antonio porpetta
asunción del olvidoSe cumplirán los ritos: / la memoria / ejercerá su oficio dignamente / derramando su lluvia de crepúsculos / en los labios insomnes. / Primero será un fuego, / un crepi
donde las manos de la amada, con su destreza, protagonizan una hermosa aventuraHablan, cantan, respiran, / amanecen. / Vuelan, indagan, dudan, / se cobijan. / Averiguan, descubren, / se apresuran. / Amurallan, acechan, / se confían. / Avanzan, acomete
el amorElla duerme despacio / con un lento galope de gacelas / reclinado en su frente. Es hermosa / como una fruta fresca, como un ágata, / como un tallado capitel. Escuch
el niñoHay un niño que llega cada día / ofreciendo su mínima intemperie / sobre el claro mantel del desayuno. / Levemente se asoma / por la ventana gris de algún periódico
el surNo indagues en las brújulas, / no busques / remotas geografías, / tus ojos no penetren el incendio / de las constelaciones / ni tus manos expriman / el hermético sol de
historia del hombre1 / ¿Y qué decir del hombre, / cómo cantar su llanto, / su tempestad callada que me ahoga? / Ese montón oscuro de temblores / que lanza desde el frío / su mirada de arb
las muchachas y el marToman el sol, tumbadas en la arena, / bajo una exacta claridad rasgada / de vuelos y abandonos, / en frutal ofertorio la gloria de sus cuerpos, / los sueños navegan
las palabrasLlegan puras, calladas, / como dulces insectos, / invadiendo mi frente / con su zumbido leve, / portando entre sus alas / esos frágiles fuegos / que estallan en mi sang
las sirenasVieron llegar la nave: / como siempre / elevaron sus cánticos pianísimos, / sus murmullos de lluvia y arboleda / que un céfiro brumoso llevaba lentamente / a las sien
los ángeles del marLos ángeles del mar, cuando llega la noche, / arrastran suavemente a los ahogados / hasta playas amigas, / y allí limpian sus cuerpos de algas y medusas / y peinan
los arcángelesLlegaron los arcángeles. / Se supo que llegaban por una luz dorada / que se esparció en la noche, / cuando los sueños labran manantiales / en la yerma memoria de la
los suicidasSuicidarse en el mar es como desnacerse / en el claustro materno, / es como retornar a la tibieza / de la verdad primera, / redescubrir el hálito fugaz que nos perd
monólogo con mozart en tarde de lluviaQuiero decirte, Wolfgang Amadeus, / hermoso y fiel amigo, / que esta tarde de lluvia me han hablado / todos tus violoncelos: / comentaban / aquellos viejos días de sa
propuestaHay que recuperar / el tacto de la fiebre y el color de las noches, / la antigüedad del bronce y el aroma del llanto, / el grito de las águilas y el sabor de
retrato en amatistaDices muerte, y en tu palabra asoma / la cicatriz, el hielo, / la plenitud solemne de algún muro / que nunca sabrá nadie dónde fue construido, / qué jardines oculta
tercer ensueño…Y si un día mi mar amaneciera / con una nueva isla en su regazo, / una isla nacida / del oculto lugar donde los dioses / reposan su pretérito esplendor, / la quietud