PAIS POEMA

Libros de aurelio arturo

Autores

aurelio arturo

amo la noche
No la noche que arrullan las ramas / y balsámica con olor de manzanas, / con el efluvio de la flor del naranjo; / oh, no la noche campesina / de piel húmeda y tibia y sana; / no la noche de Tirso Jiménez / qu
arrullo
La noche está muy atareada / en mecer una por una, / tantas hojas. / Y las hojas no se duermen / todas. / Si le ayudan las estrellas, / cómo tiembla y tintinea la infinita / comba eterna. / ¿Pero quién dormirá a
canción de amor y soledad
Como en el áureo dátil de solitaria palma, / orillas de mi predio todo el valle resuena, / tú en mi corazón, dátil amargo, tiemblas / y te inclinas desnuda, sollozo y carne trémula. / De palma en que acon
canción de hadas
Hadas divinas hadas! / Creer en las hadas / en las rosadas, felices noches estivales, / y también en esas noches extrañas / cuando entre abismos de sombras en el silencio / del silencio / se encuentra de súbi
canción de hojas y lejanías
Eran las hojas, las murmurantes hojas, / la frescura, el rebrillo innumerable, / Eran las verdes hojas -la célula viva, / el instante imperecedero del paisaje- / eran las verdes hojas que acercan en su mu
canción de la distancia
Mirarás un país turbio entre mis ojos, / mirarás mis pobres manos rudas, / mirarás la sangre oscura de mis labios: / todo es en mí una desnudez tuya. / Venía por arbolados la voz dulce / como acercando un b
canción de la noche callada
En la noche balsámica, en la noche, / cuando suben las hojas hasta ser las estrellas, / oigo crecer las mujeres en la penumbra malva / y caer de sus párpados la sombra gota a gota. / Oigo engrosar sus bra
canción del ayer
Un largo, un oscuro salón rumoroso / cuyos confines parecían perderse en otra edad balsámica. / Recuerdo como tres antorchas áureas nuestras cabezas / inclinadas / sobre aquel libro viejo que rumoraba pro
canción del niño que soñaba
Ésta es la canción del niño que soñaba / caminando por el salón penumbroso / de brisa lenta que estremecía sus pequeñas alas, / y oía, afuera, entre los árboles las arpas de la noche, / y voces ¿por qué t
canción del viento
Toda la noche / sentí que el viento hablaba, / sin palabras. / Oscuras canciones del viento / que remueven noches y días que yacen / bajo la nieve de muchas lunas, / oh lunas desoladas, / lunas de espejos vacío
canciones
Cántame tus canciones, / tus esbeltas, desnudas canciones, / esas que se visten de menudas hojas verdes / y hojas rojas, / y hojas verdidoradas, / con cortezas resinosas / y pequeñas piedras pulidas por el ag
clima
Este verde poema, hoja por hoja, / lo mece un viento fértil, suroeste; / este poema es un país que sueña, / nube de luz y brisa de hojas verdes. / Tumbos del agua, piedras, nubes, hojas / y un soplo ágil en
interludio
Desde el lecho por la mañana soñando despierto, / a través de las horas del día, oro o niebla, / errante por la ciudad o ante la mesa de trabajo, / ¿a dónde mis pensamientos en reverente curva? / Oyéndote
la canción del verano
Y ésta es la canción de un verano / entre muchos hermosos veranos, / cuando el polvo se alza y danza / y el cielo es un follaje azul, distante. / Y entonces fue cuando vino con las brisas / que se levantan
lluvias
Ocurre así / la lluvia / comienza un pausado silabeo / en los lindos claros de bosque / donde el sol trisca y va juntando / las lentas sílabas y entonces / suelta la cantinela / así principian esas lluvias inme
madrigales
I / Déjame ya ocultarme en tu recuerdo inmenso, / que me toca y me ciñe como una niebla amante; / y que la tibia tierra de tu carne me añore, / oh isla de alas rosadas, plegadas dulcemente. / Y estos versos
morada del sur
I / En las noches mestizas que subían de la hierba, / jóvenes caballos, sombras curvas, brillantes, / estremecían la tierra con su casco de bronce. / Negras estrellas sonreían en la sombra con dientes de
qué noche de hojas suaves y de sombras
Qué noche de hojas suaves y de sombras / de hojas y de sombras de tus párpados, / la noche toda turba en ti, tendida, / palpitante de aromas y de astros. / El aire besa, el aire besa y vibra / como un bronc
sequía
Porque la sed había herido toda cosa, / todo ser, toda tierra de hombres… / Y nunca más volvería la lluvia. / Y moría la aldea en el silencio de bronce. / Los flacos perros alargaban sus lenguas hasta las
silencio
Cabelleras y sueños confundidos / cubren los cuerpos como sordos musgos / en la noche, en la sombra bordadora / de terciopelos hondos y olvidos. / Oros rielan el cielo como picos / de aves que se abatieran
todavía
Cantaba una mujer, cantaba / sola creyéndose en la noche, / en la noche, felposo valle. / Cantaba y cuanto es dulce / la voz de una mujer, esa lo era. / Fluía de su labio / amorosa la vida… / la vida cuando ha
yerba
Acaricio la yerba / dócil al tacto / suave / y humilde / como el sayal / como el suelo / que lame / que perfuma / la planta que la pisa. / La yerba / se desliza / serpea / como diez mil diminutas serpientes / hechicera / hec