PAIS POEMA

Libros de carlos castro saavedra

Autores

carlos castro saavedra

amistad
Amistad es lo mismo que una mano / que en otra mano apoya su fatiga / y siente que el cansancio se mitiga / y el camino se vuelve más humano. / El amigo sincero es el hermano / claro y elemental como la esp
amor
Un deseo constante de alegría; / una urgencia perenne de lamento / y el corazón, campana sobre el viento / estrenando badajas de elegía. / Morir mil veces en un solo día / y otras tantas quemar el pensamien
angustia
Yo me lleno de angustia mirándote la frente / porque estás más lejana cuando estás más presente. / Para que yo no pueda llegar hasta tu alma / tú me miras a veces con esa misma calma / con que miran los l
callémonos un rato
Hemos hablado mucho, compatriotas, / ¿porqué no nos callamos / para que la palabra se maduren / en medio del silencio / y se vuelvan arroz, / cajas de pino, escobas, / duraznos y manteles? / Hacemos mucho ruido
canción del amor herido
Tengo las manos muy tristes / y no sé qué hacer con ellas, / porque anoche me corté / los dedos en las estrellas. / Estaba pensando en ti, / en tus ojos estrellados, / y me pasé por la frente / los dedos enamor
cualquier hombre canta a su hijo presentido
Para la vida de mis hijos / bella medida es tu cintura, / y bello el ritmo de tu pulso / para la sangre de mis hijos. / En tu nostalgia atardecida / cabe el sollozo de mi niño, / y cabe el llanto de sus ojos /
destino
Por mi culpa , mujer, por mis inviernos, / muchas veces tu cara se humedece de lágrimas. / Pero también por culpa de Dios, frecuentemente, / el rostro de la tarde se humedece de lluvia.
el buque de los enamorados
Era un buque en el mar, / era el amor en medio de las olas inmensas, / y era mi soledad de navegante / y los peces oscuros de tus trenzas. / Pensaba en ti, soñaba / que iba contigo a perfumar los puertos, / y
el mundo por dentro
Siento correr los ríos por mis venas / y crecer las estrellas en mi frente. / Siento que soy el mundo y que la gente / habita mis pulmones y colmenas . / De flores tengo las entrañas llenas / y de peces la
en ti beso la patria
En ti beso la patria, beso el río / que la desencadena, que la canta, / y la flor que del suelo se levanta / y la viste abejas y rocío. / Tierra eres, relente de plantío, / sombra de monte, vegetal garganta
esposa américa
Te pienso desde Europa, esposa mía, / te pienso a grandes pasos, como loco, / y persigo por todas las patrias y los mapas / tu pecho montañoso, tus rebaños de leche, / y la desesperada tierra de tus volca
esposa patria
No me canso de andar por tus collados, / de recorrer tu cuerpo y tus colinas, / de sembrar en tu tierra desgarrada / por mi pecho de espadas y de espinas. / Centímetro a centímetro te busco, / atravieso tus
fecunda compañera
En el espejo de tu cuerpo, esposa, / recogiste mi rostro, tan fielmente, / que la línea más honda de mi frente / quedó presa en tu sangre temblorosa. / Me copiaste, mujer, mujer hermosa, / en tu río de amor
guárdame de los vientos
No me dejes partir, no me abandones, / átame a tu cintura con tus brazos, / y aléjame los buques de la cara / con tus suspiros y tus aletazos. / Rodéame de ti, de tu ternura, / de tus palomas y de tus espin
hembra de tierra y tierra
No te digo paloma, ni princesa , ni reina, / sino mujer de tierra, hembra de tierra y tierra, / compañera de besos, compañera / de mi revolución y de mi guerra. / Te llamo barro de mi alfarería, / surco de
inés
Inés digo y mi boca se convierte en azúcar / de manzana partida por la luz del verano. / Decir esta palabra es como adivinar / que está cantando un pájaro en un árbol lejano. / Inés digo y mi labio se con
ínsula
Como un nocturno vino tu mirada, / amotina mi sangre enardecida / y la noche en mis hombros detenida, / ignora su presencia desolada. / Ya no puede mi voz contra la espada / de silencio que tengo entre la h
las trenzas lejanas
Yo amé desde un principio tu sencillez de dalia, / tu pudor de semilla que se viste hasta el fondo, / y el amor con que hacías tus trenzas bajo el cielo / y escuchabas mis versos como un ave en el hombr
los ataúdes enamorados
Nuestras tumbas, mujer, se darán besos, / nuestros cajones besos y mordiscos, / y no serán sudarios los nuestros sino sábanas / para engendrar trigales / y construir el pecho de los cedros. / Nos volverán a
mujer sin nombre
Yo no digo tu nombre. Yo digo mi locura. / Mírame cómo tengo los labios: como ríos / que atraviesan cantando tu hermosura. / Digo mi gran fervor, mi desespero. / Digo lo que me quema cuando llegas / y cuand
niña mudable
Unas trenzas oscuras y una flor. / Y una boca que ignora su pasado. / Y un corazón pequeño y un callado / deseo de saber lo que es amor. / Yo -plenitud del hombre soñador- / la ungí con el perfume deseado; /
petición entrañable
Acércate a mi pecho más caudalosamente, / húndete en mi camisa, / atraviesa mi piel, mis guarniciones, / y arrásame por dentro con tus labios / y tus inundaciones. / Trasvásate a mis venas, / a mi sangre furi
presencia del amor victorioso
Tú eres la que yo quise destruir con mis besos, / pero la que resistes mi furia y mis abrazos, / y sales siempre nueva de mis bosques espesos / y siempre florecida de mis grandes hachazos. / ( Un viento l
sólo su cuerpo dulce
Su cuerpo es una aldea / donde yo me refugio cuando truena en el cielo, / y tiemblan los follajes de mis venas / y las agrupaciones de mi pelo. / Su cuerpo dulce y hondo / y sus dos brazos como ríos sin pue
soneto del amor elemental
Te quiero así, mujer: sencillamente, / como quiere el pastor a sus ovejas, / el caminante a las encinas viejas / y el río matinal a su corriente. / Te amo como las casas a la gente / y como la colmena a las
soneto herido por la muerte
Va cayendo la noche en los trigales, / mis besos van cayendo en tus racimos, / y nos vamos los dos como vinimos: / por laberintos, fechas y hospitales. / Cuando el mar nos separa con sus sales, / por encima
surco y mujer
Es más dulce el amor / sobre la hierba, niña. / Sobre las esmeraldas / que alfombran la campiña. / Más dulce que en el lecho / porque la tierra es ancha, / y la sombra del cuervo / la toca y no la mancha. / Cada
vengo y voy a tu vientre
Estoy cansado, amada, y estoy triste. / Vengo desde las tierras arrasadas y solas, / desde donde la muerte se desnuda y embiste / los acontecimientos, los hombres y las olas. / Vengo, hermosa, del tiempo,
vestida como el campo
De verde te amo más, con el vestido / que se parece al campo cuando llueve, / y el campo se emociona y multiplica / su verdura por nueve. / Ataviada de selva, de árbol joven, / por mi casa mensual cantas, c
viento rojo
Yo descubrí tu boca, yo te puse / en la boca mis uvas torrenciales, / y con los pasos de mis animales / una marcha enlutada te compuse. / El color que más amo y más te luce / es el ebrio color de los parral