anna ajmátova
a la ciudad de pushkin1 / ¿Qué puedo hacer? Ellos te destruyeron, / ¡Qué encuentro más cruel que el separarse! / Aquí hubo un surtidor, allá alamedas, / más a lo lejos verdecía el parque
a la muerteVendrás de todos modos. ¿Por qué no ahora? / Cuánto he esperado. Vienen los malos tiempos. / He apagado la luz y abierto la puerta / para ti, porque eres mágica y
ahora ya nadie querrá escuchar cancionesAhora ya nadie querrá escuchar canciones. / Los amargos días profetizados llegan desde la colina. / Te lo digo, canción, el mundo ya no tiene maravillas; / no des
apaciblemente fluye el don apacibleApaciblemente fluye el Don Apacible; / hasta mi casa se escurre la luna amarilla. / Brinca el alféizar con su gorra torcida / y se detiene en la sombra, esa luna
cleopatraYa ha besado los labios muertos de Antonio, / ha llorado de rodillas ante el César / y sus sirvientes la han traicionado. Cae la oscuridad. / Chillan las trompeta
crecí en medio de un poblado silencio…Crecí en medio de un poblado silencio / dentro de la cuna fría del naciente siglo. / Las voces humanas no me tocaban. / Eran las voces del viento lo que oía. / Conc
crucifixiónI / Un coro de ángeles glorificó aquella hora, / la bóveda celeste se disolvió en llamas. / “Padre, ¿por qué me has abandonado? / Madre, te lo ruego, no llores por
cuando escuches el truenoCuando escuches el trueno me recordarás / y tal vez pienses que amaba la tormenta… / El rayado del cielo se verá fuertemente carmesí / y el corazón, como entonces
cuando la luna es de melónCuando la luna es de melón una tajada en la ventana / y en redor es la calina cerrada la puerta y la casa encantada / por las azules ramas de glicinas y en la f
dedicatoriaLas montañas se doblan ante tamaña pena / y el gigantesco río queda inerte. / Pero fuertes cerrojos tiene la condena, / detrás de ellos sólo «mazmorras de la tren
durante diecisiete meses he gritadoDurante diecisiete meses he gritado / llamándote al redil. / Me arrojé a los pies del verdugo. / Eres mi hijo, convertido en espectro. / La confusión se apodera del
el poetaPiensas que esto trabajo, esta vida despreocupada / Escuchar a la música algo y decirlo tuyo como si nada. / Y el ajeno scherzo juguetón meterlo en versos maños
ellos debieron haberte mostrado —burlonaEllos debieron haberte mostrado —burlona, / delicia de tus amigos, ladrona de corazones, / la niña más traviesa del pueblo de Pushkin— / esta fotografía de tus añ
epigrama¿Hubiera podido Beatriz escribir como Dante, / o Laura glorificar las penas de amor? / Yo instauro el estilo para el verbo de la mujer. / ¡Dios me ayude a callarl
esta época cruel me ha desviadoEsta época cruel me ha desviado / como a un río fuera de su curso. / Desviada de las riberas familiares, / mi cambiante vida fluyó / a un canal hermano. / Cuántos esp
estamos tan intoxicados uno del otroEstamos tan intoxicados uno del otro / Que de improviso podríamos naufragar, / Este paraíso incomparable / Podría convertirse en terrible afección. / Todo se ha apr
fragmentoMe pareció que las llamas de tus ojos / Volarían conmigo hasta el alba. / No pude entender el color, / De tus ojos extraños. / Todo alrededor palpitaba / Nunca supe s
hay en la intimidadHay en la intimidad un límite sagrado / que trasponer no puede aun la pasión más loca / siquiera si el amor el corazón desgarra / y en medio del silencio se funde
hay en la intimidad un límite sagradoHay en la intimidad un límite sagrado / Que trasponer no puede aun la pasión más loca / Siquiera si el amor el corazón desgarra / Y en medio del silencio se funde
la canción de la última citaSe enfriaba, desvalido, mi pecho, / pero eran ligeros mis pasos. / Me puse en la mano derecha / el guante de la mano izquierda. / ¡Me pareció que había muchos pelda
la musaCuando en la noche oscura espero su llegada, / se me antoja que todo pende de un hilo. / ¿Qué valen los honores, la libertad incluso, / cuando ella acude presta y
la sentenciaLa palabra cayó como una piedra / en mi pecho viviente. / Lo confieso: estaba preparada / y de algún modo lista para la prueba. / Tanto que hacer el día de hoy: / mat
la tierra natalNo la llevamos en oscuros amuletos, / ni escribimos arrebatados suspiros sobre ella, / no perturba nuestro amargo sueño, / ni nos parece el paraíso prometido. / En
las montañas se doblan ante tamaña pena…Las montañas se doblan ante tamaña pena / Y el gigantesco río queda inerte. / Pero fuertes cerrojos tiene la condena, / Detrás de ellos sólo “mazmorras de la tren
las semanas escapan de la menteLas semanas escapan de la mente, / dudo que haya sucedido: / cómo dentro de tu prisión, pequeño, / las noches blancas se paralizaron en llamas: / y todavía, mientra
leyendo a hamletA la derecha del cementerio hay un sembradío estéril; / detrás, un río de azul centelleante. / Tú dijiste: —Está bien, vete a un convento / o cásate con un necio…
llegué a visitar al poetaA Alexander Blok / Llegué a visitar al poeta / exactamente al mediodía, un domingo. / En el cuarto espacioso reinaba el silencio / afuera, en la calle, hacía frío. /
me pareció que las llamas de tus ojos…Me pareció que las llamas de tus ojos / Volarían conmigo hasta el alba. / No pude entender el color, / De tus ojos extraños. / Todo alrededor palpitaba / Nunca supe s
me retorcía las manosMe retorcía las manos bajo mi oscuro velo. / —¿Por qué estás pálida, qué te intranquiliza? / —Porque hice de mi amado un borracho / con una recóndita tristeza. / Nu
ningún cielo extranjero me protegía…Ningún cielo extranjero me protegía, / ningún ala extraña escudaba mi rostro, / me erigí como testigo de un destino común, / superviviente de ese tiempo, de ese l
no sabemos cómo decirnos adiósNo sabemos cómo decirnos adiós: / erramos por ahí, hombro con hombro. / Ya el sol está bajando, / vas taciturno, soy tu sombra. / Entremos en una iglesia a ver / baut
no soy de esos que abandonaron la tierraNo soy de esos que abandonaron la tierra / a merced de los enemigos. / Sus halagos me dejan fría, / mis canciones no son para que las alaben ellos. / Pero me dan lá
para alexander blokLlego a casa del poeta. / Un domingo. Precisamente a mediodía. / La estancia es grande y tranquila. / Afuera, en el helado paisaje, / cuelga un sol color frambuesa /
para muchosSoy vuestra voz, calor de vuestro aliento, / El reflejo de todos vuestros rostros, / Es inútil el batir del ala inútil: / Estaré con vosotros hasta el mismo final
prólogoEra aquella una época en que solo los muertos / podían sonreír, liberados de las guerras; / y el emblema, el alma de Leningrado, / pendía afuera de su casa-prisió
soneto de estíoMás que yo vivirá lo que aquí vive, / hasta los nidos de los estorninos, / y este aire migratorio que cruzó, / aire primaveral, la mar en vuelo. / La voz eternidad
sótano del recuerdoEs pura tontería que vivo entristecida / Y que estoy por el recuerdo torturada. / No soy yo asidua invitada en su guarida / Y allí me siento trastornada. / Cuando c
todo ha sido saqueadoTodo ha sido saqueado, traicionado, vendido. / Las grandes alas negras de la muerte rasgan el aire, / la Miseria roe hasta los huesos. / ¿Cómo, entonces, no deses
tres cosas le encantaban a él…Tres cosas le encantaban a él: / los pavos reales blancos, las oraciones vespertinas / y los desteñidos mapas de América. / No soportaba los mocosos chillones, / ni
unos van por un sendero rectoUnos van por un sendero recto, / Otros caminan en círculo, / Añoran el regreso a la casa paterna / Y esperan a la amiga de otros tiempos. / Mi camino, en cambio, no
ya la locura levanta su alaYa la locura levanta su ala / para cubrir la mitad de mi alma. / ¡Ese sabor del vino hipnótico! / ¡Tentación del oscuro valle! / Ahora todo está claro. / Admito mi de
¿cómo puedes mirar el neva?¿Cómo puedes mirar el Neva, / cómo puedes pararte sobre los puentes? / No importa si la gente piensa que sufro, / Su Imagen no me dejará partir. / Las alas de los á