antonio machado
a don miguel de unamunoEste donquijotesco / don Miguel de Unamuno, fuerte vasco, / lleva el arnés grotesco / y el irrisorio casco / del buen manchego. Don Miguel camina, / jinete de quimérica montura, / metiendo espuela de oro a su
a don ramón del valle inclánYo era en mis sueños, don Ramón, viajero / del áspero camino, y tú, Caronte / de ojos de llama, el fúnebre barquero / de las revueltas aguas de Aqueronte. / Plúrima barba al pecho te caía. / (Yo quise ver t
a josé maría palacioPalacio, buen amigo, / ¿está la primavera / vistiendo ya las ramas de los chopos / del río y los caminos? En la estepa / del alto Duero, Primavera tarda, / ¡pero es tan bella y dulce cuando llega!… / ¿Tienen
a juan ramón jiménezEra una noche del mes / de mayo, azul y serena. / Sobre el agudo ciprés / brillaba la luna llena, / iluminando la fuente / en donde el agua surtía / sollozando intermitente. / Sólo la fuente se oía. / Después, se
a la desierta plazaA la desierta plaza / conduce un laberinto de callejas. / A un lado, el viejo paredón sombrío / de una ruinosa iglesia; / a otro lado, la tapia blanquecina / de un huerto de cipreses y palmeras, / y, frente a
a la muerte de rubén daríoSi era toda en tu verso la armonía del mundo, / ¿dónde fuiste, Darío, la armonía a buscar? / Jardinero de Hesperia, ruiseñor de los mares, / corazón asombrado de la música astral, / ¿te ha llevado Dionyso
a orillas del dueroMediaba el mes de julio. Era un hermoso día. / Yo, solo, por las quiebras del pedregal subía, / buscando los recodos de sombra, lentamente. / A trechos me paraba para enjugar mi frente / y dar algún respi
a un naranjo y a un limoneroNaranjo en maceta, ¡qué triste es tu suerte! / Medrosas tiritan tus hojas menguadas. / Naranjo en la corte, ¡qué pena da verte / con tus naranjitas secas y arrugadas!. / Pobre limonero de fruto amarillo / c
a un olmo secoAl olmo viejo, hendido por el rayo / y en su mitad podrido, / con las lluvias de abril y el sol de mayo / algunas hojas verdes le han salido. / ¡El olmo centenario en la colina / que lame el Duero! Un musgo
a un viejo y distinguido señorTe he visto, por el parque ceniciento / que los poetas aman / para llorar, como una noble sombra / vagar, envuelto en tu levita larga. / El talante cortés, ha tantos años / compuesto de una fiesta en la ant
abril florecíaAbril florecía / frente a mi ventana. / Entre los jazmines / y las rosas blancas / de un balcón florido, / vi las dos hermanas. / La menor cosía, / la mayor hilaba … / Entre los jazmines / y las rosas blancas, / la m
acasoComo atento no más a mi quimera / no reparaba en torno mío, un día / me sorprendió la fértil primavera / que en todo el ancho campo sonreía. / Brotaban verdes hojas / de las hinchadas yemas del ramaje, / y fl
al gran ceroCuando el Ser que se es hizo la nada / y reposó, que bien lo merecía, / ya tuvo el día noche, y compañía / tuvo el hombre en la ausencia de la amada. / Fiat umbral Brotó el pensar humano. / y el huevo unive
al libro ninfeas, delUn libro de amores, / de flores / fragantes y bellas, / de historias de lirios que amasen estrellas; / un libro de rosas tempranas / y espumas / de mágicos lagos en tristes jardines, / y enfermos jazmines, / y br
al maestro 'azorín' por su libro castillaLa venta de Cidones está en la carretera / que va de Soria a Burgos. Leonarda, la ventera, / que llaman la Ruipérez, es una viejecita / que aviva el fuego donde borbolla la marmita. / Ruipérez, el ventero
al maestro rubén daríoEste noble poeta, que ha escuchado / los ecos de la tarde y los violines / del otoño en Verlaine, y que ha cortado / las rosas de Ronsard en los jardines / de Francia, hoy, peregrino / de un Ultramar de Sol
al olmo viejo, hendido por el rayo…Al olmo viejo, hendido por el rayo / y en su mitad podrido, / con las lluvias de abril y el sol de mayo / algunas hojas verdes le han salido. / ¡El olmo centenario en la colina / que lame el Duero! Un musgo
amada, el aura diceAmada, el aura dice / tu pura veste blanca… / No te verán mis ojos; / ¡mi corazón te aguarda! / El viento me ha traído / tu nombre en la mañana; / el eco de tus pasos / repite la montaña… / no te verán mis ojos; /
amanecer de otoñoUna larga carretera / entre grises peñascales, / y alguna humilde pradera / donde pacen negros toros. Zarzas, malezas,jarales. / Está la tierra mojada / por las gotas del rocío, / y la alameda dorada, / hacia l
anoche cuando dormíaAnoche cuando dormía / soñé ¡bendita ilusión! / que una fontana fluía / dentro de mi corazón. / Dí: ¿por qué acequia escondida, / agua, vienes hasta mí, / manantial de nueva vida / en donde nunca bebí? / Anoche c
arte poéticaY en toda el alma hay una sola fiesta / tú lo sabrás, Amor sombra florida, / sueño de aroma, y luego… nada; andrajos, / rencor, filosofía. / Roto en tu espejo tu mejor idilio, / Y vuelto ya de espaldas a la
caminante no hay caminoExtracto de Proverbios y cantares (XXIX) / Caminante, son tus huellas / el camino y nada más; / Caminante, no hay camino, / se hace camino al andar. / Al andar se hace el camino, / y al volver la vista atrás /
caminante, son tus huellas…Caminante, son tus huellas / el camino y nada más; / Caminante, no hay camino, / se hace camino al andar. / Al andar se hace el camino, / y al volver la vista atrás / se ve la senda que nunca / se ha de volver
caminosDe la ciudad moruna / tras las murallas viejas, / yo contemplo la tarde silenciosa, / a solas con mi sombra y con mi pena. / El río va corriendo, / entre sombrías huertas / y grises olivares, / por los alegres
campoLa tarde está muriendo / como un hogar humilde que se apaga. / Allá, sobre los montes, / quedan algunas brasas. / Y ese árbol roto en el camino blanco / hace llorar de lástima. / ¡Dos ramas en el tronco herid
campos de soriaI / Es la tierra de Soria árida y fría. / Por las colinas y las sierras calvas, / verdes pradillos, cerros cenicientos, / la primavera pasa / dejando entre las hierbas olorosas / sus diminutas margaritas blan
canciones a guiomar1. No sabía / si era un limón amarillo / lo que tu mano tenía, / o un hilo del claro día, / Guiomar, en dorado ovillo. / Tu boca me sonreía. / Yo pregunté: ¿qué me ofreces? / ¿Tiempo en fruto, que tu mano / eligi
cante hondoYo meditaba absorto, devanando / los hilos del hastío y la tristeza, / cuando llegó a mi oído, / por la ventana de mi estancia, abierta / a una caliente noche de verano, / el plañir de una copia soñolienta,
colinas plateadasColinas plateadas, / grises alcores, cárdenas roquedas / por sonde traza el Duero / su curva de ballesta / en torno a Soria, oscuros encinares, / ariscos pedregales, calvas sierras, / caminos blancos y álamos
como en el alto llano tu figura¡Como en el alto llano tu figura / se me aparece!… Mi palabra evoca / el prado verde y la árida llanura, / la zarza en flor, la cenicienta roca. / Y el recuerdo obediente, negra encina / brota en el cerro,
consejosI / Este amor que quiere ser / acaso pronto será; / pero ¿cuándo ha de volver / lo que acaba de pasar? / Hoy dista mucho de ayer. / ¡Ayer es Nunca jamás! / II / Moneda que está en la mano / quizá se deba guardar: / l
coplas elegíacas¡Ay del que llega sediento / a ver el agua correr, / y dice: la sed que siento / no me la calma el beber! / ¡Ay de quien bebe y, saciada / la sed, desprecia la vida: / moneda al tahúr prestada, / que sea al aza
coplas mundanasPoeta ayer, hoy triste y pobre / filósofo trasnochado, / tengo en monedas de cobre / el oro de ayer cambiado. / Sin placer y sin fortuna, / pasó como una quimera / mi juventud, la primera… / la sola, no hay más
crepúsculoCaminé hacia la tarde de verano / para quemar, tras el azul del monte, / la mirra amarga de un amor lejano / en el ancho flamígero horizonte. / Roja nostalgia el corazón sentía, / sueños bermejos, que en el
cuando se fue el maestroCuando se fue el maestro / la luz de esta mañana / me dijo: Van tres días / que mi hermano Francisco no trabaja. / ?Murió? Sólo sabemos / que se nos fue por una senda clara / diciéndonos: Hacedme / un duelo de
cuando sea mi vidaCuando sea mi vida, / toda clara y ligera / como un buen río / que corre alegremente / a la mar, / a la mar ignota / que espera / llena de sol y de canción. / Y cuando brote en mi / corazón la primavera / serás tú, v
de mar a mar entre los dos la guerraDe mar a mar entre los dos la guerra, / más honda que la mar. En mi parterre, / miro a la mar que el horizonte cierra. / Tú, asomada, Guiomar , a un finisterre, / miras hacia otro mar, la mar de España / qu
del caminoPreludio / Mientras la sombra pasa de un santo amor, hoy quiero / poner un dulce salmo sobre mi viejo atril. / Acordaré las notas del órgano severo / al suspirar fragante del pífano de abril. / Madurarán su
del pasado efímeroEste hombre del casino provinciano / que vio a Carancha recibir un día, / tiene mustia la tez, el pelo cano, / ojos velados por melancolía; / bajo el bigote gris, labios de hastío, / y una triste expresión,
deletreos de armoníaDeletreos de armonía / que ensaya inexperta mano. / Hastío. Cacofonía / del sempiterno piano / que yo de niño escuchaba / soñando… no sé con qué, / con algo que no llegaba, / todo lo que ya se fue.
desde el umbral de un sueñoDesde el umbral de un sueño me llamaron… / Era la buena voz, la voz querida. / -Dime: ¿vendrás conmigo a ver el alma?…. / Llegó a mi corazón una caricia. / -Contigo siempre….Y avancé en mi sueño / por una l
desnuda está la tierraDesnuda está la tierra, / y el alma aúlla al horizonte pálido / como loba famélica. Qué buscas, / poeta, en el ocaso? / Amargo caminar, porque el camino / pesa en el corazón. El viento helado, / y la noche qu
dos sonetos a guiomar1. Perdón, Madona del Pilar, si llego / al par que nuestro amado florentino, / con una mata de serrano espliego, / con una rosa de silvestre espino. / ¿Qué otra flor para ti de tu poeta / si no es la flor d
el amor y la sierraCabalgaba por agria serranía, / una tarde, entre roca cenicienta. / El plomizo balón de la tormenta / de monte en monte rebotar se oía. / Súbito, al vivo resplandor del rayo, / se encabritó, bajo de un alto
el cadalsoLa aurora asomaba / lejana y siniestra. / El lienzo de Oriente / sangraba tragedias, / pintarrajeadas / con nubes grotescas. / ………………. / En la vieja plaza / de una vieja aldea, / erguía su horrible / pavura esqueléti
el cantoYo escucho los cantos / de viejas cadencias / que los niños cantan / cuando en coro juegan, / y vierten en coro / sus almas que sueñan, / cual vierten sus aguas / las fuentes de piedra: / con monotonías / de risas
el crimen fue en granada1. El crimen / Se le vio, caminando entre fusiles, / por una calle larga, / salir al campo frío, / aún con estrellas de la madrugada. / Mataron a Federico / cuando la luz asomaba. / El pelotón de verdugos / no os
el dios iberoIgual que el ballestero / tahúr de la cantiga, / tuviera una saeta el hombre ibero / para el Señor que apedreó la espiga / y malogró los frutos otoñales, / y un «gloria a ti» para el Señor que grana / centeno
el hospicioEs el hospicio, el viejo hospicio provinciano, / el caserón ruinoso de ennegrecidas tejas / en donde los vencejos anidan en verano / y graznan en las noches de invierno las cornejas. / Con su frontón al N
el limonero lánguido suspendeEl limonero lánguido suspende / una pálida rama polvorienta / sobre el encanto de la fuente limpia, / y allá en el fondo sueñan / los frutos de oro… / Es una tarde clara, / casi de primavera; / tibia tarde de m
el mañana efímeroLa España de charanga y pandereta, / cerrado y sacristía, / devota de Frascuelo y de María, / de espíritu burlón y de alma quieta, / ha de tener su marmol y su día, / su infalible mañana y su poeta. / En vano
el mar tristePalpita un mar de acero de olas grises / dentro los toscos murallones roídos / del puerto viejo. Sopla el viento norte / y riza el mar. El triste mar arrulla / una ilusión amarga con sus olas grises. / El v
el poetaMaldiciendo su destino / como Glauco, el dios marino, / mira, turbia la pupila / de llanto, el mar, que le debe su blanca virgen Scyla. / Él sabe que un Dios más fuerte / con la sustancia inmortal está juga
el poeta recuerda las tierras de soria¡Ya su perfil zancudo en el regato, / en el azul el cielo de ballesta, / o, sobre el ancho nido de ginesta, / en torre, torre y torre, el garabato / de la cigüeña!… En la memoria mía / tu recuerdo a tr
el rojo sol de un sueño en el oriente asomaEl rojo sol de un sueño en el Oriente asoma. / Luz en sueños. ¿No tiemblas, andante peregrino? / Pasado el llano verde, en la florida loma, / acaso está el cercano final de tu camino. / Tú no verás del tr
el sol es un globo de fuegoEl sol es un globo de fuego, / la luna es disco morado. / Una blanca paloma se posa / en el alto ciprés centenario. / Los cuadros de mirtos parecen / de marchito velludo empolvado. / ¡El jardín y la tarde tra
el trenYo, para todo viaje / ?siempre sobre la madera / de mi vagón de tercera?, / voy ligero de equipaje. / Si es de noche, porque no / acostumbro a dormir yo, / y de día, por mirar / los arbolitos pasar, / yo nunca du
el viajeroEstá en la sala familiar, sombría, / y entre nosotros, el querido hermano / que en el sueño infantil de un claro día / vimos partir hacia un país lejano. / Hoy tiene ya las sienes plateadas, / un gris mechó
elegía de un madrigalRecuerdo que una tarde de soledad y hastío, / ¡oh tarde como tantas!, el alma mía era, / bajo el azul monótono, un ancho y terso río / que ni tenía un pobre juncal en su ribera. / ¡Oh mundo sin encanto, s
en abril, las aguas milSon de abril las aguas mil. / Sopla el viento achubascado, / y entre nublado y nublado / hay trozos de cielo añil. / Agua y sol. El iris brilla. / En una nube lejana, / zigzaguea / una centella amarilla. / La llu
en córdoba, la serranaEn Córdoba, la serrana; / en Sevilla, marinera / y labradora, que tiene / hinchada, hacia el mar, la vela; / y en el ancho llano / por donde la arena sorbe / la baba del mar amargo, / hacia la fuente del Duero /
en el entierro de un amigoTierra le dieron una tarde horrible / del mes de julio, bajo el sol de fuego. / A un paso de la abierta sepultura, / había rosas de podridos pétalos, / entre geranios de áspera fragancia / y roja flor. El c
en estos campos de la tierra míaEn estos campos de la tierra mía / y extranjero en los campos de mi tierra / -yo tuve patria donde corre el Duero / por entre grises peñas, / y fantasmas de viejos encinares, / allá en Castilla, mística y g
en la desnuda tierra del caminoEn la desnuda tierra del camino / la hora florida brota, / espino solitario, / del valle humilde en la revuelta umbrosa. / El salmo verdadero / de tenue voz hoy torna / al corazón, y al labio, / la palabra queb
eran ayer mis doloresEran ayer mis dolores / como gusanos de seda / que iban labrando capullos; / hoy son mariposas negras. / ¡De cuántas flores amargas / he sacado blanca cera! / ¡Oh, tiempo en que mis pesares / trabajaba como abe
eres tú,. guadarrama, viejo amigo¿Eres tú,. Guadarrama, viejo amigo, / la sierra gris y blanca, / la sierra de mis tardes madrileñas / que yo veía en el azul pintada? / Por tus barrancos hondos / y por tus cumbres agrias, / mil Guadarramas y
es una forma juvenil que un díaEs una forma juvenil que un día / a nuestra casa llega. / Nosotros le decimos: ¿por qué tornas / a la morada vieja? / Ella abre la ventana, y todo el campo / en luz y aroma entra. / En el blanco sendero / los t
es una tarde cenicienta y mustiaEs una tarde cenicienta y mustia, / destartalada, como el alma mía; / y es esta vieja angustia / que habita mi usual hipocondría. / La causa de esta angustia no consigo / ni vagamente comprender siquiera; / p
españolito que vienes al mundoYa hay un español que quiere / vivir y a vivir empieza, / entre una España que muere / y otra España que bosteza. / Españolito que vienes / al mundo te guarde Dios. / una de las dos Españas / ha de helarte el c
fantasía de una nota de abril¿Sevilla?… ¿Granada?… La noche de luna. / Angosta la calle, revuelta y moruna, / de blancas paredes y obscuras ventanas. / Cerrados postigos, corridas persianas… / El cielo vestía su gasa de abril. / Un vin
fantasía iconográficaLa calva prematura / brilla sobre la frente amplia y severa; / bajo la piel pálida tersura / se trasluce la fina calavera. / Mentón agudo y pómulos marcados / por trazos de un punzón adamantino; / y de insóli
galeríasIntroducción a los sueños / Leyendo un claro día / mis bien amados versos, / he visto en el profundo / espejo de mis sueños / que una verdad divina / temblando está de miedo, / y es una flor que quiere / echar su
glosaNuestras vidas son los ríos, / que van a dar a la mar, / que es el morir. ¡Gran cantar! / Entre los poetas míos / tiene Manrique un altar. / Dulce goce de vivir: / mala ciencia del pasar, / ciego huir a la mar.
guerra de amorEl tiempo que la barba me platea / cavó mis ojos y agrandó mi frente, / va siendo en mí recuerdo transparente, / y mientras más el fondo, más clarea. / Miedo infantil, amor adolescente, / ¡cuánto esta luz d
hacia tierra baja iiiUn mesón de mi camino. / Con un gesto de vestal, / tú sirves el rojo vino / de una orgía de arrabal. / Los borrachos / de los ojos vivarachos / y la lengua fanfarrona / te requiebran ¡oh varona! / Y otros borrach
hastíoPasan las horas de hastío / por la estancia familiar / el amplio cuarto sombrío / donde yo empecé a soñar. / Del reloj arrinconado, / que en la penumbra clarea, / el tictac acompasado / odiosamente golpea. / Dice
he andado muchos caminosHe andado muchos caminos / he abierto muchas veredas; / he navegado en cien mares / y atracado en cien riberas. / En todas partes he visto / caravanas de tristeza, / soberbios y melancólicos / borrachos de somb
he vuelto a ver los álamos doradosHe vuelto a ver los álamos dorados, / álamos del camino en la ribera / del Duero, entre San Polo y San Saturio: / tras las murallas viejas / de Soria -barbacana / hacia Aragón, en castellana tierra-. / Estos
horizonteEn una tarde clara y amplia como el hastío, / cuando su lanza blande el tórrido verano, / copiaban el fantasma de un grave sueño mío / mil sombras en teoría, enhiestas sobre el llano. / La gloria del ocas
húmedo está, bajo el laurel, el bancoHúmedo está, bajo el laurel, el banco / de verdinosa piedra; / lavó la lluvia, sobre el muro blanco, / las empolvadas hojas de la yedra. / Del viento del otoño el tibio aliento / los céspedes ondula, y la a
huye del triste amor, amor pacatoHuye del triste amor, amor pacato, / sin peligro, sin venda ni aventura, / que espera del amor prenda segura, / porque en amor locura es lo sensato. / Ese que el pecho esquiva al niño ciego / y blasfemó del
introducción a los sueñosLeyendo un claro día / mis bien amados versos, / he visto en el profundo / espejo de mis sueños / que una verdad divina / temblando está de miedo, / y es una flor que quiere / echar su aroma al viento. / El alma
inventario galanteTus ojos me recuerdan / las noches de verano / negras noches sin luna, / orilla al mar salado, / y el chispear de estrellas / del cielo negro y bajo. / Tus ojos me recuerdan / las noches de verano. / Y tu morena
jardínLejos de tu jardín quema la tarde / inciensos de oro en purpurinas llamas, / tras el bosque de cobre y de ceniza. / En tu jardín hay dalias. / ¡Malhaya tu jardín!… Hoy me parece / la obra de un peluquero, / c
la calle en sombra. ocultan los caseronesLa calle en sombra. Ocultan los altos caserones / el sol que muere; hay ecos de luz en los balcones. / ¿No ves, en el encanto del mirador florido, / el óvalo rosado de un rostro conocido? / La imagen; tra
la muerteAquel juglar burlesco / que, a son de cascabeles, me mostraba / el amargo retablo de la vida, / hoy cambió su botarga / por un traje de luto y me pregona / el sueño alegre de una alegre farsa. / Dije al jugla
la mujer manchegaLa Mancha y sus mujeres… Argamasilla, Infantes / Esquivias, Valdepeñas, La novia de Cervantes, / y del manchego heroico, el ama y la sobrina / (el patio, la alacena, la cueva y la cocina, / la rueca y la
la noriaLa tarde caía / triste y polvorienta. / El agua cantaba / su copla plebeya / en los cangilones / de la noria lenta. / Soñaba la mula / ¡pobre mula vieja!, / al compás de sombra / que en el agua suena. / La tarde caía
la plaza tiene una torreLa plaza tiene una torre, / la torre tiene un balcón, / el balcón tiene una dama, / la dama una blanca flor. / ha pasado un caballero / -¡quién sabe por qué pasó!- / y se ha llevado la plaza, / con su torre y s
la primavera besabaLa primavera besaba / suavemente la arboleda, / y el verde nuevo brotaba / como una verde humareda. / Las nubes iban pasando / sobre el campo juvenil… / Yo vi en las hojas temblando / las frescas lluvias de abr
la saeta¡Oh, la saeta, el cantar / al Cristo de los gitanos, / siempre con sangre en las manos, / siempre por desenclavar! / ¡Cantar del pueblo andaluz, / que todas las primaveras / anda pidiendo escaleras / para subir
la vida hoy tiene ritmoLa vida hoy tiene ritmo / de ondas que pasan, / de olitas temblorosas / que fluyen y se alcanzan. / La vida hoy tiene el ritmo de los ríos, / la risa de las aguas / que entre los verdes junquerales corren, / y
las encinas¡Encinares castellanos / en laderas y altozanos, / serrijones y colinas / llenos de oscura maleza, / encinas, pardas encinas; / humildad y fortaleza! / Mientras que llenándoos va / el hacha de calvijares, / ¿nadi
las moscasVosotras, las familiares, inevitables golosas, / vosotras, moscas vulgares, me evocáis todas las cosas. / ¡Oh, viejas moscas voraces como abejas en abril, / viejas moscas pertinaces sobre mi calva infan
llamó a mi corazón, un claro díaLlamó a mi corazón, un claro día, / con un perfume de jazmín, el viento. / -A cambio de este aroma, / todo el aroma de tus rosas quiero. / -No tengo rosas; flores / en mi jardín no hay ya, todas han muerto.
llanto de las virtudes y coplasAl fin, una pulmonía / mató a don Guido, y están / las campanas todo el día / doblando por él: ¡din-dan! / Murió don Guido, un señor / de mozo muy jaranero, / muy galán y algo torero; / de viejo, gran rezador. /
los cantos de los niñosYo escucho los cantos / de viejas cadencias / que los niños cantan / cuando en corro juegan / y vierten en coro / sus almas, que suenan, / cual vierten sus aguas / las fuentes de piedra: / con monotonías / de risas
los jardines del poetaEl poeta es jardinero. En sus jardines / corre sutil la brisa / con livianos acordes de violines, / llanto de ruiseñores, / ecos de voz lejana y clara risa / de jóvenes amantes habladores. / Y otros jardines
los sueñosEl hada más hermosa ha sonreído / al ver la lumbre de una estrella pálida, / que en hilo suave, blanco y silencioso / se enrosca al huso de su rubia hermana. / Y vuelve a sonreír porque en su rueca / el hil
los sueños malosEstá la plaza sombría; / muere el día. / Suenan lejos las campanas. / De balcones y ventanas / se iluminan las vidrieras, / con reflejos mortecinos, / como huesos blanquecinos / y borrosas calaveras. / En toda la
luz¿Será tu corazón un harpa al viento, / que tañe el viento?… Sopla el odio y suena / tu corazón; sopla tu corazón y vibra… / ¡Lástima de tu corazón, poeta! / ¿Serás acaso un histrión, un mimo / de mojigangas
me dijo una tardeMe dijo una tarde / de la primavera: / si buscas caminos / en flor en la tierra, / mata tus palabras / y oye tu alma vieja. / Que el mismo albo lino / que te vista, sea / tu traje de duelo, / tu traje de fiesta. / Am
melancolíaTarde tranquila, casi / con placidez de alma, / para ser joven, para haberlo sido / cuando Dios quiso, para / tener algunas alegrías…lejos, / y poder dulcemente recordarlas. / Es una tarde cenicienta y mustia
mi infancia son recuerdos de un patio de sevilla…Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla, / y un huerto claro donde madura el limonero; / mi juventud, veinte años en tierras de Castilla; / mi historia, algunos casos que recordar no quiero. / Ni
mis poetasEl primero es Gonzalo de Berceo llamado, / Gonzalo de Berceo, poeta y peregrino, / que yendo en romería acaeció en un prado, / y a quien los sabios pintan copiando un pergamino. / Trovó a Santo Domingo, t
never more¡Amarga primavera! / ¡Amarga luz a mi rincón oscuro! / Tras la cortina de mi alcoba, espera / la clara tarde bajo el cielo puro. / En el silencio turbio de mi espejo / miro, en la risa de mi ajuar ya viejo,
noche de veranoEs una hermosa noche de verano. / Tienen las altas casas / abiertos los balcones / del viejo pueblo a la anchurosa plaza. / En el amplio rectángulo desierto, / bancos de piedra, evónimos y acacias / simétrico
nocturnoSobre el campo de abril la noche ardía / de gema en gema en el azul… El viento / un doble acorde en su laúd tañía / de tierra en flor y sideral lamento. / Era un árbol sonoro en la llanura. / dulce cantor d
noviembre 1913Un año más. El sembrador va echando / la semilla en los surcos de la tierra. / Dos lentas yuntas aran, / mientras pasan la nubes cenicientas / ensombreciendo el campo, / las pardas sementeras, / los grises ol
orillas del dueroSe ha asomado una cigüeña a lo alto del campanario. / Girando en torno a la torre y al caserón solitario, / ya las golondrinas chillan. Pasaron del blanco invierno, / de nevascas y ventiscas los cr
otoñoEl cárdeno otoño / no tiene leyendas / para mí. Los salmos / de las frondas muertas, / jamás he escuchado, / que el viento se lleva. / Yo no sé los salmos / de las hojas secas, / sino el sueño verde / de la amarga
otras canciones a guiomar1. ¡Sólo tu figura, / como una centella blanca, / en mi noche oscura! / * / ¡Y en la tersa arena, / cerca de la mar, / tu carne rosa y morena, / súbitamente, Guiomar! / * / En el gris del muro, / cárcel y aposento, / y
otro viajeYa en los campos de Jaén, / amanece. Corre el tren / por sus brillantes rieles, / devorando matorrales, / alcaceles, / terraplenes, pedregales, / olivares, caseríos, / praderas y cardizales, / montes y valles som
parábolasI / Era un niño que soñaba / un caballo de cartón. / Abrió los ojos el niño / y el caballito no vio. / Con un caballito blanco / el niño volvió a soñar; / y por la crin lo cogía… / ¡Ahora no te escaparás! / Apenas
parergónLOS OJOS / I / Cuando murió su amada / pensó en hacerse viejo / en la mansión cerrada, / solo, con su memoria y el espejo / donde ella se miraba un claro día. / Como el oro en el arca del avaro, / pensó que no gu
pascua de resurrecciónMirad: el arco de la vida traza / el iris sobre el campo que verdea. / Buscad vuestros amores, doncellitas, / donde brota la fuente de la piedra. / En donde el agua ríe y sueña y pasa, / allí el romance del
pegasos, lindos pegasosYo conocí siendo niño, / la alegría de dar vueltas / sobre un corcel colorado, / en una noche de fiesta. / En el aire polvoriento / chispeaban las candelas, / y la noche azul ardía / toda sembrada de estrellas.
poema de un día. meditaciones ruralesHeme aquí ya, profesor / de lenguas vivas (ayer / maestro de gay-saber, / aprendiz de ruiseñor), / en un pueblo húmedo y frío, / destartalado y sombrío, / entre andaluz y manchego. / Invierno. Cerca del fuego. /
por el libro 'presagios'Francisco a Pedro Salinas: / Si el arte es fuego, / será con sombras divinas, / juego de manos de ciego.
por qué, decisme, hacia los altos llanos¿Por qué, decisme, hacia los altos llanos, / huye mi corazón de esta ribera, / y en tierra labradora y marinera / suspiro por los yermos castellanos? / Nadie elige su amor. Llevome un día / mi destino a los
por tierras de españaEl hombre de estos campos que incendia los pinares / y su despojo aguarda como botín de guerra, / antaño hubo raído los negros encinares, / talado los robustos robledos de la sierra. / Hoy ve a sus pobres
preludioMientras la sombra pasa de un santo amor, hoy quiero / poner un dulce salmo sobre mi viejo atril. / Acordaré las notas del órgano severo / al suspirar fragante del pífano de abril. / Madurarán su aroma la
proverbios y cantares iNunca perseguí la gloria / ni dejar en la memoria / de los hombres mi canción; / yo amo los mundos sutiles, / ingrávidos y gentiles / como pompas de jabón. / Me gusta verlos pintarse / de sol y grana, volar / baj
proverbios y cantares iiiA quien nos justifica nuestra desconfianza / llamamos enemigo, ladrón de una esperanza. / Jamás perdona el necio si ve la nuez vacía / que dio a cascar al diente de la sabiduría.
proverbios y cantares xviii¡Ah, cuando yo era niño / soñaba con los héroes de la Ilíada! / Áyax era más fuerte que Diomedes, / Héctor, más fuerte que Ayax, / y Aquiles el más fuerte; porque era / el más fuerte…¡Inocencias de la infan
recuerdo infantilUna tarde parda y fría / de invierno. Los colegiales / estudian. Monotonía / de lluvia tras los cristales. / Es la clase. En un cartel / se representa a Caín / fugitivo, y muerto Abel, / junto a una mancha carm
recuerdosOh Soria, cuando miro los frescos naranjales / cargados de perfume, y el campo enverdecido, / abiertos los jazmines, maduros los trigales, / azules las montañas y el olivar florido; / Guadalquivir corrien
renacimientoGalerías del alma… ¡El alma niña! / Su clara luz risueña; / y la pequeña historia, / y la alegría de la vida nueva… / ¡Ah, volver a nacer, y andar camino, / ya recobrada la perdida senda! / Y volver a sentir
retratoMi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla, / y un huerto claro donde madura el limonero; / mi juventud, veinte años en tierras de Castilla; / mi historia, algunos casos que recordar no quiero. / Ni
rosa de fuegoTejidos sois de primavera, amantes, / de tierra y agua y viento y sol tejidos. / La sierra en vuestros pechos jadeantes, / en los ojos los campos florecidos, / pasead vuestra mutua primavera, / y aun bebed
señor, ya me arrancaste lo que yo más queríaSeñor, ya me arrancaste lo que yo más quería. / Oye otra vez, Dios mío, mi corazón clamar. / Tu voluntad se hizo, Señor, contra la mía. / Señor, ya estamos solos mi corazón y el mar.
siempre fugitiva y siempreSiempre fugitiva y siempre / cerca de mí, en negro manto / mal cubierto el desdeñoso / gesto de tu rostro pálido. / No sé adónde vas, ni dónde / tu virgen belleza tálamo / busca en la noche. No sé / qué sueños
sol de inviernoEs mediodía. Un parque. / Invierno. Blancas sendas; / simétricos montículos / y ramas esqueléticas. / Bajo el invernadero, / naranjos en maceta, / y en su tonel, pintado / de verde, la palmera. / Un viejecillo di
soñé que tú me llevabasSoñé que tú me llevabas / por una blanca vereda, / en medio del campo verde, / hacia el azul de las sierras, / hacia los montes azules, / una mañana serena. / Sentí tu mano en la mía, / tu mano de compañera, / tu
sueñoDesgarrada la nube; el arco iris / brillando ya en el cielo, / y en un fanal de lluvia / y sol el campo envuelto. / Desperté. ¿Quién enturbia / los mágicos cristales de mi sueño? / Mi corazón latía / atónito y
sueño infantilUna clara noche / de fiesta y de luna, / noche de mis sueños, / noche de alegría / ?era luz mi alma / que hoy es bruma toda, / no eran mis cabellos / negros todavía?, / el hada más joven / me llevó en sus brazos / a
tenue rumor de túnicas que pasan¡Tenue rumor de túnicas que pasan / sobre la infértil tierra! … / ¡Y lágrimas sonoras / de las campanas viejas! / Las ascuas mortecinas / del horizonte humean… / Blancos fantasmas lares / van encendiendo estrel
tres cantares enviados a unamuno en 1913I / Señor, me cansa la vida, / tengo la garganta ronca / de gritar sobre los mares, / la voz de la mar me asorda. / Señor, me cansa la vida / y el universo me ahoga. / Señor, me dejaste solo, / solo, con el mar a
un criminalEl acusado es pálido y lampiño. / Arde en sus ojos una fosca lumbre, / que repugna a su máscara de niño / y ademán de piadosa mansedumbre. / Conserva del obscuro seminario / el talante modesto y la costumbr
un locoEs una tarde mustia y desabrida / de un otoño sin frutos, en la tierra / estéril y raída / donde la sombra de un centauro yerra. / Por un camino en la árida llanura, / entre álamos marchitos, / a solas con su
una noche de veranoUna noche de verano / -estaba abierto el balcón / y la puerta de mi casa- / la muerte en mi casa entró. / Se fue acercando a su lecho / -ni siquiera me miró-, / con unos dedos muy finos / algo muy tenue rompió.
verás la maravilla del caminoVerás la maravilla del camino, / camino de soñada Compostela / -¡oh monte lila y flavo!-, peregrino, / en un llano, entre chopos de candela. / Otoño con dos ríos ha dorado / el cerco del gigante centinela / d
voy caminando soloAllá, en las tierras altas, / por donde traza el Duero / su curva de ballesta / en torno a Soria, entre plomizos cerros / y manchas de raídos encinares, / mi corazón está vagando, en sueños… / No ves, Leonor,
y era el demonio de mi sueño, el ángelY era el demonio de mi sueño, el ángel / más hermoso. Brillaban / como aceros los ojos victoriosos, / y las sangrientas llamas / de su antorcha alumbraron / la honda cripta del alma. / -¿Vendrás conmigo? No,
y ha de morir contigo el mundo magoY ha de morir contigo el mundo mago / donde guarda el recuerdo / los hálitos más puros de la vida, / la blanca sombra del amor primero, / la voz que fue a tu corazón, la mano / que tú querías retener en sue
y no es verdad, dolor, yo te conozcoY no es verdad, dolor, yo te conozco, / tú eres nostalgia de la vida buena / y soledad de corazón sombrío, / de barco sin naufragio y sin estrella. / Como perro olvidado que no tiene / huella ni olfato y ye
yo escucho los cantosYo escucho los cantos / de viejas cadencias, / que los niños cantan / cuando en corro juegan, / y vierten en coro / sus almas que sueñan, / cual vierten sus aguas / las fuentes de piedra: / con monotonías / de risa
yo voy soñando caminosYo voy soñando caminos / de la tarde. ¡Las colinas / doradas, los verdes pinos, / las polvorientas encinas!… / ¿Adónde el camino irá? / Yo voy cantando, viajero / a lo largo del sendero… / -la tarde cayendo est
¡oh, sí! conmigo vais, campos de soria¡Oh, sí! conmigo vais, campos de Soria, / tardes tranquilas, montes de violeta, / alamedas del río, verde sueño / del suelo gris y de la parda tierra, / agria melancolía / de la ciudad decrépita, / me habéis
¿empeñé tu memoria? ¡cuántas veces!¿Empeñé tu memoria? ¡Cuántas veces! / La vida baja como un ancho río, / y cuando lleva al mar alto navío / va con cieno verdoso y turbias heces. / Y más si hubo tormenta en sus orillas, / y él arrastra el b
¿mi amor?¿Mi amor?…¿Recuerdas, dime, / aquellos juncos tiernos / lánguidos y amarillos / que hay en el cauce seco?… / ¿Recuerdas la amapola / que calcinó el verano, / la amapola marchita, / negro crespón del campo?… / ¿Te
¿mi corazón se ha dormido?¿Mi corazón se ha dormido? / Colmenares de mis sueños, / ¿ya no labráis? ¿Está seca / la noria del pensamiento, / los cangilones vacíos / girando, de sombra llenos? / No, mi corazón no duerme. / Está despierto,