basilio sánchez
calle con árbolesCaminamos a tientas, / el aire de la noche / empuja las palabras que nos cuesta decir, / las conduce de tu boca a la mía. / Tal vez el mismo aire que eleva las pleg
el lugar de los hechosTodo lo que ahora abarca la mirada, / la memoria, los momentos perdidos, / todo aquello / que ignoré de la vida, / que apenas reconozco, bajo su lentitud, en este h
el pan y la salDe una casa a otra se enviaban saludos, / las cintas de humo azul de los hogares / y, con las filtraciones de las primeras luces, / algunas nubes lentas. / Entre un
el umbralLa claridad se agota / sobre los pavimentos. / Poco a poco se nos van las palabras, / se elevan por encima de la línea de sombras / que hay sobre nosotros. / La altur
entre nosotrosAñoro la ceguera que es un punto de luz. / Bebo de la memoria como otros / del agua de las fuentes, de los vasos / de la antigua liturgia. / Después de mucho tiempo
espacioEscribo casi a oscuras, / en las habitaciones / pequeñas de la casa, donde difícilmente / podría caber un hombre. / Me obstino en la palabra que se dice al oído, / qu
la habitación cerradaNo hay azar esta vez, / sólo fidelidad, sólo constancia / en un lugar que intuyo / entre lo conocido y lo desconocido. / Mientras crecen los gatos del crepúsculo / y
la mujer que caminaLa mujer que camina delante de su sombra. / Aquella a quien precede la luz como las aves / a las celebraciones del solsticio. / La que nada ha guardado para sí / sa
las bayasPresiento tus palabras a través de los muros / de una habitación que será eterna. / Hay un país que crece / con la sustancia de los sueños / y una casa cerrada / en l
paisaje de inviernoDonde el agua se espesa, una palabra / que se queda en los labios es un hilo de nieve. / Donde la voz se pierde está el secreto / de las manos del frío, / de todas