PAIS POEMA

Libros de carlos pellicer

Autores

carlos pellicer

a juárez
Sobria de barro indígena la verdad de tu vida. / Tuvo niñez de espigas y maduró en maíz. / Ganaste tu destino por la oveja perdida / y le diste a los árboles una nueva raíz. / Yo miro junto a un lago tu p
al dejar un alma
Agua crepuscular, agua sedienta, / se te van como sílabas los pájaros tardíos. / Meciéndose en los álamos el viento te descuentan / la dicha de tus ojos bebiéndose en los míos. / Alié mi pensamiento a tus
amor sin nombre
Amor sin nombre, ámbito destino / de ser y de no estar. Tu pronto asedio / sostiene mi dolor y anula el tedio / de copa exhausta o apretado vino. / En un alto silencio, un aquilino / palmo azul de silencio,
antes que otro poema…
Antes que otro poema / -del mar, de la tierra o del cielo- / venga a ceñir mi voz, a tu esperada / persona limitándome, corono / más alto que la excelsa geografía / de nuestro amor, el reino ilimitado. / Y a
canto destruido
¿En qué rayo de luz, amor ausente / tu ausencia se posó? Toda en mis ojos / brilla la desnudez de tu presencia. / Dúos de soledad dicen mis manos / llenas de ácidos fríos / y desgarrados horizontes. / Veo el
cuando hayan salido del reloj todas las hormigas…
Cuando hayan salido del reloj todas las hormigas / y se abra – por fin – la puerta de la soledad, / la muerte, / ya no me encontrará. / Me buscará entre los árboles, enloquecidos / por el silencio de una co
de aquel hondo tumulto de rocas primitivas…
De aquel hondo tumulto de rocas primitivas, / abriéndose paso entre sombras incendiadas, / arrancándose harapos de los gritos de nadie, / huyendo de los altos desórdenes de abajo, / con el cuchillo de la
deseos
Trópico, ¿para qué me diste / las manos llenas de color? / Todo lo que yo toque / se llenará de sol. / En las tardes sutiles de otras tierras / pasaré con mis ruidos de vidrio tornasol. / Déjame un solo insta
discurso por las flores
Entre todas las flores, señoras y señores, / es el lirio morado la que mas me alucina. / Andando una mañana solo por Palestina, / algo de mi conciencia con morados colores / tomó forma de flor y careció d
el sembrador sembró la aurora
El sembrador sembró la aurora; / su brazo abarcaba el mar. / En su mirada las montañas / podían entrar. / La tierra pautada de surcos / oía los granos caer. / De aquel ritmo sencillo y profundo / melódicamente
el tiempo que nos une y nos divide
El tiempo que nos une y nos divide / —frutal nocturno y floreciente día— / hoy junto a ti, mañana lejanía, / devora lo que olvida y lo que pide. / Cuidar en él lo que al volar descuide / será internarse en
el viaje
Y moví mis enérgicas piernas de caminante / y al monte azul tendí. / Cargué la noche entera en mi dorso de Atlante. / Cantaron los luceros para mí. / Amaneció en el río y lo crucé desnudo / y chorreando la
elegía nocturna
Ay de mi corazón que nadie quiso / tomar entre mis manos desoladas. / Tú viniste a mirar sus llamaradas / y le miraste arder claro y sumiso. / (El pie profundo sobre el negro piso / sangró de luces todas la
en el silencio de la casa, tú
En el silencio de la casa, tú, / y en mi voz la presencia de tu nombre / besado entre la nube de la ausencia / manzana aérea de las soledades. / Todo a puertas cerradas, la quietud / de esperarte es vanguar
en una de esas tardes
En una de esas tardes / sin más pintura que la de mis ojos, / te desnudé / y el viaje de mis manos y mis labios / llenó todo tu cuerpo de rocío. / Aquel mundo amanecido por la tarde, / con tantos episodios si
entre todas las flores, señoras y señores…
Entre todas las flores, señoras y señores, / es el lirio morado la que más me alucina. / Andando una mañana solo por Palestina, / algo de mi conciencia con morados colores / tomó forma de flor y careció d
esta barca sin remos es la mía
Esta barca sin remos es la mía. / Al viento, al viento, al viento solamente / le ha entregado su rumbo, su indolente / desolación de estéril lejanía. / Todo ha perdido ya su jerarquía. / Estoy lleno de nada
estudio
Apenas te conozco y ya me digo: / ¿Nunca sabrá que su persona exalta / todo lo que hay en mí de sangre y fuego? / ¡Como si fuese mucho / esperar unos días -¿muchos, pocos?- / porque toda esperanza / parece ma
grecia
Ella es la fiesta de las líneas / y de las rosas soñadoras / y las diademas apolíneas / entre la flor de las auroras. / Tropa de dioses pescadores… / Píndaro canta, dicta Aspasia. / Y un atropello de visiones
grupos de palomas
1 / Los grupos de palomas, / notas, claves, silencios, alteraciones, / modifican el ritmo de la loma. / La que se sabe tornasol afina / las ruedas luminosas de su cuello / con mirar hacia atrás a su vecina. / L
horas de junio
I / Vuelvo a ti, soledad, agua vacía, / agua de mis imágenes, tan muerta, / nube de mis palabras, tan desierta, / noche de la indecible poesía. / Por ti la misma sangre -tuya y mía- / corre al alma de nadie s
hoy que has vuelto, los dos hemos callado
Hoy que has vuelto, los dos hemos callado, / y sólo nuestros viejos pensamientos / alumbraron la dulce oscuridad / de estar juntos y no decirse nada. / Sólo las manos se estrecharon tanto / como rompiendo e
jugaré con las casas de curazao
Jugaré con las casas de Curazao, / pondré el mar a la izquierda / y haré más puentes movedizos. / ¡Lo que diga el poeta! / Estamos en Holanda y en América / y es una isla de juguetería, / con decretos de Rein
la bandera mexicana
La bandera mexicana / – verde, blanca y roja – / en sus colores aloja / la Patria en flor soberana. / Cuando en las manos tenemos / nuestra bandera, / es como tener entera / agua, naves, luz y remos. / Cuando alz
la primera tristeza ha llegado. tus ojos
La primera tristeza ha llegado. Tus ojos / fueron indiferentes a los míos. Tus manos / no estrecharon mis manos. / Yo te besé y tu rostro era la piedra seca / de las alturas vírgenes. Tus labios encerraro
mi voluntad de ser no tiene cielo
Mi voluntad de ser no tiene cielo; / sólo mira hacia abajo y sin mirada. / ¿Luz de la tarde o de la madrugada? / Mi voluntad de ser no tiene cielo. / Ni la penumbra de un hermoso duelo / ennoblece mi carne
nadie llegó hasta mí con este paso
Nadie llegó hasta mí con este paso / de tu esbeltez en mármoles reflejos. / Tu sangre lio a sus vínculos espejos / de imágenes ligeras al acaso. / Cristal de sangre cuya luz traspaso, / tu cuerpo enardecido
noche en el agua
Noche en el agua. / Yo te lo dije, / noche en el agua. / Cuatro luceros / clavan el aire, / cuatro luceros. / Por cuatro cielos / la noche vale. / Tiempo y alhaja / se lleva el río, / noche en el agua. / Noche que llev
nocturno 'a'
Noche. Mar de silencio. Van las meditaciones / desenrollando lentas sus claras devociones. / El faro del espíritu clarea esas ondas suaves / que van ampliando el círculo de sus evoluciones / para regir el
nocturno 'b'
No tengo tiempo de mirar las cosas / como yo lo deseo. / Se me escurren sobre la mirada, / y todo lo que veo / son esquinas profundas rotuladas con radio, / donde leo la ciudad para no perder tiempo. / Esta o
nocturno a mi madre
Hace un momento / mi madre y yo dejamos de rezar. / Entré en mi alcoba y abrí la ventana. / La noche se movió profundamente llena de soledad. / El cielo cae sobre el jardín oscuro. / Y el viento busca entre
poesía, verdad, poema mío…
Poesía, verdad, poema mío, / fuerza de amor que halló tus manos, lejos / en un vuelo de junios pulió espejos / y halló en la luz la palidez, el frío. / Yo rebosé los cántaros del río, / paré la luz en los r
que se cierre esa puerta
Que se cierre esa puerta / que no me deja estar a solas con tus besos. / Que se cierre esa puerta / por donde campos, sol y rosas quieren vernos. / Esa puerta por donde / la cal azul de los pilares entra / a
recinto
I / Vida, / ten piedad de nuestra inmensa dicha. / De este amor cuya órbita concilia / la estatuaria fugaz de día y noche. / Este amor cuyos juegos son desnudo / espejo reflector de aguas intactas. / Oh, person
segador
El segador, con pausas de música, / segaba la tarde. / Su hoz es tan fina, / que siega las dulces espigas y siega la tarde. / Segador que en dorados niveles camina / con su ruido afilado, / derrotando las fin
sembrador
El sembrador sembró la aurora; / su brazo abarcaba el mar. / En su mirada las montañas / podían entrar. / La tierra pautada de surcos / oía los granos caer. / De aquel ritmo sencillo y profundo / melódicamente
si junto a ti las horas se apresuran
Si junto a ti las horas se apresuran / a quedarse en nosotros para siempre, / hoy que tu dulce ausencia me encarcela, / la dispersión del tiempo en mis talones / y en mis oídos y en mis ojos siento. / Yo no
sonetos nocturnos
I / Tiempo soy entre dos eternidades. / Antes de mí la eternidad y luego / de mí, la eternidad. E1 fuego; / sombra sola entre inmensas claridades. / Fuego del tiempo, ruidos, tempestades; / sí con todas mis f
sonetos postreros
I / Mi voluntad de ser no tiene cielo; / sólo mira hacia abajo y sin mirada. / ¿Luz de la tarde o de la madrugada? / Mi voluntad de ser no tiene cielo. / Ni 1a penumbra de un hermoso duelo / ennoblece mi carn
tabasco en sangre madura…
I / Tabasco en sangre madura / y en mi su poder sangró. / Agua y tierra el sol se jura; / y en nubarrón de espesura / la joven tierra surgió. / Tus hidrógenos caminos / a toda voz transité / y en tu oxígeno silbé
talle y sabor
Talle y sabor, / palmeras y tamarindos, / dénselo al río / talle y sabor; dánzalo, río, / líbalo. / Palmeras y tamarindos, / dicen las voces / anaranjadas del mediodía / que el sol madura. / Por mi garganta / verde-l
trópico, para qué me diste…
Trópico, para qué me diste / las manos llenas de color. / Todo lo que yo toque / se llenará de sol. / En las tardes sutiles de otras tierras / pasaré con mis ruidos de vidrio tornasol. / Déjame un solo instan
tú eres más mis ojos porque ves
Tú eres más mis ojos porque ves / lo que en mis ojos llevo de tu vida. / Y así camino ciego de mí mismo / iluminado por mis ojos que arden / con el fuego de ti. / Tú eres más que mi oído porque escuchas / lo
un paisaje hecho poema
(Siento que se aglomeran mis deseos / como el pueblo a las puertas de una boda.) / El río allá es un niño y aquí un hombre / que negras hojas junta en un remanso. / Todo el mundo le llama por su nombre / y
vuelo de voces
Mariposa, flor de aire, / peina el área de la rosa. / Todo es así, mariposa, / cuando se vive en el aire. / Y las horas de aire son / las que de las voces que vuelan. / Solo en las voces que vuelan / lleva alas
yo acaricio el paisaje
Yo acaricio el paisaje, / oh adorada persona / que oíste mis poemas y que ahora / tu cabeza reclinas en mi brazo. / (…) Detrás de un cerro grande / va estallando una nube lentamente. / su sorpresa / es como nue
yo leía poemas y tú estabas
Yo leía poemas y tú estabas / tan cerca de mi voz que poesía / era nuestra unidad y el verso apenas / la pulsación remota de la carne. / Yo leía poemas de tu amor / Y la belleza de los infinitos / instantes,
¿qué harás?
¿Qué harás? ¿En que momento / tus ojos pensarán en mis caricias? / ¿Y frente a cuales cosas, de repente, / dejarás, en silencio, una sonrisa? / Y si en la calle / hallas mi boca triste en otra gente, / ¿la se
¿qué harás? ¿en qué momento…
¿Qué harás? ¿En qué momento / tus ojos pensarán en mis caricias? / ¿Y frente a cuales cosas, de repente, / dejarás, en silencio, una sonrisa? / Y si en la calle / hallas mi boca triste en otra gente, / ¿la se