PAIS POEMA

Libros de antonio martínez sarrión

Autores

antonio martínez sarrión

a ti, casi innombrable
Te llevo en los hondones de mi alma / aunque en raros momentos te asomes a los labios / que, de niño, me hicieron amar tu simulacro. / Todos mis sueños llevan tus colores / y, resonantes, vibran en mis oí
ahora es el momento
en aquellos inicios de la vida discente / el amor: serpentinas / próceres de latón en las altas columnas / por cierto trasnochábamos tila a veces / para el borracho de la tuna rondábamos / amores poco claro
arqueo navideño 1998
¿Cuánto, / antes y luego de las dulces fiestas / -que no es intención de uno alterar digestiones / ni pulsos que belén o árbol adornan-, / vale un niñín inglés o americano? / Mucho, en divisas fuertes. / Much
arribada
¿Quién habla de una fácil travesía? / Las noches se poblaban de sirenas, / de cuartos donde ardía la revuelta, / de exilios que a tu cuerpo devastaron. / Mi amor fuerte, mi amor loco y profético / con vesti
carpe diem
Qué dispendioso pulular de nombres, / de ateridas esperas mientras la madrugada / difuminaba taxis en una sucia niebla. / Qué lástima de tiempo barajando / naipes ya de textura ala de mosca / cuando el sol
creciente ilusión inútil
Girar las llaves una y otra vez / con obsesión de orate / a fin, gesto imposible sobre torpe, / de conjurar la fuerza y majestad / de un sordo y ciego Azar que va rigiendo / cuanto en el universo alienta y
crónica fabulosa de fernando pessoa
murió el oficinista tenía / una hinchazón horrible paperas / de diagnóstico turbio un diván / gayo papeles esparcidos / por todos los alvéolos de su historia / un jijo de cartón grifos corriendo / que erizaba
cuerpo
Se intentó lo posible, lo imposible: / negarlo, sublimarlo, resaltar su vigor, / su decaimiento. / Soldar la intolerable dualidad, / exaltar en las artes sus más bajas funciones / a fin de redimirlo una vez
de la inutilidad de conspirar
Afrontar el desastre con los sueños / Halcones remachados a los guantes volatería / de los cuadros de género alas en las vitrinas / emplomadas / (Campo interior Alondras recordadas en el alba / bajando de l
derecho de conquista
Con qué empeño la luz / quiere arropar, velada, la paz de la mañana / de manso mar y silenciosas calles / y de ese modo levantar el solio / que te encierra y engasta cual zafiro / cuando, al fin, sonriente
deriva
Paraísos que nunca se perdieron, / se hallaban emboscados simplemente / en las encrucijadas del futuro / adoptando las formas más disímiles: / azulados caballos que dibujan / los escapes del gas, arborescen
duchesse de normandie
Con lunares postizos como las Silenciosas / paseas por la vulgar barriada de los ricos / vibrando en los incendios del color amarillo / fichando marquesinas y criados / para la fiesta tentacular del fuego
el cine de los sábados
maravillas del cine galerías / de luz parpadeante entre silbidos / niños con sus mamás que iban abajo / entre panteras un indio se esfuerza / por alcanzar los frutos más dorados / ivonne de carlo baila en s
eslabones idénticos
Como la tea, que sirvió una vez / para alumbrar en el festín de bodas / y prender, de la novia, la pira funeraria, / con similar presura, desfilaron tus años. / Ni siquiera una ráfaga de viento / concedió t
eula varner / ornella mutti
Acércate. No temas: irradia horror / pero siempre el horror / hizo crecerse a los mortales. Hinca / tu hocico, hoza perfumes inabarcables, roces / de hembra-delfín. Gasta tu tiempo: el vendaval / es su prop
excelentes tiempos para la lírica
¡Qué delicia escarbar en la pelambre / hasta dar con el cuero cabelludo / y allí cientos de liendres eruditas / ahítas de la sangre eminentísima / de talo tal talento alejandrino! / Felices con sus propias
homenaje al postismo
Hube de subvenir a unos zapatos, / perdón, quise decir a unos zapatos / que, si se portan bien, yo no los atos- / igo con mis lanzadas. A los patos / he echado mis zapatos garabatos / desmigándolos bien. O
la chica que conocí en una boda
fue la prima que entonces se casó / luego hubo baile / piano y batería mucho vino / yo diría que gentes más bien pobres / con los trajes de muerto de las fiestas / nevaba muchos viejos / que echaban la colill
la niña de siete años
mira que si estuviera destrozada / si ya fuese leña algún oscuro invierno / la mesa / la mesa de billar ya desechada / donde aquella sirvienta contaba obscenidades / y todos nos reíamos / enamorado tú? / qué ti
nadie recuerda ya
De sus bondades, se ponderan muchas, / tantas al menos como de esas triacas / de cuyo armario y orden se olvidó el boticario. / La poesía -según ya se escribió- / con artimañas de estratego «saca / del argu
now's the time
nada / más nada / más que las sienes ardiendo / balcón hacia la noche navegantes / sin aguja imantada / rojas constelaciones con nombres de guerreros / la insufrible presión de max roach / conciso duro enérgico
ocho elegías con pie en versos antiguos
I / A estas alturas, muestras vida mía, / sólo se trata ya de correcciones: / Tálamo oscuro: Mudas ventanas: Violines enfundados. / Sólo ya / de correcciones: Minucias: Dos centímetros más y el / dobladillo / p
profecía entre signos
Aquí estarás / -déjame que invente esta tarde sin ti- / entre los utensilios prescindibles, ya de todo segura, / con la casa comida por la sal, y reíamos, / los cielos sofocantes del verano, aquí desnuda
quesia
Era mansa, algo necia y se aovillaba / casi reciennacida en la caja de dulces / con un retal de fieltro a guisa de colchón. / Luego exploró la casa miedo a miedo / hasta imponer su ley a las butacas. / Acab
requisitoria general por la muerte de una rubia
acodados en las irreales barandas / acodados resistiendo la marea de aromas / azaleas tamarindos / luna de california en el lento week-end / errantes aves marinas / también / los barcos también / los barcos hac
riquezas
Unos sostienen sus huertos oreados, / sus panales, sus eras y sus viñas, / mas no conocen las fases del mosto. / Yo no te tengo más que a ti. / Otros tienen sus flotas y arsenales / y capean temporales en l
saldo
Duró poco, como era de prever. / Aún menos, como diría el clásico, / que la verdura de las eras. Quedan, / en la herida memoria / -esa puta borrosa conforme caen los años- / la noche en aquel faro / viendo en
sápidos
El dejar de ser brusco bruscamente: / la muerte. / o el paulatino: tiempo embalsamado. / Dos lagos que ya apenas filtran nada, / ni dejan en los dedos mas que cieno. / Esos dos silenciosos martilleos, / canje
saulo y los pájaros
¿Dónde pernoctarían el largo y frío invierno, / en qué nido de musgo o en qué resto de brasas / para exultar así, serenos, diamantinos, / en las aún desnudas enramadas de marzo / al despuntar el alba en l
semper eadem
No he de apagar la luz / para pensar en ti: a pleno día / y ande haciendo lo que haga / (deambular por los parques, mirar nubes, / contestar a unas cartas, romper versos, / retener cuanto graban en el conte
thesaurus de i.m.
Y como andábamos ya cerca del milagro / decías al azar: «Me gusta Dylan.» / (Los roídos tablones que acuna la marea, / el albo flamear de las gaviotas / en la encendida niebla, ese fresco saludo / al ocaso,