PAIS POEMA

Libros de antonio plaza llamas

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antonio plaza llamas

16 de septiembre
I / La Virgen de Occidente, ondina de los lagos, / la fada de ojos negros brillantes como el sol, / la linda como estrella sagrada de los magos, / la perla que soñaron Virgilius y Colón; / la Venus de los c
25 de junio. a los mártires de veracruz
Si al destino fatal, vuestra memoria / glorificar por el martirio plugo, / con la quijada de Caín la historia / escribirá la historia del verdugo. / Negra, muy negra es la inflexible suerte / que abrir la t
a *** sirvió al imperio
Viejo y panzón, más cojo que Vulcano, / probó el pan del apóstol Iscariote, / y hoy que el hambre le seca hasta el cogole, / le excluyen del festín republicano. / Pobre exsoldado, exhombre, exmejicano / va
a baco
Salud, ¡oh Baco! Tu Poder insólito, / es en la tierra talismán vivífico; / quien ha probado tu licor magnífico, / se vuelve siempre tu constante acólito. / Por ti, en las jaulas el glorioso Hipólito / maldi
a cenobia (en su día)
I / Quiero pulsar la lira temerario, / aunque falte a mi lira inspiración; / quiero cantar, mujer, tu aniversario; / quiero pedir al entusiasmo voz. / Quiero elevar, cual humo vagaroso, / mi pobre acento hast
a cristina
Miras al fin coronada / por la gloria tu ambición; / y ya, joven aplicada, / tienes la misión sagrada / de propagar la instrucción. / Inflamado de contento, / hoy tu padre te acariña; / porque premia tu talento
a gabriel galza
Hay hombres que viven buscando la gloria, / sin gloria esos hombres no pueden vivir; / pues quieren que en fastos que guarda la historia, / escriba sus nombres la fama senil. / Mas ¡guay de esos locos que
a inés nataly
Quiso mostrarse la clemencia santa / y te infundió su soberano aliento, / puso en tus ojos luz de firmamento / y del ángel el trino en tu garganta. / Y admirándose al ver belleza tanta, / Baja —te dijo— al
a j*** (en su día)
Junto a ti no mido el tiempo / ni sé las horas contar, / porque de cuentas no sabe / quien sabe amar nada más; / y los números no entran / al bello Edén ideal, / donde las almas unidas / con lazos de amor están
a la fortuna
I / Fortuna pérfida y loca, / tu capricho al orbe manda; / con el audaz eres blanda, / con el tímido eres roca. / Ciega que a gozar provoca / y hace al hombre padecer; / vana eres como el placer, / y aunque alien
a la luna
I / ¡Salud! salud, antorcha refulgente, / vestal sublime del ignoto cielo, / tímida maga de la humilde frente, / iris de paz, emblema de consuelo. / Con qué silencio en la cerúlea esfera / de blanca luz circu
a la música
I / Nuestro canto de gloria elevemos / como aroma de Dios al altar, / y con grata oblación deifiquemos / los hechizos de Euterpe inmortal. / Cuando el tedio a los hombres oprime / con la música el tedio se va
a las hermanas cejudo
El que de gloria inmensa es un portento, / el que sin gloria inmensa no existiera, / almas forma do el genio reverbera, / almas que tienen su glorioso aliento. / De esas almas la gloria es elemento, / que s
a loreto
Feliz el que recuerda al llegar a su cumpleaños, / las horas que vinieron preñadas de placer; / feliz quien no ha sufrido terribles desengaños; / feliz el que no bebe la copa de la hiel. / Feliz el que re
a los muertos
I / ¡Salud!… salud, silencio de las tumbas / losas de mármol, muros de granito, / helado viento que en los cráneos zumbas, / Evangelio fatal con tierra escrito. / Muertos, ¡salud!… Dejad las catacumbas, / por
a luz
Eres, bella Luz, más bella / que de la luz los fulgores; / el candor tu frente sella, / y donde pones tu huella / brotan carminadas flores. / Eres, Luz, luz que del cielo / magnífica se desprende, / luz de paz,
a maría la del cielo
Flor de Abraham que su corola ufana / abrió al lucir de redención la aurora: / tú del cielo y del mundo soberana, / tú de vírgenes y ángeles Señora; / Tú que fuiste del Verbo la elegida / para Madre del Ver
a maría. en su álbum
Han díchome que tienes, / señora, el alma / como la excelsa Virgen / inmaculada, / y que de niño / su corazón es casto / como el armiño. / * / Es tu alma —dicen todos— / humo de incienso / que exhalando perfumes / busc
a matilde
¡Qué linda te hizo Dios, Matilde mía! / déjame ver a Dios en tu mirada, / y beber de los cielos la ambrosía / pendiente de tu boca perfumada. / Quiero al sellar mi boca con tu boca / que la luz de tus ojos
a rosa
I / A tu lado yo siento, Rosa mía, / que tenemos los dos un alma sola; / si probara una gota de ambrosía / suspendida en tus labios de amapola, / A Dios le pido que mi pobre estrella / alumbre un porvenir de
a soledad amat
Y ¿tienes ambición? ¿Excelsa gloria / quieres que brille en tu inspirada frente? / ¿quieres que pase a la futura gente / en alas de los genios tu memoria? / ¡Bien, Soledad! Es tuya la victoria, / porque tie
a un actor (en su beneficio)
Desde su alcázar de rubí fulgente, / de donde brota esplendoroso el día, / viéndote afable la sin par Talía / guirnaldas teje para ornar tu frente. / Allá en su pecho conmovido siente / albergarse profunda
a una actriz
Intérprete feliz del pensamiento. / ángel que brillas en la gloria humana, / ciñéndole a tu frente soberana / la espléndida corona del talento. / Heroína del noble sentimiento, / no me admira el laurel que
a una dama joven. en su beneficio
Te dio el arte sus mágicos primores, / la Venus verticorda su pureza; / las virtudes te dieron su nobleza, / y su acento los pájaros cantores. / Si del alma interpretas los dolores / a las almas saturas de
a una ex bella
¿Eres tú?… ¿Eres tú la hada hermosa / a quien rendí mi corazón ingente? / ¿Eres aquella peregrina diosa / que despreció mi culto reverente? / ¡Vade retro!, ¡infeliz!… vieja asquerosa, / negro cadáver de ilu
a una jalapeña
Dicen que es tu alma, noble Clementina, / ardiente y pura como luz febea, / que la gloria del ángel centellea / en tu mirar de fuego, que fascina. / Dicen que el ave que en el bosque trina / te dio su voz c
a una niña
Niña gentil que a la vida / despertaste alegre ayer, / como en Oriente despierta / la luz al amanecer. / Niña, que del oro cielo / viniste al mundo a caer, / como aljofarada gota / del nítido rosicler. / Y en inm
a una primera dama
¿Qué es el arte? —De dolores / un germen, lleno de encanto; / sol de quemantes fulgores; / divino carmen de flores / que riega el alma con llanto. / ¿Qué es la luz? —Un pensamiento. / ¿Y la gloria? —Una emoci
a una ramera
I / Mujer preciosa para el bien nacida, / Mujer preciosa por mi mal hallada, / Perla del solio del Señor caída / Y en albañal inmundo sepultada; / Cándida rosa en el Edén crecida / Y por manos infames deshoja
a... (por ti, mujer divina)
I / Por ti, mujer divina, en éxtasis levanto / las notas que despide mi tétrico rabel; / por ti, mujer que enciendes el fuego sacrosanto / que al cundir por mis venas enaltece mi ser. / Por ti, mujer divina
abrojos
I / Siempre desgraciado fui; / desde mi pequeña cuna, / a la incansable fortuna / de juguete le serví; / la noche en que yo nací / tronaba la tempestad, / y alaridos de ansiedad / la gente aturdida alzaba; / porque
adversidad
¡Cómo llueven lisonjas y atenciones / cuando acaricia la fortuna grata; / pero si el bienestar nos arrebata, / todo es burla, desprecio, decepciones! / En el mísero valle de aflicciones / la amistad, en qui
al dejar el colegio
Ciencia, venero de saber constante, / del Mártir-Redentor fúlgida palma. / Pitonisa de trípode brillante, / Tabor de luz que transfigura el alma. / Reina que todo sin luchar conquista, / maná del alma que e
amistad
Amistad… amistad… ¡frasismo vano! / el hombre, por esencia comerciante, / cuando puede comprar es un gigante, / cuando quieie vender es vil gusano. / Ya que hay en la amistad Mercurio y Jano, / me vuelvo co
amor
¿Por qué si tus ojos miro / me miras tú con enojos, / cuando por ellos deliro, / y a la luz del cielo admiro / en el éter de tus ojos? / Cansado de padecer / y cansado de cansarte, / y queriendo sin querer, / fin
amor de mártir
Corazón que, renaciendo / a las ilusiones, vas / tu letargo sacudiendo; / sigue, corazón, durmiendo, / y no despiertes jamás. / Dos negros ojos te flechan / con sus dardos celestiales; / pero, aunque tiernos te
amor ideal
I / ¡Santo cielo! ¿Quién diría / que tan grande amor sintiera, / que ardiente llanto vertiera / por ti, de noche y de día? / En mi existencia sombría / un infierno has colocado; / porque en mi ser desgraciado / d
amor y prosa (soneto)
Te adoro como a Dios —dije a Gregoria— / y si te inflama esta pasión ingente, / yo juro que mi cántico ferviente, / como Dios hará eterna tu memoria. / Con luz de cielo escribiré tu historia, / pondré bajo
árbol sin fruto
Rico el viejo de abriles y arrogancia, / conozco el mundo, —dice— porque olvida / que es la existencia una perpetua infancia, / la vejez una infancia encanecida, / y la ciencia del hombre la ignorancia. / E
así
I / Cual fenece la luz del claro día / cuando tiende la noche su crespón, / así, entre sombra de tristeza impía, / murió mi corazón. / II / Como cae un águila orgullosa / herida por el plomo destructor, / así, he
bacanal
Bebamos, mis amigos; el néctar delicioso / en cálices de oro, mitigue nuestra sed; / los labios de una virgen de seno pudoroso / nos lleven entre aromas de Venus al Edén. / En góndola de naipes, con séqui
blanco y negro
¡Qué lindos eran, qué lindos / de mi juventud los sueños! / ¡qué ilusiones tan brillantes / brotaron en mi cerebro, / como brotan las estrellas / en la bóveda del cielo! / ¡Cuánto el alma deliraba, / tesoros de
boleras inocentes
Arión, hijo de Ceres / y de Neptuno, / era caballo, y dizque / hablaba el bruto; / no extraño eso: / aquí los brutos hablan / en el Congreso. / Los nietos de Sesostris, / divinizaron / guajolotes y monos / y hasta la
canción
Fantástica virgen, / visión ideal, / más linda que el cielo / es linda tu faz. / Yo sueño contigo / de amor un Edén, / que endulzan tus labios / del alma la hiel. / Tus labios más frescos / que rojo botón / de rosa,
cantares
Te adoré como a una Virgen / cuando conocí tu cara; / pero dejé de adorarte / cuando conocí tu alma / Cuestión de vida o muerte / son las pasiones, / si alguien lo duda, deja / que se apasione. / Las heridas del
ceniza en la frente
La vida es combate, / la tierra palenque, / «el hombre es el lobo / del hombre», y en este / orates maldito / ninguno se entiende. / Aquí todos lloran, / aquí todos ríen, / aquí todos charlan, / corren, van y viene
comer y bailar
I / La calva fortuna, / la ciega deidad, / ilógica siempre, / dio a usted, Sebastián, / del buen Sancho Panza / la dicha casual. / Voacé, sin embargo, / no puede tocar / la flauta, y su genio / gubernamental, / no vale
cometas políticos
Sólo vengo a que ustedes se horroricen… / ya administra la aduana don Macario, / el de la estafa aquella, el refractario / digno de que un proceso le improvisen. / Escriban, por piedad… al mundo avisen / qu
consolación
Nunca olvides de tu hambre en los horrores / que tesoro es la fe, pan la esperanza: / quien va al Calvario, en el Tabor alcanza / la gloria que enaltece sus dolores. / Tras negra noche vienen los fulgores
crápula
I / Dadme vino, y barajas, y mujeres, / porque la vida se me va escapando; / quiero reír en báquicos placeres, / porque estoy con el alma sollozando, / quiero soñar con Capua y con Citeres, / que me está la r
cuento
Érase un pueblo muy desgraciado / de cuyos lares huyó la paz: / en ese pueblo mandaba un indio, / que bien un indio puede mandar. / Los padres curas de aquella tierra / atesoraban riqueza tal, / que su avaric
desencanto
Nuestra senda regada está de llanto, / el placer del placer es el suicidio, / detrás de la ilusión está el fastidio / y detrás del fastidio el desencanto. / Lleno yo de fastidio y de quebranto, / sin fuerza
despecho
I / Arcanidad terrible de la vida, / destino lleno de rigor sin nombre, / infancia entre las sombras escondida, / aprieta sin piedad, que das en hombre. / No esperes con tu golpe furibundo / avasallar mi sobe
dios
Espíritu de fuego sagrado y rutilante, / tu voz la voz domina de ronca tempestad, / y soles mil coronan tu frente de gigante, / y brilla en tu mirada exscelsa majestad. / Señor, tú eras antes que todo lo
dolce far niente
Feliz yo que tendido boca arriba, / sin amo, sin mujer, sin nada de eso, / ni me duelo de Job, ni envidio a Creso, / ni me importa que el diablo muera o viva. / Indiferente a lo que el docto escriba, / en h
dos entierros
Asomado al balcón, vi que pasaba / un gran entierro, su cortejo ingente / con pompa funeral, muy lentamente / invadiendo tres calles desfilaba. / Y más tarde pasó… ¿pasó?… ¡volaba / otro entierrillo rápido,
dos rivales
I / Una soberana horrible / entre las sombras impera, / y su reinado es tranquilo / como el de la nada extrema. / De sombras es su ropaje, / de sombras en su diadema, / do en vez de piedras preciosas / negros pun
duerme, niño
I / Niño de blondos cabellos, / süaves como la sonrisa / del querub, / que para jugar con ellos / descienda mansa la brisa / del azul. / Tienes la faz agraciada / brilla en tu frente preciosa / el candor, / y tu
el ángel de mi amor
Es del dios de las aguas el tridente; / es de Moisés la milagrosa vara; / es del salvaje la ligera jara; / es la espina dorsal de un pretendiente; / es la momia de tísico escribiente; / es la segur que al g
el borracho
Generoso en la copa, ruin en todo; / ronca la voz, inyecta la mirada, / párpados gruesos, faz abotagada / y siempre crudo cuando no beodo. / Perdida la razón, goza a su modo, / y nunca estar en su razón le
el buen sentido
Allá en los tiempos remotos, / en la genésica edad, / cuando mamaba Tancredo / solamente a su mamá; / errabunda y amarrida / la indeclinable Verdad / viajó en desnudez completa, / enseñando, como Adán, / un espec
el canto del jesuita
¡Hurra, cosacos de sotana! ¡Hurra! / Méjico os brinda opíparo festín, / y sus palacios y sus templos sean / de vosotros magnífico botín. / I / ¡Hurra! venid, abortos de Loyola, / un Crucifijo es mucho capital
el cínico y el hipócrita
Su maldad cuenta el cínico, la abulta; / su aliento es miasma, su sonrisa hielo; / porque ocultar pretende con anhelo / el rudo arpón que el infeliz sepulta. / Y sus maldades el devoto oculta, / de santidad
el hombre
Ciego que ve, hambriento que mantiene; / burro en la chilla, en la opulencia mula; / abate al pobre, al poderoso adula, / y es enano o titán, según conviene. / La vanidad que mata lo sostiene; / y como fals
el jugador del dominó
El lápiz en la oreja prisionero; / su fortuna, el real que está a su frente; / si la pierde, baraja displicente / y cambia de lugar el majadero. / Pierde o gane, regaña al compañero, / marca las dobles con
el mendigo
I / De invierno era noche. La luna bañaba / con luces divinas su casto ropón; / el éter cerúleo su toldo bordaba / de estrellas temblantes de tenue fulgor. / Con hilos de escarcha tejió el horizonte / un lien
el poeta y el fraile
En púlpito lujoso encaramado, / pobreza el fraile con fervor predica, / y las ventajas del ayuno explica, / diciendo que la gula es gran pecado. / El hambriento poeta desdichado / encomia en su zahúrda tris
el tahúr fullero
De proyectos preñada la mollera, / punto en la banca y en la vida cero, / y más tacaño mientras más fullero, / si gana miente, si perdió exagera. / Amistad… gratitud… eso es… ¡quimera! / que sólo por jugar
el tonto y el sabio
Sin libros, sin afán de ciencia rancia, / tiene el tonto la ciencia de la vida; / corre en pos de fortuna apetecida, / y premia la fortuna su constancia. / Lleno el sabio de in folios y arrogancia, / buscan
el usurero y la gallina
Érase un usurero dromedario, / de fina garra y de talento romo, / y no sé cómo al viejo estrafalario / ocurrióle volar sin saber cómo. / Provisto de dos alas de buen cuero, / por llevar adelante su tontera,
el verdugo
I / Yo soy el verdugo. El hombre, ¡mi hermano! / hirviendo de ira un ogro me cree; / ¡a mí! ¿a la imagen de Dios soberano, / al que hizo del orbe monarca también? / Baldón y desprecio circundan mi vida, / el
en el campo
I / Te saludo, santuario del reposo, / como al Monle sagrado el pasajero; / bendito seas, oasis misterioso, / de bienandanza asilo verdadero. / Ojalá que a la sombra de este añoso / árbol, encuentre la quietu
en la 'bruja'
Triste como Jesús allá en el huerto, / impaciente cual virgen casadera, / y brujo como indígena hechicera, / hago papel de sordo en el concierto. / Con la esperanza que alimenta un muerto, / y desnudo como
en la bendición de una bandera
Ni el regio manto de oriental monarca / ni el pendil de la virgen pudorosa, / ni la falda irritante y vaporosa, / do el pensamiento al corazón embarca; / nada, soldados, la belleza abarca / que atesora la e
en la losa de una niña
¿Te faltaba, Señor, alguna estrella / que colgar en el éter tachonado? / ¿o un ángel que sentar en el sagrado / solio brillante donde el sol destella? / ¿Me diste acaso una ilusión tan bella / para así dest
en la tumba de mi padre
Siempre al azar, como la suerte ordena, / vagaste por el páramo infecundo, / ¡pobre rama que el noto furibundo / hizo rodar por la caliente arena! / Ninguno comprendió tu horrible pena, / que nunca hablaste
enseñanza superior
Muchachas sin camisa ni tomines, / concepciones de honrada figonera, / que no saben mover una tijera, / ni remendar siquiera calcetines; / pero armadas de lazos y botines, / pretenden sacudir su pobre esfer
epigramas (al cortarse un usurero)
Al cortarse un usurero / las uñas, exclamó Lino: / Va a perder este grosero / lo único que tiene fino. / Recortadas, las tiró / saliéndose a poco rato; / vino su gato, las vio, / y le dio hipertrofia al gato. / *
epigramas (aquí yace blas quiroga)
Aquí yace Blas Quiroga, / ¡hasta el entierro hizo droga! / * / Dicen que divina fue / la invención del matrimonio; / con tal invención, a fe, / mucho ha ganado el demonio. / * / La hermosa doña Ventura / descansa a
epigramas (el trapacero canuto)
El trapacero Canuto / hace un año que murió: / pagó a la parca tributo… / —Fue lo único que pagó. / * / Tú que el dedo no te mamas / espero que me dirás: / ¿por qué a las mujeres, Blas, / algunos les llaman damas
epigramas (mariquita siempre-viva)
Mariquita Siempre-viva / una noche resbaló; / y aunque cayó boca arriba / el vientre se le inflamó. / * / El marido de Violante / no estudia: pero es pasante. / * / La doncella Vasconcelos / murió llena de dolor / al
es
Mi cuerpo un armazón de vil basura / mi espíritu una sombra de tristeza; / mi corazón un cáliz de amargura, / y un ánfora de sueños mi cabeza / donde guarda delirios la locura.
extravagancias
I / Si la indolencia es tu norte, / alma loca y atrevida; / si no te importa la vida, / nada perderla te importe. / Deja que la muerte corte / mi esqueleto baladí; / porque extranjera ¡ay de ti! / en el mundo en
fatalidad
I / ¡Ay infeliz de aquel que en torpe sueño / ama a la virgen que soñando ve, / y al despertar de su febril beleño / sueña que existe lo que sueño fue! / Y pierde ¡ay! su venturosa calma, / y corre ciego de u
flor de un día
Yo di un eterno adiós a los placeres / cuando la pena doblegó mi frente, / y me soñé mujer, indiferente / al estúpido amor de las mujeres. / En mi orgullo insensato yo creía / que estaba el mundo para mí de
fuego patrio
Es muy lindo sorber trago tras trago / y beberse botella tras botella, / y adormirse en el seno de una bella / y devolver halago por halago. / ¡Ruja la tempestad! Terrible estrago / cause a mi expatria su m
gota de hiel
Entre la sombra del dolor me hostigo / sin que una luz ante mis ojos radie, / y bostezando mi existir maldigo / sin creer en nada, sin amor a nadie. / Para mí la esperanza está perdida, / nada me importa mi
gratitud
Hay una hora de Gólgota en la vida; / hora fatal, en el infierno suena, / hora en que Dios a padecer condena, / hora en que el mundo con desdén olvida. / El hombre entonces con el alma herida / maldice al h
herminia
I / Me diste un ángel ¡Dios mío! / era su faz peregrina, / un lampo de luz divina / en mi horizonte sombrío. / Su espíritu celestial / brotó de mi corrupción, / como la santa oración / del labio de un criminal. / A
hojas secas
Tú despertaste el alma descreída / Del pobre que tranquilo y sin ventura, / en el Gólgota horrible de la vida / agotaba su cáliz de amargura. / Indiferente a mi fatal castigo / me acercaba a la puerta de la
horas negras
Coplero a quien inspira el desencanto, / trovador sin futuro y sin amores, / sobre la tumba de mis sueños canto / al colocar mi búcaro de flores. / Odia el mundo mi canto descreído, / el estigma social tizn
hosanna a los pillos
I / El mundo es comedia, / no sé quien lo dijo, / pero es una farsa / de risa y gemidos, / en que hacen primeros / papeles los pillos. / Aquel que de honrado / se precia, por digno, / no pasa en la vida / jamás de bo
insomnio
Todo está color de tumba: / egoísta el firmamento / ha escondido las estrellas / entre nubarrones densos. / Disfruta, noche callada, / la paz de los cementerios; / y mientras que tú reposas, / yo saturado de te
la ciencia
La ciencia es, niños, de virlud asiento, / raudal que no se agota, / corona del estudio y el talento, / fúlgido sol que en el espacio brota, / dando calor y vida al pensamiento: / limpio fanal de blanca tra
la esperanza
Es una virgen. Su mirar de cielo / brilla en la noche como brilla el día; / al venturoso aumenta su alegría, / al desgraciado sirve de consuelo. / Va con el mártir a remoto suelo, / visita al preso en la ma
la mujer
I / Ha terminado la creación sublime / el Ser que habita en la sublime altura: / al virgen seno de la tierra oprime / blando corsé de sin rival verdura. / Rico traje talar de ricas flores / cubre a la tierra
la noche
I / Tiende, noche, tu lóbrego manto, / y en un mar de tinieblas, al sol, / ahoga, noche, que quiero mi llanto / esconder en tu negro crespón. / Ya no quiero ni gloria, ni amigos, / ni esperanza, ni amor, ni v
la vida
Es la vida risa y llanto; / y los hombres, a fe mía, / son locos que en romería / marchan para el camposanto. / Y veo con placer profundo / que los cuerdos son tan pocos, / que es un hospital de locos / todo el
la voz del inválido
I / Bajo la sombra de saúz añoso / frente a un albergue rústico apartado, / se hallan, un joven de naciente bozo, / y un viejo descreído, mutilado. / Los surcos de la frente marchitada, / las escépticas frase
lágrimas y flores
Soy el coplero cuyo cinismo / ha muchos años que celebró / en el estruendo de las orgías, / los funerales de corazón. / Mi cráneo, que antes se enardeciera / de los sueños con el calor, / de lindos sueños est
lejos de ti
Lejos de ti, mujer encantadora, / sólo encuentro fastidio en derredor; / fastidio horrible al corazón devora, / porque sin ti no alienta el corazón. / Lejos de ti, el triste pensamiento / tu imagen halla si
llanto
Derramando en mi ser dulce beleño / grato sueño mi frente acariciaba; / mas disipó la densidad del sueño / mi niñito Raziel, porque lloraba. / Abandoné mi lecho sin demora, / quemado por la fiebre de los ma
los cornudos
Tigre y León en lides irritantes, / promovidas por bajas ambiciones, / determinaron con sin par bravura / conducir con presteza / al campo del honor sus batallones. / (Se llama así, y se llamaba antes, / el s
los héroes
Héroes de carnaval, hijos mimados / de la casualidad, siempre oportuna, / en el poder os miro, sin que alguna / admiración me cause, que menguados / los pueblos, desde tiempos olvidados / fabricaron, sin ló
luz y sombra
I / Es la estación de brisas y de flores, / y son bellas las flores y las brisas; / y los pájaros cantan sus amores, / y natura prodiga sus sonrisas. / II / Hermosa noche tiende / su manto. Hermosa luna / de su ó
nada
Nadaba entre la nada. Sin empeño / a la vida, que es nada, de improviso / vine a soñar que soy; porque Dios quiso / entre la nada levantar un sueño. / Dios, que es El Todo y de la nada es dueño, / me hace u
no te olvido
¿Y temes que otro amor mi amor destruya? / Qué mal conoces lo que pasa en mí; / no tengo más que un alma, que es ya tuya, / y un solo corazón, que ya te di. / ¿Y temes que placeres borrascosos / arranquen ¡
oración
En la senda, Virgen santa, / que con llanto humedecieron / los seres que el ser me dieron, / imprimo mi tierna planta. / Luz que la gloria abrillanta, / Madre del Verbo hecho hombre, / haz que la zarza no alf
otra vida
Es la vida un enjambre de ilusiones / en cuyo extremo están los desengaños, / pues plugo a Dios que el árbol de los años / produjera terribles decepciones. / Brújula del mortal son las pasiones; / el hombre
palos póstumos
Según Pedro, un borrico desgraciado / tuvo en la tierra tan contraria suerte, / que hambriento siempre trabajó azotado, / y un golpe fue la causa de su muerte. / Al expirar el mártir se alegraba, / creyendo
para un sepulcro
No hay otro bien que al de vivir iguale: / es la existencia una ilusión mentida: / la vida es nada, porque nada vale, / y todo acaba al acabar la vida. / —Mas cuando el alma de su cárcel sale, / ¿el alma ad
para una niña
Flores hermanas, como yo despiertas / en tranquila alborada / de existencia feliz: niñas que inciertas / avanzando con planta inmaculada / del templo del saber tocáis las puertas; / yo con vosotras, por ven
pensamientos. para el sepulcro de ***
Fue un ángel de pureza y de ternura / a quien temprano persiguió la suerte; / pero de pronto su llanto de amargura / vino a enjugar el ángel de la muerte. / En la tumba encontró lecho de flores, / los abroj
pobre de mí
¡Pobre de mí! Las horas que pasaron / horas de luto y de pesares fueron; / y las horas que aquellas remolcaron, / saturadas de lágrimas vinieron. / ¡Pobre de mí! Fatalidad sombría / me persigue doquier amen
politeísmo
Tres dioses hay en uno soberano / del romanismo en los celestes lares; / dioses hay del salvaje en los aduares, / y en el Nimbos también, del bonzo ufano. / En el absurdo Olimpo del pagano / los dioses se r
ruedas de molino
Hijo, ¿crees que un ángel insurgente / se cayó del infierno en las parrillas? / ¿Crees que Adán parió por las costillas / y que Eva dialogó con la serpiente? / ¿Crees que pecas porque aquella gente / una ma
sandez
En un rincón oscuro del infierno / el amigo Luzbel está en cuclillas, / la siniestra descansa sobre un cuerno / y en la diestra se apoyan sus mejillas. / Muy grave debe ser lo que sin bilis / medita hoy la
sin fe y sin amor
I / Arrastro una vida / de luto y dolor; / a todos les choco, / me choco hasta yo; / y todos los hombres / me excluyen, / en medio de todos / maldita excepción. / Encina tronchada / del viento al furor, / mi copa gigan
sombra
I / ¿Quién eres, di, sombra errante, / que me sigues pertinaz, / y doquiera que la faz / vuelvo, te miro delante? / ¿Eres la memoria estuante / de lejano devaneo, / o al engendrarte el deseo / con mi propio ser b
somnium
Esta vida es un misterio, / una visión vaporosa, / una vereda escabrosa / que conduce al cementerio. / Siempre la ambición que mueve, / siempre delirios que embriagan, / siempre sueños que no apagan / ni los añ
sor ramona
La madre Sor Ramona / de San Jerónimo, / suspiraba una tarde / rezando en coro. / ¡Cruel dolencia! / amaba como burra / su reverencia. / Un cojo mozalbete, / chato y robusto, / encendió de la monja / el seno túrgido.
su memoria a rosa
Blanca Rosa inmaculada, / que con blanca luz bañó / inocente una alborada; / blanca Rosa perfumada / con el aliento de Dios: / tú, la tímida azucena, / tú, la del carmen encanto / que meció el aura serena, / y nu
su recuerdo
Bajo el ciprés doliente que vigila / de tus restos la tumba funeraria, / quiero elevar mi férvida plegaria / al trono del Señor. / Fue tu cuerpo clavel que al rayo ardiente / del sol, desplega el rojo terci
talento en las corvas
¡Qué tonto es el hombre / que nunca se dobla! / ¡Qué sabio el que tiene / flexibles las corvas! / I / Conozco yo a un mico / que ayer sin la torta / vagaba, cual vaga / perdida la nota. / Asaz monarquista / con punta
todo se paga
Pagó Satán su avilantez maldita; / Eva pagó su falta de recato; / pagó Caín su negro asesinato, / y su lascivia el torpe sodomita. / Pagó su orgullo Cora el israelita, / su locura fatal pagó Erostrato; / pagó
tu mirada
Si es linda la blanca luna / de luceros tachonada, / que se espeja en la laguna / desde el éter reclinada, / es más linda tu mirada. / Si es lindo ver, con donaire, / gasa de luz delicada / remecida por el aire
tus ojos
Ni la luz refulgente de la aurora, / cuando rasga del cielo la cortina, / ni los rayos de fuego con que dora / el ígneo sol la corpulenta encina, / pueden brillar, mujer fascinadora; / que todo tu mirada lo
un ángel
Gentil, preciosa, de crespón cubierta / ángel-mujer, sublime, sin defecto, / entróse a un casuquín de sucio aspecto / a la vez que de allí salió una tuerta: / y yo, sintiendo la ilusión despierta / al bland
un ángel caído
Bella y feliz, señora respetada, / fuiste en áureo salón reina preciosa; / mas te dejó la suerte caprichosa / sin hijos, sin honor, sin fe, sin nada. / Por quemante despecho arrebatada / hoy que vives en cr
un embustero
«¡Oíd!»—gritaba un charlatán osado, / ante inmenso auditorio de babiecas / que en derredor bullía, / y escuchaba extasiado, / como el concurso aquel de las Batuecas, / o como escucha a veces / el pueblo rey e
un prodigio
En ruin lugarejo bien lejano, / Homobono los títeres movía, / y a un muñequillo con primor hacía / tejer piruetas y cantar. No en vano; / porque el público, en títeres profano, / entusiasta, frenético aplau
una lágrima
I / Yo, mujer, te adoré con el delirio / con que adoran los ángeles a Dios; / eras, mujer, el pudoroso lirio / que en los jardines del Edén brotó. / Eras la estrella que radió en Oriente, / argentando mi ciel
una verdad
Tranquilo el tonto en su moral penumbra / vive feliz, porque su fe palpita; / jamás la fiebre de saber le agita, / ni la falta de luz le apesadumbra. / El sabio con la gloria se deslumbra, / y entre la duda
valle de goces
Es la gloria fantasma de colores; / la vida es un infierno pasajero; / la amistad, accidente del dinero, / el amor es un Gólgota entre flores. / La juventud es germen de dolores; / la vejez, una infancia si
virtud y ciencia
Virtud excelsa, tu perfume aspiro / en la voz de mi madre cariñosa, / y de mi sueño en el crespón te miro / tranquila sonreír, virgen preciosa. / De blanca veste y vaporosa falda, / fuente de inspiración, r
yo (soneto)
Me hizo nacer la suerte maldecida, / de sombra y luz conjunto inexplicable; / que oculta en mi corteza despreciable / arde un alma grandiosa y descreída. / Llevo en mi frente, do la audacia anida / un mundo
¡déjala!
Toma niña, este búcaro de flores; / tiene azucenas de gentil blancura / lirios fragantes y claveles rojos, / tiene también camelias, amaranto / y rosas sin abrojos, / rosas de raso, cuyo seno ofrecen / urnas
¡siempre solo!
Si de la aurora diamantina / se dibujan los célicos albores / los pájaros del viento moradores / al éter mandan su canción divina. / Y si el sol orgulloso se reclina / sobre un lecho radiante de colores, / ll