antonio gamero
a manera de salmo de ausenciaI / A manera de salmo de ausencia / Rebotan mis palabras / En las piedras oscuras del recuerdo / Y mis lágrimas ruedan ateridas / Y enhebradas con hilos en desfleco. / No hay soñador que sueñe los sueños de m
ausencia 1932A.M.E. / A la que fue todo amor, / embriagadora y cortejada, / Lucrecia Borgia, / mi ancestro bienamado. / Para vosotros, mis compañeros de exilio, / Henri Michaux, andré de Pardiac de Monlezun, / Aram D. / Moura
bebida turbiaA mis: / Paul A. / Bar / Max Jacob / Pierre Morhange / Jules Supervielle / Gonzalo Zaldumbide / * * * * * / A Henry Michaux / Escucho tus ondas, inefable noche, tu soplo, oh reina del sueño, en mi urbe. / La oda comi
buscando tu salivaBuscando tu saliva / En esta constelación de gritos / Y en este vaivén de olas humanas y difusas, / Yo busco la corriente clara de tu saliva / -Ungüento iluminado de palabras y risas. / Me quito la cam
el aguaNavegante, / ¡Almendra del navío! / La mirada acorralada por tantos brillos, / Amianto y témpanos vivos de la estrella polar. / El arco metálico arranca de las ramas astrales / El lino de las cataratas. / ¡El
el hombre de trujilloA Paul A. / Bar / Te visito y te imploro en el sueño, mi esposa ignorada. / Yo me consumo y me abraso en las soledades tórridas y en la avidez de mi amor. / Oh mujer, vengo a mitigar y aplacar mi angustia
el hombre inconformeEl hombre inconforme / Nada he perdido porque nada a la vida traje, / Y me siento feliz de haber nacido pobre, / Porque el rico no puede / Parir con gran dolor las cosas grandes / Y luchar en la lucha de lo
el ladrónA Jules Supervielle / Como los grandes vientos que soplan en su nocturna y miserable inmensidad, / En las profundas soledades del invierno, / Yerro hirsuto, miserable y sin abrigo. / Ya el lobo no escucha
estancias para una resignación con la muerteEstancias para una resignación con la muerte / Yo no sé por qué lloran / Las esposas y madres y hermanas de los muertos. / Si ya no está de moda / El llanto, ¿por qué mojan de lágrimas el tiempo? / ¿Por qué
estás ahí en medio de la noche, señoraEstás ahí en medio de la noche, Señora, / Aparecida en el instante, Señora, en medio del invierno de mi noche. / Me he dicho entonces: Si bien recuerdo, Alejandro fue un gran capitán. / Y el rey Salomón
estos muros de sombra, que se los abandonaEstos muros de sombra, que se los abandona, estos solemnes muros / de arcilla somnolienta, / Que se los abandona a su familiar suficiencia bajo los cielos, / Y a su diálogo de polvo. / Como las piedras qu
invitación a la luchaA Ella / Fraterna sombra, hermana de algún ángel, / Prima de alguna llama de mí mismo, / Que me sigue a la noche y a la aurora, / Al combate, a la tregua y al descanso: / Ayúdame a vencer esta agonía / Que en
los amotinados¡Ah, risa loca! / ¿Henos aquí tus compañeros / Ilustres en la ciudad de los políperos? / ¡Dispara y modela la línea de nuestra muerte! / Anda, corre y toma entre los astros tu noble impulso. / ¡La tierra pa
mi destino en el centro de esta pasiónEn las noches de mi violencia / crece, en rojo, una exuberante selva. / Aquí me cubro con las manos. / Y este horizonte ceniciento del desierto, a mi derecha, que he frecuentado en todo tiempo. / Sin emba
momentoPor un túnel tan negro que pareciera mi hijo / Se desboca la angustia / De hombres zozobrando en el diluvio, / Como descarrilado tren / En que van, pasajeros, la muerte y el olvido. / Y yo siento temor de v
monólogo frente a una mujer ciegaAlrededor de ti juegan a quien te hiere / Circuncisos arcángeles de noche. / Mujer en cuyos ojos se construye la muerte. / Alrededor de ti pavoridos insectos / Ensayan sus refugios antiaéreos, / Y mariposas
muchos insectos en torno de un solo pensamientoMuchos insectos en torno de un solo pensamiento, / Pero el mío está ausente bajo un cielo de lluvia. / ¡Y tú has venido un día, Pizarro, acicateado por una gran pasión! / Como tú, fantasma, enciendo mi
pero él¡Amén, Silencio! / El paso se inquieta en el suelo de las gamas. / Recojamos las melódicas flores de la pastoral / Para nuestras tiernas hermanas. / Venid todos, mordamos los barbechos; para nosotros los
poema de la voz intactaHabla mi voz autoritaria, / –Invasora de nardos y de rosas– / Mientras el pan de tu sonrisa se alza / Desde el horno sangriento de tu boca. / Bajo la tarde / –Mujer ciega que lava sus penas en el tiempo– / El
poemas variosA Alberto Coloma Silva / 1. / De lo remoto a lo escondido / Tanto soy y más la brizna de saturada espina / A cuya sed perenne se acrecientan los desiertos. / Sangre adentro y de soslayo iré por consiguiente
primer poema para antes de morirTengo los brazos locos de abrazarte / Y las manos tullidas / De repicar las rojas campanas de tus senos; / Me duelen las palabras, la boca sin saliva, / De retener tu nombre en el silencio. / Me está dolien
segundo poema para antes de morirSiento ya sobre el ojo que vio correr los días / Batiendo récords trágicos de muerte / El llanto de los hombres caídos en desgracia / Después de ser ministros o inmunes consejeros / En el imperio de Dios
tempestad secretaPara ti, profundamente. / Para David García Bacca, / esta desvergüenza. / I / Las razones de la vista: aparecen consiguientes las llanuras, el cárcavo de las selvas. / Encendidas aves, romped de vuelo
versos del hombre insosegadoAh, vida –carne mútila– / La de un desosegado: / Sentir la mano llena / De aprestar una forma. / Mostrar el alma abierta / Sin abrigar la rosa / Querer tenerte cerca, / Querer que tú me oigas, / Tener diez maripo