carilda oliver labra
a la esperanza vuelvo, a la maderaA la esperanza vuelvo, a la madera / que construyó mis días importantes, / a la extraviada primavera / de antes. / A la justicia de mirarlo todo / como si me perteneciera, / que en fin de cuentas no hay un mo
adiósAdiós, locura de mis treinta años, / besado en julio bajo la luna llena / al tiempo de la herida y la azucena. / Adiós, mi venda de taparme daños. / Adiós, mi excusa, mi desorden bello, / mi alarma tierna,
al dorso de un retratoMira el retrato… / ¡Fíjate bien!: / en lo que tengo tras la sien / hay arrebato. / Y la sonrisa / que por el rostro pasea, / como enfermiza, / es pena fea. / ¿No has observado / esta nariz? / Es un rarísimo desliz… / ¡
amor, ¿cómo es que vienes?Amor, ¿cómo es que vienes / a darle al pensamiento tu estocada / si estoy entre las sienes / -débil mujer a golpes decorada- / y apenas tengo trato con la aurora / por no mirar la luz que eres ahora’?
anocheAnoche me acosté con un hombre y su sombra. / Las constelaciones nada saben del caso. / Sus besos eran balas que yo enseñé a volar. / Hubo un paro cardíaco. / El joven / nadaba como las olas. / Era tétrico, / s
anoche me acosté con un hombre y su sombra…Anoche me acosté con un hombre y su sombra. / Las constelaciones nada saben del caso. / Sus besos eran balas que yo enseñé a volar. / Hubo un paro cardíaco. / El joven / nadaba como las olas. / Era tétrico, / s
busco una enfermedad que no me acabeBusco una enfermedad que no me acabe / sino el dolor constante de la vida: / algo para fingir que estoy dormida / detrás de este temblor de escarcha grave. / Busco un agua cósmica que lave / la lágrima terr
callados, por la tarde, gravementeCallados, por la tarde, gravemente, / sin elegir el sitio de la tierra, / tú y yo nos besaremos como en guerra / hasta quedarnos fríos frente a frente. / Yo, cada vez más tumba que se ahonda, / tú, cada vez
carildaTraigo el cabello rubio; de noche se me riza. / Beso la sed del agua, pinto el temblor del loto. / Guardo una cinta inútil y un abanico roto. / Encuentro ángeles sucios saliendo en la ceniza. / Cualquier
carta iiLlueve contra la tarde y tu retrato. / La mariposa enferma su alegría. / Sobre el tintero se quedó vacía / la pluma con que escribo. Duerme el gato. / Miro para la sal, para el zapato, / para la tarde que s
con desdén y oroVoy a verle / en cualquier sitio, / él pedirá un ron para mezclarlo con mis pupilas; / yo, el crepúsculo. / y me traerán una lágrima. / Voy a verle: / a las seis de la tarde, / cuando los combatientes repasan s
con la blusa vacía y los ojos inmensos…Con la blusa vacía y los ojos inmensos / de soportar las lágrimas que no saben caer, / llegó calladamente. Maduros y propensos, / flotaron en la noche pecados sin hacer. / Y yo vi sus diez dedos marchitos
cuentoYo era débil, / rubia, poetisa, bien casada. / Tenía deudas / y una salud de panetela blanca. / Hicimos una casa pobremente, / muchas ventanas: / para enseñar nuestros besos a las nubes, / para que el sol entra
de paso por el sueñoTe levanto la noche de la vida. / Deshilvano una luz para tus sienes. / Te visito en el agua y no me tienes. / Cuando llego ya soy la despedida. / Se desangra tu voz como una herida / por el largo secreto d
declaración de amorPregunto si llevo corazón / cuando despierto el peligro entre sus muslos, / si me equivoca / cuando preparo la única trinchera / en su garganta. / Yo sé que la guerra es probable; / sobre todo hoy / porque ha n
dejadme dar la vueltaYa tuve esta neblina que pesa como un monte, / ya tuve este delirio, / ya tuve este fantasma y lo creí persona, / ya tuve casi el sueño, / y agonicé de pronto sin cerrar la ventana / y me quedé dormida con
discurso de evaHoy te saludo brutalmente: / con un golpe de tos / o una patada. / ¿Dónde te metes, / a dónde huyes con tu caja loca / de corazones, / con el reguero de pólvora que tienes? / ¿Dónde vives: / en la fosa en que cae
el cantoRómpanme los vestidos, quítenme la locura, / pulan con ese látigo mi sitio de estar sola, / tráiganme los infiernos, pongan mi cama dura; / no temo a los tiranos ni al cáncer ni a la ola. / Déjenme sin pe
el lirioLlevo un lirio fantástico, tremendo; / bello por fuera y por dentro malo. / Me espanta con su sed. Lo doy, lo vendo, / a cualquiera que pase lo regalo. / Que se vaya a crecer; alto, derecho, / a la tierra m
el marComo en un lecho me tendí en el mar. / Hechizada por musgos y por linos / tuve acoso de brazos peregrinos / que me echaban las ondas al pasar. / Contra mi carne se batió el azar. / El agua -furia, vértigos
el miedoEntre los miedos que me ha dado tu muerte / hay uno. / No es el miedo a perder tus ojos de sálvame / ni a que de pronto, / al abrir un mueble, / la ropa se te parezca. / No es el miedo a que el óxido fatigue /
el silencioNo lo puedo decir. La voz precisa / quedó bajo el silencio sepultada; / cuando retoza el crimen ya no es nada / el diente que pelea en la sonrisa. / No lo puedo decir. Y acaso es largo / el camino que el da
elegíaLos besos se me han vuelto telarañas, / la casa se ha venido abajo, / se derrumba; / ya está rota / aunque tiembla entre gajos y vitrales. / Abierta como madre / la aluden los crepúsculos; / es un desierto borr
elegía en abrilAndaba yo volando por el suelo, / sin zapatos, / sin mi traje de nube de las nubes; / sola para tus manos, / patética, / inviolada, / pobre, / sola para tus manos, / sola, / y me empinaba hasta rozarte el ángel. / An
elegía para decirmeYo le recuerdo aquí: donde me duele / el color que le trajo a mi esperanza; / y le recuerdo aquí porque soy triste / y ya no puedo echarme entre sus lágrimas. / ¿Qué corazón saldría de este insomnio / si yo
en una carta donde digo: amadoEn una carta donde digo: amado, / y después otras cosas en que exploto. / Es una carta simple, con un loto / y la letra del ángel dominado. / Una carta donde digo: usado / por este corazón que juega, roto. /
en vez de lágrimaI / Hugo Ania Mercier: yo te quería. / A tu cuerpo de hombre agonizante / que irradiaba dolor como un diamante, / a tu paso que insiste todavía, / a tu lengua -clavel de la ironía- / que aún esconde callada s
en vez de lágrima (ii)Entre libros te guardo casi seco, / mi animal luminoso, mi demente, / y tu voz que está viva sigue ausente, / mi juguete sin cuerda, mi tareco. / En la paz misteriosa de unos nichos / sin querer ya zafarme
error de magia¿Sería aquel beso / ya clavándose / sin que supieras darle cuerda / para que saliese a bailar con el domingo? / ¿Sería aquel beso / que no quiso mirar el mediodía / y tú, alarmado, / le echaste muchas cosas a v
ese que no dejó de ser mi amante…Ese que no dejó de ser mi amante / y al que le debo siempre sepultura, / uno a quien nunca quise lo bastante; / aquel, obra de sueño, conjetura… / Alguien que jugó a nada y tuvo suerte, / otro que no ha ven
está bienNo digo: amo, / no develo mi historia esta mañana, / respeto a los felices, / voy al bufete, / hago la cama, / me sostengo, / robo una estrella aliada de tus dientes. / Lo disimulo, / vivo entre ómnibus locales, /
esta memoriaEsta memoria / que se cierne como los gorriones / en la rama más alta de mí misma, / este escuchar la noche / cuando hace sombra y el perfume / persiste en su influencia, / esas costumbres tuyas / en la casa, / h
ésteEl mío, el importante, el que me dura; / perfecto como el jueves o el verano. / Este que nunca pierdo, casi hermano, / lo menos frío, la mayor dulzura. / El comparable a un soplo en la cintura, / y la inoce
éste es mi corazón: el partidarioÉste es mi corazón: el partidario / de los días callados y las frutas. / Hace sus fiebres raras y absolutas / y yo lo pierdo en mí. Soy su sudario. / Nadie sabe el misterio que convoca. / A veces me lo busc
estoUn corazón que nubla sus señales, / una mirada azul velando rosas, / un pie para morir, y muchas cosas / tranquilas en amor, elementales. / Sin lágrimas que pudra sus cristales, / sobre un montón de fiebres
guárdame el tiempoVuelves a renovarme el don perpetuo. / Otra vez eres ése / que me enseñó las señales del alba, / el que salvó una hormiga en el borde del vaso. / Vuelves para pedirme que reúna / la corte de los gatos, / que
hace un año que busco la forma de mi amadoHace un año que busco la forma de mi amado. / Él era joven, bueno, un poco mal hablado / aunque puso una fiesta en cada palabrota. / Entera la sonrisa, el alma casi rota. / Los ojos con la magia lumínica
hombres que me servísteis de veranoEse que no dejó de ser mi amante / y al que le debo siempre sepultura, / uno a quien nunca quise lo bastante; / aquél, obra de sueño, conjetura… / Alguien me jugó a nada y tuvo suerte, / otro que no ha veni
juevesCogí un recuerdo para soportar la fatiga, / pasé la página de mi libreta / y escribí: te amo. / Pero era para no enseñar a todos mi puñal. / (Váyanse a la madre que los parió, / ustedes quieren regalarnos / u
la divorciadaSe viste bien. Camina como nube. / Tiene el jamás venciendo la mirada / y un aire de paloma maltratada, / de cadáver con vida se le sube. / Es triste si se para junto al mar. / ¡Qué silencio tan grave el de
la lágrimaComo agua pequeñita, como aurora / resplandeciendo así sobre la cara, / como un signo de Dios que se secara / para borrar su marca ya incolora; / como un cristal alegre que demora / sobre mi piel su transpa
la rosa que cortamosYo venía con una paz solemne, / con una fiebre de pascua recobrada; / fija al dolor no obstante, / y ya estabas allí: / pálido papel para mis besos, / como una luz humedeciendo el aire, / lejano ruiseñor copi
me desordeno, amor, me desordenoMe desordeno, amor, me desordeno / cuando voy en tu boca, demorada; / y casi sin por qué, casi por nada, / te toco con la punta de mi seno. / Te toco con la punta de mi seno / y con mi soledad desamparada; /
muchachoMuchacho loco: cuando me miras / solemnemente de arriba abajo / siento que arrancas tiras y tiras / de mi refajo. / Muchacho cuerdo: cuando me tocas / como al descuido la mano, a veces, / siento que creces / y
muchacho loco: cuando me mirasMuchacho loco: cuando me miras / con disimulo de arriba a abajo / siento que arrancas tiras y tiras de mi refajo… / Muchacho cuerdo: cuando me tocas / como al descuido la mano, a veces, / siento que creces
no sé cómo diablos te insulta la amapolaNo sé cómo diablos te insulta la amapola, / cómo palpita el tiburón donde te mueres. / Es posible secarse / y estar vivo en una célula terrible. / Parpadea, camina, fulge, / amenaza la música del día, / vete
no tienes padres, claro… lo sé por tu indecisa…No tienes padres, claro… Lo sé por tu indecisa / manera de mirar. Lo sé por tu camisa. / Eres pequeño y grande detrás de la canasta. / Respetas los gorriones. Un centavo te basta. / La gente va vestida po
no voy a nombrar a oriente…No voy a nombrar a Oriente, / no voy a nombrar la Sierra, / no voy a nombrar la guerra / –penosa luz diferente–, / no voy a nombrar la frente, / la frente sin un cordel, / la frente para el laurel, / la frente
pero jamás me pidas la tristeza guardadaPero jamás me pidas la tristeza guardada. / (Hay una flor que late y un pájaro que llora / y para no escucharme el alba se demora / porque yo sigo siendo la nunca acompañada.) / De estar un poco mía y otr
poesíaPor poderosa sangre voy llamada / aun latido constante de temblores. / Me quedo en esa huída de las flores, / con ese fin de soledad tocada. / Y cerca de esto, que parece nada, / me transcurre una furia de
por el mundo camino entre los rostrosPor el mundo camino entre los rostros / buscando el tuyo, / entre sombras que no hace tu cuerpo, / entre besos que no ofreces, / bajo nubes que no te acompañan; / y cuando abro los ojos / al despertarme / es co
pronóstico grisAlgo me está subiendo, que llora desde el fondo: / hoy necesito oír el corazón adentro / para echárselo al perro que está naciendo solo, / y salvar a la llama convicta en la ceniza / y dar a los leprosos
que yo era una mentira de la lunaNo vuelvas, no, porque la noche es una / hechicera cordial que te ha perdido; / verás que ya no soy milagro ardido: / que yo era una mentira de la luna. / No vuelvas, no, porque será importuna / tu palabra
recadoAmor, amor de aquí: pásame el brazo / por la cintura. Amor, toca esta frente, / di una frase vulgar, casi inocente, / ríe, ríe después… Tengo un retazo / de sol bajo la tela de mi hombro. / Arráncalo de ahí
se me ha perdido un hombreSe me ha perdido un hombre. / Y lo busco por cifras y guitarras, / por hierbas y entrepisos, / en el cielo, / en la tierra, / dentro de mí. / Se me ha perdido un hombre. / Y me quedo temblando / como quien no com
te borraré con una esponja de vinagreTe borraré con una esponja de vinagre, / con un poco de asco. / Te borraré con una lágrima importante / o con un gesto de descaro. / Te borraré leyendo metafísica, / con un telefonazo o los saludos / que doy
te mando ahora a que lo olvides todoTe mando ahora a que lo olvides todo: / aquel seno de nata y de ternura, / aquel seno empinándose de un modo / que te pudo servir de tierra dura; / aquel muslo obediente pero fiero, / que venía de sierpes m
última elegíaYo podría decir que estoy de primavera / bajo un aire oloroso a luz definitiva, / y podría tapar la mirada bisiesta / que se me está cayendo afuera de la vida; / y ser de flor, de lluvia, de mariposa buen
versos para anaYo no tengo tu modo de mirar a la niebla / ni tu ademán dispuesto en flor sobre la falda: / a mí me duelen las mariposas muertas / y los atardeceres con familia morada. / Pero tú, que eres triste como par
vísperas de bodaVoy perdiendo los días de estar sola conmigo, / los días recién buenos ahora descubiertos, / ahora que se van, / y una tristeza hija de mi tristeza grande / me borra lentamente las ganas de soñar; / y nace