blanca luz pulido
a filo de la luzA filo de la luz / siempre hacia adentro / debajo del torrente subterráneo / en el espejo cedido por la claridad / fundirse con los sueños / abandonar el día / y en el último latido / viajar perderlo todo / dejar
canta el aguaRecuerdos de luz / en una gota de agua / en la mirada que atesora / la brevedad y la frescura / que derrama mínima / en el día / El día / que repite sus dones intocados / en las miradas jóvenes del agua / Canta el
cristalesOculta en su prisión de sombras, / labra la luz / su sueño / de constancia en los cristales. / I / El granate / es un ejercicio de sangre derramada / en el profundo mármol / de tu cuello / El granate y su memoria d
los nombres olvidadosVivo sin mí, inmóvil, / ausente de mi cárcel de palabras, / sin la forma precisa para el canto / en este día sin tregua y sin resquicios; / cuando celoso de sí mismo el aire / no se desata en viento, / cuando
músicaEn cuál de mis acordes / he de empezar la fragua de tu nombre, / del canto que apenas comenzado / se olvida de su origen y sorprende / su propio ser en las evoluciones / de una pasión en perfectas notacione
nocheLa noche inmemorial, pródiga noche / de los pactos oscuros, innombrables, / de las siniestras, ocultas voluntades / que a la mención del día empalidecen; / la noche feraz, la noche cómplice / que despliega
paisajeAcariciando lenta su reposo, / la mirada se abre en el paisaje / creado por la suma de los tonos / que se miran y no se reconocen. / Recoge el espesor de cada nube / y la frágil sombra / levemente instalada p
presagioNada en el mundo te alcanza todavía: / son tus labios de sombra, / y tu voz un fantasma. / Has surgido a la luz para mis ojos, / y te aumenta mi sangre, / y te encumbran mis venas. / Ya sin saberlo te acercas
puntual como la lluvia es el silencioPuntual como la lluvia es el silencio / con que tus ojos observan mis recuerdos. / Nada puedo decir, nada es ya mío / de las antiguas costumbres que los días / dilapidaron sin ti en algún pasado. / Eres el
sueño en fugaSoñé que me soñabas, / que tu voz como estela de naufragios / amanecía en mi aliento. / Que era mío el silencio / de cada madrugada cómplice / en tus párpados cerrados, / el secreto / que rindes a tu almohada, /