PAIS POEMA

Libros de antonio cisneros

Autores

antonio cisneros

café en martirok utja
Hay una lámpara floreada sobre el piano / y una estufa de fierro. / Bebes el vino junto a la única ventana: / un autobús azul y plata cada cinco minutos. / Pides el cenicero a la muchacha / (alta flor de lo
canto ceremonial contra un oso hormiguero
aún te veo en la Plaza San Martín / dos manos de abadesa / y la barriga / abundante / blanda / desparramada como un ramo de flores baratas / olfateas el aire / escarbas algo / entre tus galerías y cavernas oxidad
cuatro boleros maroqueros
1 / Con las últimas lluvias te largaste / y entonces yo creí / que para la casa mas aburrida del suburbio / no habrian primaveras ni otoños ni inviernos ni veranos. / Pero no. / Las estaciones se cumplieran / c
de 'monólogos de la casta susana y otros poemas' 1986
1. Nunca tuve el menor entusiasmo / Nunca tuve el menor entusiasmo / por una vida breve aunque gloriosa. / Frecuentar ansío mis potajes / (agridulces y fuertes) todo el tiempo / posible. Amar también / sin mu
después de corregir las pruebas de amaru en la imprenta
Emilio Adolfo Westphalen / Anochece sobre la línea del tranvía. / Los avisos luminosos de Limatambo / son más lejanos aún que las estrellas. / No hay estrellas. / La fatiga es más larga que este día. / Antes
dos soledades
I- Hampton Court / Y en este patio, solo como un hongo, adónde he de / mirar. / Los animales de piedra tienen los ojos abiertos / sobre la presa enemiga ciudades puntiagudas y / católicas ya hundidas en el
el cementerio de vilcashuaman
Sólo las cruces verdes, / las cruces azules, / las cruces amarillas: / flores de palo entre la tierra de los hombres / y el espacio que habitan los abuelos. / No edificios construidos con usuta / donde las ce
en el 62 las aves marinas hambrientas llegaron hasta el centro de lima
Toda la noche han viajado los pájaros desde la costa -he aquí / la migración de primavera: / las tribus y sus carros de combate sobre el pasto, los templos, / los techos de los autos. / Nadie los vio lleg
en las tierras más verdes
No era maná del cielo pero había comida para todos y amor de Dios. / De atrás del Tropezón venía el agua, pucha madre, todo el año venía. / A veces despaciosa y pálida como muchacha flaca. / Pero en ene
la araña cuelga demasiado lejos de la tierra
La araña cuelga demasiado lejos de la tierra, / tiene ocho patas peludas y rápidas como las mías / y tiene mal humor y puede ser grosera como yo / y tiene un sexo y una hembra -o macho, es difícil / saber
las estaciones
1. Primavera / Cuando lleguen los tiempos / de la fiebre del oro, qué felices / seremos los pastores. / Sin tormentas de arena. / prósperos en el comercio del tocino / de fina calidad / y bajo precio. / Inmortale
las salinas
Yo nunca vi la nieve y sin embargo he vivido entre la nieve toda / /mi juventud. / En las Salinas, adonde el mar no terminaba nunca y las olas eran / /dunas / de sal / en las salinas, adonde el mar no moja
marina
Un guardacaballo gigantesco reposa sobre el techo de mi casa. / Sombra contra la luz y los cangrejos calientes del cantil. Es la frontera. / Más allá sólo existen la China y el Japón (suelo decir) / aun
naturaleza muerta en innsbrucker strasse
Ellos son (por excelencia) treintones y con fe en el futuro. / Mucha fe. / Al menos se deduce por sus compras / (a crédito y costosas). / Casaca de gamuza (natural), / Mercedes deportivo color de oro. / Para
nocturno
Vivo en una casa protegido / por mujeres pequeñas, alegres y benignas. / Fuera de eso, el aire es áspero y azul / (y malo para el asma). / Un abra entre las nubes y la tráquea / atrás del horizonte. / Inmóvil
nocturno de berlín
El polen de los jóvenes alerces navega entre la noche color rojo-ladrillo / (el mismo polen de la fiebre del heno). / Como la nieve viaja en remolinos pero tiene plumajes y se enreda / en la corolas rem
oración
Qué duro es, Padre mío, escribir del lado de los vientos, / tan presto como estoy a maldecir y ronco por el canto. / Cómo hablar del amor, de las colinas blandas de tu Reino, / si habito como un gato en
paracas
Desde temprano / crece el agua entre la roja espada / de unas conchas / y gaviotas de quebradizos dedos / mastican el muymuy de la marea / hasta quedar hinchadas como botes / tendidos junto al sol. / Sólo trapo
requiem (2)
No el muro lateral ni el cielo blanco, / los gorgojos al fondo / y la ruda tan densa. No al final / de todas la visiones. / No el gajo de limón en los pantanos / o el tufo del carburo. / No el fofo bamboleo d
taberna
En las tinieblas los cuerpos envejecen / sin que nadie repare en el escándalo. / Un rostro amable y terso se confunde / con los belfos que van hacia la muerte. / Por eso somos hijos de la noche / a la puert
tercer movimiento
(affettuosso) / Para hacer el amor / debe evitarse un sol muy fuerte sobre los ojos de la muchacha, / tampoco es buena la sombra si el lomo del amante se achicharra / para hacer el amor. / Los pastos húmedo
tranvía nocturno
Sido como fui el fauno real de Niza, la pantera -de / Argel- en el Hyde Park, gárgola alegre del / valle de Huamanga, / oh vedme convertido en el gorgojo tuerto del Danubio: / pimientos y vigilias sin rum
un perro negro
Un perro. Un prado. / Un perro negro sobre un gran prado verde. / ¿Es posible que en un país como éste aún exista un perro / negro sobre un gran prado verde? / Un perro negro ni grande ni pequeño ni pelud
una madre habla de su muchacho
Es mi hijo el menor. El que tenga ojos de ver no tenga duda. / Las pestañas aburridas, la boca de pejerrey, la mismita pelambre del / erizo. / No es bello, pero camina con suma dignidad y tiene catorce
una muchacha católica toca la flauta:
Tercer movimiento (Affettuosso) / Para hacer el amor / debe evitarse un sol muy fuerte sobre los ojos de la muchacha, / tampoco es buena la sombra si el lomo del amante se achicharra / para hacer el amor.
una muerte del niño jesús
No he prendido el lamparín de kerosene desde hace cuatro noches. / Mis ojos sin embargo están clavados en la mecha reseca. / Ciego ante las tinieblas como es ciega la polilla ante la luz. / Mis ojos de
y antes que el olvido nos
Lo que quiero recordar es una calle. Calle que nombro por no / nombrar el tambo de Gabriel / y el pampón de los perros y el pozo seco de Clara Vallarino y / la higuera del diablo. / Y quiero recordarla an