PAIS POEMA

Libros de carmen jodra

Autores

carmen jodra

amor y psique
Amor, hijo de Poros y Penía, / pobre como su madre la Pobreza, / cazador sin fortuna, / un solo pensamiento en la cabeza. / Lo que intenta alcanzar se desvanece / apenas alcanzado; / vuelve a buscar, y busca,
de 'concupiscencia'
1. Será un centauro, un ser hermafrodita… / Será un centauro, un ser hermafrodita, / el toro violador y la paloma, / con las mórbidas formas de una poma / y el escudo anguloso de un escita. / Será otro yo,
de 'el ciclo satánico'
1. Me mira. Pero no desde la altura… / Me mira. Pero no desde la altura, / como el Otro miraba, / sino asentado en la terrena grava, / sobre la roca dura. / Sonríe con sonrisa tan impura, / que la reina de Sa
divertimento erótico
Un gemido doliente entre la alheña, / un rítmico suspiro en el helecho, / musgo y pluma por sábana del lecho, / por dosel hoja, por almohada peña, / y la lujuria tiene como seña / violar mujeres y violar de
fatiga
Hay demasiadas cosas / de las que preocuparse, / siempre distintas, siempre imprescindibles, / y nunca se termina, / y apenas se respira… Y además / está el muchacho que jamás nos mira, / la chica que no sabe
femmes damnées
Muchacha, si te entregas a los cerdos, / merecerás morir en la matanza. / No sería en todo caso más horrible que la horrible, / cínica contradanza. / Pregúntate por qué has de estar debajo / si eres mejor q
hastío
El bello mundo me produce asco. / Si pudiera, lo haría / saltar en pedacitos por los aires, / y con él a mí misma. / Yo no pedí vivir; si Tú me hiciste, / es tu culpa, no la mía. / Atrévete a juzgarme si tu p
oremos
Líbranos de la pena porque ella / destroza el corazón larvadamente / y trae sombra a los ojos de los niños. / Líbranos de la dicha porque a ella / le siguen siempre penas que la hacen / aún más amarga que l
pastoral
A un cordero que es entre los rebaños / lo que un muchacho hermoso entre la gente / lo quiero con cariño diferente, / más propio de un rapaz que de mis años. / Come en mi mano; bebe de los caños / de metal
retrato gongorino
Es la hora aquella en que el carro Febeo / ha comenzado ha poco su carrera, / y una boca de hoguera / su aliento abrasador da ya encendido / a hemisferio dormido, / cuando aquel a quien nunca llaman feo / ni
señores, yo sé bien de los venenos
Señores, yo sé bien de los venenos / de la literatura: / la tiranía impúdica y terrible / de una Belleza impura / que nos mancha los labios de palabra, / los ojos de figura / y el cerebro de sueños o pecados,
¡estériles! ¿para qué lloras?
¡Estériles! ¿Para qué lloras? / Si nunca podrás tener nada. / Si a demoras siguen demoras, / y la explicación huye alada, / y amargan tu lengua las moras / aún en agraz. / ¿Y pides un poco de paz? / El drama es