vuelven la espalda, / de tus hermosos jóvenes con la mueca dro
llegarán los almendros
Llegarán los almendros en flor a tu ventana / huídos de mi pensamiento, / y el temblor del olivo / que se estremece al paso de la noche. / Pero yo, cada vez más perdida en tus palabras, / no tendré fuerza p
los latidos estallan en mis labios
Los latidos estallan en mis labios / que ya apenas murmuran: / come, death, and wellcome! / Sobre el ansia desértica / de tu carne de agraz arboladura / la luna se desmaya / cubriendo de pudor / descuartizados
me dejaré morir en tu silecio
Me dejaré morir en tu silencio, / que de noche me diste de comer / los frutos del cerezo / en tu alcoba de sombras / sangrantes de perfume / y nada más deseo. / Me dejaré morir en tu silencio.
me he despertado de pronto
Me he despertado de pronto, / tú me estabas gritando enfurecido / destrozabas la noche, / rompías en pedazos la materia. / He comprendido entonces / tu obsesión / por las manos manchadas de sangre / También yo
no sé
Soy hermosa y mi piel es suave / y el viento del mar me devuelve rocío / de tiernas tersuras. / Mi cabello perfumo y adorno de áurea madreselva / y mi pecho es redondo y casi virginal. / Tuve un amante que
nota ii
A veces el poema es el objeto o don / y con más evidencia / pone de manifiesto ese propósito: / dar luz a una palabra / sin quitarle su magia / o ser depositario / de una visión o de un sentir / que toma cuerpo
ojos
Me has acorralado / y con odio agarrado mis solapas, / me has empujado hacia un rincón / y me has golpeado / hasta dejar tinto de sangre / el aire mismo, / y así y todo, / he aquí que todavía me levanto / y mirán
oyes esa música
¿Oyes esa música / que cruza como luz la oscuridad / mientras la oscuridad gira / y yo con ella? / ¡Con qué fuerza / se abre paso / y llega incluso / a mi lugar más remoto / cercado también de sombras! / Pero el la
paralajes
Vimos el cometa / que pasa cada seis mil años. / Las palabras despertaron. / Los oídos se embriagaron / con su clamor sigiloso. / Los ojos fueron cautivos / de su incesante manar, / que entretegía coronas en el
paso a paso
Paso a paso / Desconfía de aquellos / que no han considerado nunca / el suicidio. / Van haciendo paso a paso el camino, / cegándose al abismo que siempre acosa al hombre / Entran en la matemática rueda / de la
pido
Prisionera de un pánico invencible, / y aunque sé de la inutilidad de todo sueño, / desde esa cárcel torturante que es la vida, / pido la autonomía total del hombre / y el derecho a no justificar para nad
quietud
El ojo de la noche / descubre el pálido abandono / y absorbe hasta el negro su blancura. / He aquí un espejo vacío / que alcanza / la otra cara del vacío. / He aquí una apertura sin fin / y sin confín. / ¡Mira co
revuelta con el viento
Revuelta con el viento / mi alma has arrastrado / hasta la orilla de tu alma. / Mas mi cabeza / anclada en ese cuerpo / se revela contra la distancia / y poseída asedia tu aislamiento. / Te busca fieramente en
ya se acercan las manos
Ya se acercan las manos, / innumerables manos, / negras manos, / a cegarme los ojos, / a detener mis piernas, / a secarme las venas, / a posarse insistentes / a lo largo del cuerpo / y dejarlo sumido en lo negro.