bernardo ortiz de montellano
ese busto de yesoEse busto de yeso que respira / lunas de noche antiguas y metales / rodillas mutiladas desiguales / que si la noche cubre el sueño mira. / Esa mano de flores que conspira / al abrir y cerrar dedos cristales
no la amanteNo la amante, el amor. La singladura / de la noche que arrastra fuego frío / por las venas del sueño, poderío / de la encendida palidez oscura. / El amor, no la amante. El goce mío, / la imagen que desbasto
paraíso del aireParaíso del aire congelado, / muerte de cielo y tierra celadores. / ¿De qué color los ojos? Los colores. / más por su vibración que por su grado. / Y más por la mirada miradores / que por la luz los ojos qu
sueño de amor perfectoAmor de sueño amante que otro cielo / revive en su interior desdoblamiento, / unión la de los ojos y el aliento / que las manos aparta de su celo. / Amor de cuerpo y sombra ceniciento / de paisajes recóndit
tiempoPorque el tiempo se mide, no se cuenta, / su luz a la distancia sobrevive, / el aire pierde espacio en la tormenta / y en el suelo extraño se percibe. / Porque el tiempo, se goza, no se cuenta / la secreta
trompoEl trompo que gira músicas menores / movido, sin tregua, por tenue cordón, / el trompo de siete colores / ¿no es un corazón?
túUna historia. Dos letras / que bordaron tus manos en mi vida. / ¡Abecedario de las cosas muertas / en el pañuelo blanco de los días!