País Poema - Autores

antonio colinas

aquí, en estas riberas, donde atisbé la luz
Aquí, en estas riberas, donde atisbé la luz / por vez primera, dejo también el corazón. / No pasará otra onda rumorosa del río, / no quedará este chopo envuelto e
canto x
Mientras Virgilio muere en Bríndisi no sabe / que en el norte de Hispania alguien manda grabar / en piedra un verso suyo esperando la muerte. / Este es un legiona
canto xxxv
Me he sentado en el centro del bosque a respirar. / He respirado al lado del mar fuego de luz. / Lento respira el mundo en mi respiración. / En la noche respiro l
cita con una muchacha sueca entre el sena y los campos elíseos
Mis ojos eran dos nostálgicas panteras. / ¿Cómo era aquella luz que endiosaba mis horas? / Agria luz esmeralda del Ganjes y del Nilo. / La luz de las manzanas sal
córdoba arde eternamente sobre un río de fuego
Viendo la muchedumbre de papeles y libros sediciosos / que nos vienen de Francia, convendría que todos / fuesen quemados. Y otro tanto se haga / con los que habla
el camino cegado por el bosque
Créeme, no es piedad lo que siento por ti, / ahora que estoy lejos, sino un recuerdo herido. / Por ti y por el camino cegado por el bosque / que no pude seguir aq
envío
¿Recuerdas todavía el débil canto / del ruiseñor perdido en la enramada? / Viste temblar conmigo aquella noche / la copa del ciprés. / Desmadejó / el cielo hilos de l
escalinata del palacio
Hace ya tiempo que habito este palacio. / Duermo en la escalinata, al pie de los cipreses. / Dicen que baña el sol de oro las columnas, / las corazas color de tor
fantasía y fuga en santillana del mar
Oigo como un rotundo tronar de capiteles / ¿Abrirá tras las lomas el mar grutas azules? / Crece el musgo en las uñas de los leones de piedra. / Las ballestas apun
fe de vida
Esperar junto a este mar (en el que nacieron las ideas) / sin ninguna idea. (Y así tenerlas todas). / Ser sólo la brisa en la copa del pino grande, / el aroma del
giacomo casanova acepta el cargo de bibliotecario
Il vostro passo di velluto / E il vostro sguardo di vergine violata. / Dino Campana / Escuchadme, Señor, tengo los miembros tristes. / Con la Revolución Francesa va
homenaje a tiziano
He visto arder tus oros en los otoños de Murano, / en la cera aromada de los cirios de invierno; / tu verde en madrugadas adriáticas / y en los ciruelos de los ja
invierno tardío
No es increíble cuanto ven mis ojos: / nieva sobre el almendro florido, / nieva sobre la nieve. / Este invierno mi ánimo / es como una primavera temprana, / es como u
la ciudad está muerta
¿No tuviste bastante con morir una vez / en la muerta ciudad, que vuelves otra vez / entre sus cancerosos muros iluminados / a veces por verdores putrefactos? / ¿Qu
la llama
Hoy comienzo a escribir como quien llora. / No de rabia, o dolor, o pasión. / Comienzo a escribir como quien llora / de plenitud saciado, / como quien lleva un mar
la noche de los ruiseñores africanos
Cayó el alma en el pozo de la noche / y desde abajo, desde lo más hondo, / ve la luna de junio madurar / en la brisa, que trae enloquecidos / cantos de ruiseñores a
la prueba
Mira: a punto estás de penetrar en el bosque. / Vas a dejar la casa blanca de la cima, / tan plácida, tan llena de música y sosiego, / y ahí te espera el bosque i
la tarde es una lágrima
Te veo sentada frente al horizonte / un cárdeno perfil de cicatrices, / el encinar herido por heridas, / el tomillo que embriaga los sentidos / y una flauta que sue
laderas de la peña trevinca
Vamos hacia el techo de las montañas, / a las praderas del cielo / vuelven las vacas más hambrientas que al alba, / helados sus hocicos, helados van los mocos / del
letanía del ciego que ve
Que este celeste pan del firmamento / me alimente hasta el último suspiro. / Que estos campos tan fieros y tan puros / me sean buenos, cada día más buenos. / Que si
los últimos veranos
Padres: aunque intuyo un vacío / que sólo con dolor podrá el tiempo llenar, / estos últimos años vuestros / son, en verdad, los más bellos años míos; / porque, aunq
megalítico
Esa enorme piedra torturada / sostiene el techo de la Noche. / Esta enfebrecida carne penetra la oquedad de los siglos. / En torno un vacío que deshace o sustenta
mientras tanto escucho aquella música
Nunca había pensado en recuperar aquel tiempo / mas aquí está tu carta desveléndolo / y esas palabras que la cierran / abriendo en mí otro mundo: Mientras tanto, /
nocturno
Duermes como la noche duerme: / con silencio y con estrellas. / Y con sombras también. / Como los montes sienten el peso de la noche, / así hoy sientes tú esos pesa
novalis
Oh Noche, cuánto tiempo sin verte tan copiosa / en astros y en luciérnagas, tan ebria de perfumes. / Después de muchos años te conozco en tus fuegos / azules, en
plegaria en los páramos negros
Gracias por la muerte de estos montes / y por la de estos pueblos, en los que sólo las piedras / se mantienen con vida; / gracias por estos negros páramos del inv
poema de la belleza cautiva que perdí
Pequeña de mis sueños, por tu piel las palomas, / la pálida presencia de la luna en el bosque / o la nieve recién caída de los astros. / por esa piel sin mácula,
precisamente ahora que no sé que decir
Precisamente ahora que no sé qué decir, / que no sé que decirte, / quiero ponerte aquí, / al lado de los días de la isla, / al lado de estas páginas / que escribí con
regreso a petavonium
Dejadme dormir en estas laderas / sobre las piedras del tiempo, / las piedras de la sangre helada de mis antepasados: / la piedra-musgo, la piedra-nieve, la piedr
sepulcro de tarquinia (fragmentos)
Se abrieron las cancelas de la noche, / salieron los caballos a la noche, / campo de hielos, de astros, de violines, / la noche sumergió pechos y rosas, / noche de
simonetta vespucci
Il vostro passo di velluto / E il vostro sguardo di vergine violata. / Dino Campana / Simonetta, / por tu delicadeza / la tarde se hace lágrima, / funeral oración, / músi
un poema
Ciervos que en la espesura, / o junto al agua quieta de las charcas, / bajo luna madura, / amarillenta, / se llaman y responden, / se llevan y nos traen / con la brisa /
zamira ama los lobos
Zamira ama los lobos. / Yo quisiera ir con ella a buscarlos / a las tierras más altas, / donde los robledales rojos de Sotillo / han perdido sus hojas en las fuente