PAIS POEMA

Libros de bertolt brecht

Autores

bertolt brecht

a los hombres futuros
Vosotros, que surgiréis del marasmo en el que nosotros nos hemos hundido, cuando habléis de vuestras debilidades, pensad también en los tiempos sombríos de los que os habéis escapado. Cambiábamos
balada del guardabosques y la condesa
En tierras de Suecia vivía una condesa / que era tan pálida y tan bella. / «¡Señor guarda, señor guarda, mi liga se soltó, / se soltó, se soltó! / ¡Guarda, arrodíllate, pronto, y átamela!» / «Señora condesa
canción de la mujer
1 / De noche junto al río en el oscuro corazón de los arbustos / a veces vuelvo a ver su rostro, el de la mujer que amé: mi / mujer, que murió. / 2 / Hace ya muchos años, y a ratos ya no sé nada de ella, la
canción de la prostituta
1 / Señores míos, con diecisiete años / llegué al mercado del amor / y mucho he aprendido. / Malo hubo mucho, / pero ése era el juego. / Aunque hubo Cosas que sí me molestaron / (al fin y al cabo también yo soy
canción de la rueda hidráulica
1 / Los poemas épicos nos dan noticia / de los grandes de este mundo: / suben como astros, / como astros caen. / Resulta consolador y conviene saberlo. / Pero para nosotros, los que tenemos que alimentarlos, /
canción de la viuda enamorada
Ay, ya sé, no deberla reconocer / que tiemblo cuando su mano me toca. / Ay, qué me ha sucedido / que rezo para que me seduzca. / ¡Ay, ni cien caballos me arrastrarían al pecado! / ¡Si al menos no me apeteci
canción de una amada
1. Lo sé, amada: ahora se me cae el pelo por mi vida salvaje, / y me tumbo en las piedras. Me veis beber el aguardiente más / barato, y camino desnudo al viento. / 2. Pero hubo un tiempo, amada, en que
canción desde el acuario
Salmo 5 / He apurado la copia hasta el fondo. Es decir, he sido seducido. / Era un niño, y me amaron. / El mundo se desesperaba, pues yo me mantenía puro. Ella / se revolcó por el suelo ante mí, con miemb
como era ii
Tus penas eran mis penas, / las mías, tuyas. / Si no estabas tú contenta, / yo no lo estaba.
contra la seducción
No os dejéis seducir: / no hay retorno alguno. / El día está a las puertas, / hay ya viento nocturno: / no vendrá otra mañana. / No os dejéis engañar / con que la vida es poco. / Bebedla a grandes tragos / porque
cuatro canciones de amor
I / Cuando, más tarde, me alejé de ti / al hoy enorme / vi, cuando empecé a ver, / gente alegre y cabal. / Y desde aquella hora tardía, / tú sabes de cuál hablo, / tengo una boca más hermosa / y unas piernas más
debilidades
No tenías ninguna, / yo sólo una, / que amaba.
epitafio
Escapé de los tigres / alimenté a las chinches / comido vivo fui / por las mediocridades.
jamás, ma soeur, te he amado tanto
Jamás, ma soeur, te he amado tanto / como cuando me fui de ti en aquel crepúsculo. / Me engulló el bosque, el bosque azul, ma soeur, / sobre el que los pálidos astros quedaban para siempre ya al oeste. /
la canción del no y el sí
1 / Hubo un tiempo en que creía, cuando aún era inocente, / y lo fui hace tiempo igual que tú: / quizás también me llegue uno a mí / y entonces tengo que saber qué hacer. / Y si tiene dinero / y si es amable /
la cuerda cortada
La cuerda cortada puede volver a anudarse, / vuelve a aguantar, pero / está cortada. / Quizá volvamos a tropezar, pero allí / donde me abandonaste no / volverás a encontrarme.
la infanticida marie farrar
1 / Marie Farrar, nacida en abril, / menor, sin señas particulares, raquítica, huérfana, / hasta el presente no fichada, dice haber / asesinado a un niño de la siguiente manera: / Que ya en el segundo mes i
lección de amor
Pero chiquilla, te recomiendo / algo de seducción en los grititos: / carnal me gusta el alma / y con alma la carne. / La castidad no puede rebajar la lujuria; / si estuviese hambriento me gustaría saciarme.
loa del estudio
¡Estudia lo elemental! Para aquellos / cuya hora ha llegado / no es nunca demasiado tarde. / ¡Estudia el «abc» !No basta, pero / Estúdialo. ¡No te canses! / ¡Empieza! ¡Tú tienes que saberlo todo! / Estás llam
pero en la fría noche
Pero ya sólo el hielo, en la fría noche, agrupaba / los cuerpos blanquecinos en el bosque de alisos. / Semidespiertos, escuchaban de noche, no susurros de amor / sino, aislados y pálidos, el aullar de l
preguntas
¡Escríbeme qué llevas puesto! ¿Es cálido? / ¡Escríbeme en qué duermes! ¿Es también blando? / ¡Escríbeme qué aspecto tienes! ¿Sigue siendo el mismo? / ¡Escríbeme qué echas de menos! ¿Mi brazo? / ¡Escríbeme
quiero ir con aquel a quien amo
Quiero ir con aquel a quien amo. / No quiero calcular lo que cuesta. / No quiero averiguar si es bueno. / No quiero saber si me ama. / Quiero ir con aquél a quien amo.
recuerdo de marie a.
1 / En aquel día de luna azul de septiembre / en silencio bajo un joven ciruelo / estreché a mi pálido amor callado / entre mis brazos como un sueño bendito. / Y por encima de nosotros en el hermoso cielo e
satisfacciones
La primera mirada por la ventana al despertarse, el viejo libro vuelto a encontrar, rostros entusiasmados, nieve, el cambio de las estaciones, el periódico, el perro, la dialéctica, ducharse, nada