ángeles mora
aquel calorSi esta noche la sombra / cayó sobre la sombra, / y el silencio su sello puso / sobre labios ya mudos, / qué puede sorprenderte. / Si aquel calor es una historia anti
buenas noches, tristezaLa vida siempre acaba mal. / Siempre promete más de lo que da / y no devuelve / nunca el furor, / el entusiasmo que pusimos / al apostar por ella. / Es como si cobrase
casablancaEntre todos los bares de este mundo / he venido a este bar para encontrarte, / furtiva como siempre, / para rozar la piel de tus esquinas. / Y cómo me hace daño tu
contra tiY si tú fueras un hombre de bien / (que no lo eres) / vendrías a mezclarte conmigo en las afueras / de Argel o de Venecia / para besar «insieme il sacro piede / e adm
contradicciones, pájarosLas verdades son la única verdad, / esas pequeñas huellas / de nuestra historia. / Si las verdades dijeran la verdad / mentirían. / Aunque las verdades / también miente
el espejo de los espíasEstamos al fin hechos / a cierta imagen y semejanza vana / de esta violencia que se ha llamado vida. / Que cada día / nos arrastra de nuevo / para llevarnos siempre / a
el infierno está en míEl infierno no son aquellos otros / que siempre se quedaron lejos / de mi calor: / el infierno soy yo. / Mi nombre es el desierto donde vivo. / Mi destierro, el que m
elegía y postalNo es fácil cambiar de casa, / de costumbres, de amigos, / de lunes, de balcón. / Pequeños ritos que nos fueron / haciendo como somos, nuestra vieja / taberna, cervez
en vanoEn vano te he buscado. / Atrás quedan las horas / que tanto fueron tuyas. / Murieron. / Se fueron para siempre / con tu beso, / tu beso perdido en la cuenca / de mi mano,
galeras de lepantoSiempre supimos / que la traición fue un arma de dos filos / o que la muerte deja por los labios / -viejo alfanje de Orán, oh cimitarra- / huellas de cianuro en cad
la chica de la maletaEsta fría mañana tan cerca de diciembre / no tomé el desayuno, no he leído el periódico, / no me metí en la ducha después de la gimnasia / (esta oscura mañana no
la chica más suavePerteneces -lo sabes- a esa raza estafada / que el dolor acaricia en los andenes. / Medio mundo de engaño conociste / y el resto fue mentira. / Has llegado hasta aq
la cólera de un vientoDormir algunas veces cuesta mucho. / Lo digo por el whisky doble / y por los calcetines que preciso / y por cómo arrancaste mi foto de tu cuarto, / con aquella amar
las hojas muertasIgual que me sostiene / la tibia sensación de estar cayendo / por la ladera dulce del otoño / de mi vida, y acaricio / despacio –como vuelan las hojas- / mi cuerpo qu
los desastres de la guerraYa no tengo virtudes públicas. / No me quedan vicios privados. / Sólo en mi corazón se agravan / las lesiones… / me dijiste riendo, / yo no sé si llorando. / Y aquí vin
poéticaYo sé que estoy aquí / para escribir mi vida. / Que vine poco a poco / hasta esta silla. / Y no quiero engañarme. / Sé que voy a contártela / y que será mentira: / Sobre
primeras soledadesAtardeceres rojos de otra edad, / Quemándome sin arder. / Ya no sabía qué decir, qué hacer. / Me pesaban las horas como lentos relojes / Que se llevara el sol en su
se piange, se ridiTe diré que no supe si reír o llorar / después de todo / pero estaba feliz, / demasiado feliz, sospecho ahora. / Recuerdo que me hablaste / de que empezaba a amanecer
simpatía para el diabloImaginando / que un tren habrá llegado a su destino / -ese tren que te acerca- / que en el andén, sobresaltados, / tus ojos se espabilan, / el reloj se impacienta. / O
variaciones sobre wordsworth y audenTodas las cosas que me han sido familiares, / esperanza y dolor, ternura y odio, / las leyes que regían nuestros nombres, / no me conocen ya ni las conozco. / Las p
yo, feminista. en un conciertoA Teresa Gómez / Cuadros para una exposición de Moussorgsky / juegos de cartas de Stravinsky / (intermedio de las mil y una noches de Strauss) / que hoy puedo ya oí