PAIS POEMA

Libros de antonio gamoneda

Autores

antonio gamoneda

blues del cementerio
Conozco un pueblo –no lo olvidaré– / que tiene un cementerio demasiado grande. / Hay en mi tierra un pueblo sin ventura / porque el cementerio es demasiado grande. / Sólo hay cuarenta almas en el pueblo. /
detrás de la oscuridad
Detrás de la oscuridad están los rostros que me han abandonado. / Yo ví su piel trabajada por relámpagos. Ahora / ya sólo veo, en el instante amarillo, / el resplandor de sus lejanos párpados.
el vigilante de la nieve
1 / El vigilante fue herido por su madre; / describió con sus manos la forma de la tris- / teza y acarició cabellos que ya no amaba. / Todas las causas se aniquilaban en sus ojos. / 2 / En la ebriedad le rode
incandescencia y ruinas
I / Yo invoco la cabeza / más sagrada que exista / debajo de la nieve. / Mi corazón azul / canta purificado por el silencio. / II / Vándalo de pureza, / hostígame. Si hablas, / yo bajaré mis labios / hasta el agua sa
la luz hierve
La luz hierve debajo de mis párpados. / De un ruiseñor absorto en la ceniza, de sus negras entrañas musicales, surge una tempestad. Desciende el llanto a las antiguas celdas, advierto látigos vivien
la memoria es mortal
La memoria es mortal. Algunas tardes, Billie Holliday pone su rosa enferma en mis oídos. / Algunas tardes me sorprendo / lejos de mí, llorando.
miro mi desnudez
Miro mi desnudez. Contemplo / la aparición de las heridas blancas. / Envuelto en sábanas mortales, / bebo en las aguas femeninas / la dulzura y la sombra.
música de cámara
I / Si pudiera tener su nacimiento / en los ojos la música, sería / en los tuyos. El tiempo sonaría / a tensa oscuridad, a mundo lento. / Mezclas la luz en el cristal sediento / a intensidad y amor y sombra f
propongo mi cabeza atormentada
Propongo mi cabeza atormentada / por la sed y la tumba. Yo quería / despedir un sonido de alegría; / quizá sueno a materia desollada. / Me justifico en el dolor. No hay nada; / yo no encuentro en mis huesos
ví lavandas sumergidas
Ví lavandas sumergidas en un cuenco de llanto y la visión ardió en mí. / Más allá de la lluvia ví serpientes enfermas -bellas en sus úlceras transparentes-, frutos amenazados por espinas y sombras,
vienen con lámparas
Vienen con lámparas, conducen / serpientes ciegas a / las arenas albarizas. / Hay un incendio de campanas. Se / oye gemir el acero / en la ciudad rodeada de llanto.