PAIS POEMA

Libros de antonia álvarez álvarez

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antonia álvarez álvarez

a medida
Cada vivir ha de tener su espacio, / su dolor y su fiebre, / su ramo de congojas. / También su propio aire hecho a medida, / aunque a mares le sobre, porque encoge, / aunque a trozos le falte, si tallece. / P
así me voy
Así me voy de ti, / como el estío, / deslizando su mansa inmensidad de siesta / hacia la tibia umbría del otoño / de colores maduros y aromados, / y sabor a olvidanza. / Así, / después del sol a mediodía / plenil
en la mirada
Cuando el instante mismo se diluye / en su propia amargura / y ya no queda / cielo de qué color, nube / a qué rumbo, / toda la pena salta a la mirada, / la incertidumbre salta a la mirada, / la soledad sin nomb
la fuente del tiempo
A la espalda, el ocaso, / en los labios, estío, / la renuncia en los ojos, / y en las manos, el frío. / Una sed de infinito, de infinitos instantes / donde ya no haya noches, ni mañanas, ni antes. / En la fue
la guerra
La guerra tiene labios azulados, / ojos de soledad, carne de frío, / campos de noche eterna, gesto airado, / inviernos sin otoño y sin estío, / la guerra… / tiene niños asombrados, / manitas de miseria y extr
pasiva refleja
Se ha de cruzar el puente / para alcanzar la orilla / donde la vida arde, / se ha de matar la sombra / con la espada del labio… / ¡Y te nombro cobarde! / Se ha de cegar la noche / para alumbrar el alba / donde el
respiro
Pero la vida, ¡ah!, / pero la vida…, / tacto del tiempo, túmulo de instantes: / un respiro, / una muerte, / otro respiro. / Qué saberse, sin más, sobre la tarde. / Ni lágrimas ni risas hacen falta. / Para la vida
se salva el trino
Se salva el alma que asoma a la mirada / recién bañada en llanto; / se salva el aire recién nacido a la mañana, / aún frío de la luna; / se salva el niño que llora el hueco de sus sueños / y tiende las mani
sólo allí
Salpiqué los rincones de gotas de esperanza, / y a la alcándara muda / encadené los trinos del pájaro encantado. / Sólo allí renacía, / allí sólo, en silencio, / la mágica certeza de la vida que canta. / Embo
tu nombre
Voy perdiendo tu nombre / por caminos y plazas, / por cristales sin vidrios, / por resquicios / sin sol; / hace frío en mis ojos / -era hoguera tu nombre-, / y una lluvia de olvido, / sin querer, / lo apagó. / Todo l
violeta
Aromada de amor, dulce y discreta, / escondida en la hierba y vergonzosa, / nace al sol de febrero que la esposa, / semioculta al abrigo de una grieta. / Eremita sin dueño y sin maceta, / humildemente bella