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Libros de catulo

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catulo

el varo a mí, mío, a sus amores
El Varo a mí, mío, a sus amores, / al verme ocioso, me llevó, desde el Foro: / una ramerilla, como a mí entonces de repente me pareció, / no en verdad desagradable ni desagraciada. / Allí cuando llegamos,
flavio, las delicias tuyas a catulo
Flavio, las delicias tuyas a Catulo, / si no es que sean desagradables e inelegantes, / querrías decir y callarlas no podrías. / Pero no sé a qué suerte de febriculosa / ramera aprecias: esto te averg&uum
hola, muchacha sin nariz pequeña
Hola, muchacha sin nariz pequeña, / Sin bello pie, ni negros ojos, / Sin dedos largos, y de rostro sudoroso, / Con lengua apenas elegante, / Amiga del rumboso Formiano, / ¿acaso se dice en provincias que er
la goleta aquella que veis, huéspedes
La goleta aquella que veis, huéspedes, / dice que fue de las naves la más rápida / y que, de ningún nadador madero el ímpetu, / no podía preterirla, tanto si con palas / menester fuera volar, o si con lie
pajarito, delicias de mi niña
Pajarito, delicias de mi niña, / con el que jugar, que en el seno tener, / al que la yema del dedo dar, que la apetece, / y suele incitar a acres mordiscos, / cuando por la nostalgia mía esforzada, / a un a
plañid, oh las venus y los deseos
Plañid, oh las Venus y los Deseos, / y cuanto hay de personas más seductoras: / el pajarito muerto se ha, de mi chica, / el pajarito, delicias de mi chica, / al que más ella que a los ojos suyos amaba, / pu
pobre catulo, que dejes de hacer lo indebido
Pobre Catulo, que dejes de hacer lo indebido, / y lo que ves pasado perdido lo digas. / Fulgieron un día cándidos para ti los soles, / cuando acudías adonde tu niña decía, / amada para nos cuanto amada se
preguntas cuántos a mí besares
Preguntas cuántos a mí besares / tuyos, Lesbia, sean bastantes y de sobra. / Cuan grande el número de las libisas arenas / en la laserpiciosa Cirene yace, / entre el oráculo de Júpiter flagrante / y el sagr
veranio, de todos mis amigos
Veranio, de todos mis amigos / antepuesto para mí a miles trescientos, / ¿has venido a casa, a tus penates / y hermanos unánimes y vieja madre? / Has venido, oh para mí nuncios dichosos. / Te veré a ti, inc
vivamos, mi lesbia, y amemos
Vivamos, mi Lesbia, y amemos, / y los rumores de los viejos más severos / todos en un as estimemos. / Los soles morir y volver pueden: / a nosotros, cuando una vez se nos muere nuestra breve luz, / noche ha
¿a quién dono este agradable, nuevo librito…
¿A quién dono este agradable, nuevo librito / con árida pómez recién pulido? / Cornelio, a ti, pues tú solías / creer que son algo mis tonterías, / ya entonces cuando osaste, único de los ítalos, / el tiemp