antonio carvajal
a ti, siempre alegríaEs el pagaros gloria tan subida / que cuanto más os pago, más os debo. / A ti, siempre alegría / si jazmín amanezcas / o canario en la jaula / de mi ventana seas. / Pero más si tu cuerpo / en mi amor se concret
a veces el amor tiene cariciasA veces el amor tiene caricias / frías, como navajas de barbero. / Cierra los ojos. Das tu cuello entero / a un peligroso filo de delicias. / Otras veces se clava como aguja / irisada de sedas en el raso / de
aldaba de noviembreUna tristeza dulce y anterior / al suspiro y las lágrimas, / anterior al idilio de la tarde / azul y el jacaranda, / invade la memoria con su música, / su brisa, su nostalgia: / Es la tristeza de mirar el cie
amor mío te ofrezco mi cabeza en un platoAmor mío te ofrezco mi cabeza en un plato: / desayuna. Te ofrezco mi corazón pequeño, / y una vena fecunda que tu lengua de gato / ha de lamer, ya claras las arrugas del ceño. / Otra copita y basta: Amor
anunciación de la carneEnvuelto en seda y nardos, encajes y rubíes, / vino el ángel del cielo a verme una mañana; / yo encadenaba plumas de ensueño en mi ventana / con un candor desnudo de lino y alhelíes. / Su corte de querube
bajo continuoComo en la muchedumbre de los besos / tantos pierden relieve -sólo el beso / inicial y el postrero por los labios / recibidos perduran-, estas flores / que el año nuevo entrega: Con el blanco / del almendro
cantar de amigoDi, noche, amiga de los oprimidos, / di, noche, hermana de los solidarios, / ¿dónde dejaste al que ayer fue mi amigo, / dónde dejaste al que ayer fue mi hermano? / -Verde le dejo junto al mar tranquilo; / j
caprichoUn capricho celeste / dispuso que velado / de lágrimas quedara / el nombre del amor; / la alondra, que lo tuvo / casi en sus iniciales, / lo perdiera en el canto / primero que hizo al sol; / la raya temblorosa / de
como carne apretada a nuestros huesosComo carne apretada a nuestros huesos / nos envuelve el amor más solo y puro, / que, apartados del mundo y su conjuro, / vivimos un festín de fiebre y besos. / Este recinto prieto, donde presos / unánimes n
correspondenciaFosa común de pájaros y fuentes / eran tus ojos en la tarde ardida. / Había un brillo cruel de luz mordida / en tus labios sin besos y en tus dientes. / Ayer dos corazones coincidentes, / hoy dos bordes san
cuentas de vidrioAsí, rodado, crepitado, ungido, / estarcido y flagrado, / como derrama un niño cuenta y cuenta / de vidrio en la sonora / patena de la noche, te he entregado / mi puño y mi tormenta / y he nombrado / como albac
dame, dame la nocheDame, dame la noche del desnudo / para hundir mi mejilla en ese valle, / para que el corazón no salte, y calle: / hazme entregado, reposado y mudo. / Dame, dame la aurora, rompe el nudo / con que ligué mis
deshojar un recuerdo se convierteDeshojar un recuerdo se convierte / en un trabajo lleno de rocío, / como un campo de lirios y cerezos / donde me vieras sin estar conmigo. / Dócilmente te tiendes a mi lado, / extiendes tu cabello, abres al
después que me mirasteOigo tu voz muy remota: / ¿Me llamas por la alameda / al fondo, donde las hojas / o fulgen de brisa o tiemblan? / ¿O me llamas desde arriba, / desde mi memoria, desde / tu propio silencio, íntima / delicia de c
después que me miraste, 22Cuéntase de un zagal heroico antiguo / tal singular hazaña: consiguió / dominar preciadísimo caballo / asustadizo de su sombra / guiándolo hacia el sol; obtuvo, así, / loa y acatamiento de los hombres. / Pero
duérmete ahora, sentimiento míoDuérmete ahora, sentimiento mío. / Déjame en esta paz que me regalan / la silenciosa habitación, las suaves / luces, las tenues llamas. / Ya sé que ayer fue dura la congoja / y no sé cómo el corazón mañana /
ebriedad de solVente conmigo a esta caliente fosa, / al hueco en que un arcángel nunca anida: / es foso de leones o manida / de sangre, no de pétalos de rosa. / Aquí los huesos silban, y qué hermosa / es su canción de bes
el amor busca plumas clandestinasNació bajo la luz de una tarde de estío. / Súbitamente herido, / por calles, por tranvías, por geranios, por trajes, / liquen de labios, desplegó sus alas. / Rodó por archipiélagos de madreselva húmeda, / p
el deseo es un aguaI / Siempre vive, pervive, sobrevive y asciende, / como un astro y sus luces, el deseo a los cielos, / sin confundirse nunca con el cuerpo logrado, / sin renunciar jamás al clamor de la sangre, / a las yema
hacia las cumbres ibaPrimer acorde. Alhambra / Hacia las cumbres iba, / hacia las verdes cumbres, su deseo. / Allí aprendió que la melancolía, / cuerpo lento del tiempo, / cuerpo del agua frágil detenida / en los vasos secretos, /
idilioDicen todos: Ellos son, / ellos cantan, ellos miran / la aurora de las acequias, / el ruiseñor que origina / tristezas de amor, extrañas / y suaves melancolías. / ¡Cuánta flor han deshojado, / cuánta mirada cau
la música en vianaA Guillermo González / Evocar la palabra con que formé mis labios, / las palabras, la música de un surtidor tendido: / Pérfidos, jaspes, mármoles, columnas derribadas, / capiteles y sueños, jazmines y cel
la somnolenciaA determinada edad / pero imprecisa fecha, / he descubierto en mí / -como, un día, al mirarnos en el espejo, percibimos / una peca, muy diminuta, muy subrepticia / pero constante- una extraña / compasión. No
los días de lutoLos días de luto dejan / sabor de musgo en la boca / y una nostalgia marchita / de jazmines bajo sombras, / sombra fría y recortada / con negaciones de aurora: / Sufrimos. Y no sabemos / por qué la sangre arroj
madrigal de otro estíoDudé si compararte / con la nube o la luna: / Agua fugaz para mi sed, caricia / de luz distante en sombra íntima y única. / Ramas cansadas, últimos delirios / esperaron en vano que la antigua / costumbre de l
mejor que una punta finaMejor que una punta fina / para herirte sin remedio, / la filigrana perdida / en laberintos de sueño. / Y mejor, los gavilanes / que se posan en tu mano / como suspiro de alfanjes / entre la flor y los ramos. / O
narcisosA Elena Martín Vivaldi / Bocas de vidrio, esbozos de penumbras. / Adelantados o doblados / o pertinaces en su insomne palidez / de vientos como llamas, los narcisos / entregan su aroma, luna de invierno. / Fl
nevando está en la sierra de maríaA Manolo Gil / Nevando está en la sierra de María, / en Vélez ha cesado la llovizna. / He tomado café. Recuerdo versos / que escribí en los momentos de otra dicha. / Hablaban de un otoño a borbotones / destel
no mires hacia atrásNo mires hacia atrás: Ya nada queda: / la casa, el sitio, la ciudad, el soto, / escombro, hueco, ripio, humo remoto / o acaso turbia y leve polvareda. / Mira adelante, aunque te retroceda / el ánimo: El fut
noche entre dos labiosLa noche, entre dos labios distendida, / víctima iridiscente de la aurora, / con lluvia canta o gime o duda o llora / sobre la huella que dejó la herida. / Difícilmente abril lanza encendida / la corola dud
noviembreA mi padre / Me acodé en el balcón: / las estrellas giraban, / musicales y suaves, como los crisantemos / de las huertas perdidas. / Toda la noche tiene manos inmaculadas / que pasar por las sienes que el can
o no suspires por su nombreVen, Amor, si eres Dios, y vuela. / Luis de Góngora / O no suspires por su nombre / o no reclames su presencia; / que si llega a escucharte, te abrasa; / que si llega a abrazarte, te quema. / No es un dios el
otra vida, otro marálzate a mí, a mi boca, galvánico Amor mío, / terriblemente impuro bajo un sol de justicia, / revolcado en la muerte, como el furioso río / empapado de rayos, de tierra de inmundicia. / Retuércete en mis
palabras en la piedraSunt lacrimal rerum / La morbidez de un seno / adelantado hacia la mano, toca / esta cueva de mosto, este veneno / placentero y feroz, une tu boca / a su agresiva punta, sorbe, acaba, / nos pide. Así la piedr
paraíso finalLuchando, cuerpo a cuerpo, nos queremos de veras / y es fuego de mi carne la flor de tu mejilla. / El beso en su volumen iguala a la semilla / que brota verdemente con dos hojas primeras. / En la concha d
pasiónCon estos mismos labios que ha de comer la tierra, / te beso limpiamente los mínimos cabellos / que hacen anillos de ébano, minúsculos y bellos, / en tu cuello, lo mismo que el pinar en la sierra. / Te mu
pocas cosas más claras me ha ofrecido la vidaPocas cosas más claras me ha ofrecido la vida / que esta maravillosa libertad de quererte. / Ser libre en este amor más allá de la herida / que la aurora me abrió, que no cierra la muerte. / Porque mi amo
poema finalSi mañana no vivo, si mañana / queda inmóvil la luz en mi ventana / sin mi apresuramiento y mi figura, / sabed que algún soneto os he dejado / y que, cruzando del olvido el vado, / salvé de tantos cuadros l
poemas de valparaíso, xvVine por un camino de rosas y trigales, / mi corazón saltaba como un corzo en la aurora, / mis labios te decían desde lejos los nombres / de las más cotidianas y más sencillas cosas. / Los ecos y las huel
por la escalera arribaPor la escalera arriba / mi tedio te seguía, / un tedio de magnolia / que el aliento marchita. / Por la escalera abajo, / cubierta de glicinias, / la tarde era más tarde / porque yo te seguía. / Te volviste a mir
si fueras un crisantemoSi fueras un crisantemo / -flor del amor en Japón- / trasplantado entre mis brazos, / te habría quemado mi amor. / Si fueras una azucena / -flor del amor en San Juan- / trasplantada entre mis brazos, / qué lent
sierpe profanaQuien tanto te adoró, muerde tu pecho / y desata torrentes carmesíes; / tiene en las sienes pulsos colibríes / y undoso el pelo como el crespo helecho. / Dardo de luz acomodé en tu lecho, / duras palpitacio
siesta en el miradorSólo para tus labios mi sangre está madura, / con obsesión de estío preparada a tus besos, / siempre fiel a mis brazos y llena de hermosura, / exangües cada noche, y cada aurora ilesos. / Si crepitan
tigres en el jardínComo un ascua de odio te hemos visto en la aurora, / como un trigal de cielo derramado en la vega, / y hemos sorbido el agua que tu contacto dora / y ese aroma de rosas que nos cerca y anega. / En este hu