carolina zamudio
atardecer de cultoI / Las cosas bellas también se lacran. / Cuando terminan pueden doler / como si algo se soltara. Pesar / como lo perdido. / II / Atardece. Un párpado a punto de cerrarse. / Un dios que no es mío / ofrece sus pro
cansancioDeberíamos morir todos así, de golpe / y clava su lengua de acero recién afilado / justo en medio de la médula de mi noche. / Sostengo el cansancio entre temblores / y ella sigue —cándida y cruel— / tejiend
codiciaHay reparo, avaricia en los bordes de la lengua / lo que se derrama todo inunda / un hueco de luz amanecido ancla / a una ventana la tarde / la frescura densa del agua / agita a lo lejos / por el ángulo de mi
inundaciónHay un par de zapatos / jugando bajo tu cama. / Parece que también hay víboras / te atan a las sábanas. / Un cortocircuito, una historia rebanada / un trago áspero / tu alma en el espejo delineando sudor. / Par
llorarLlorar no es limpiarse / es mojar un vestido / correr el maquillaje / ahuecar los surcos de la cara / como cauce de deshielo / es sangrar del color de la piel / dejar algo esparcido / con anticipación, sobre la
mis muertosLlevo mis muertos vivos en mí. / Vienen de mañana a extasiarse en mi mano / cuando acarician luminosos / las frentes de mis hijas. Uno mira al espejo / en mis ojos / de un pardo más ocre que verdoso / asomand
teoría sobre la bellezaLa belleza no cabe / en un trozo de papel / sí en los ojos. Como ajustar / el enfoque de una lente / por detrás. / No en la punta de la lengua / más allá. / Cabe en el aire / al abarcar el ser. / Puede asirse la be
un trozo de vidrioNada tengo / y todo al mismo tiempo. / Río de ideas / que se alimentan en algún arroyo / denso de infancia. / La copa en la mano / como toda medida del ahora. / Pasado y futuro no importan. / Intervalo fugaz / —ya