andrés sánchez robayna
deseo de veranoEl verano alumbró las laderas de nuevo, / con otro sol más puro cegó las hondonadas, / incendió la morera. Sobre el torso del día / dejó sus secos signos, el fueg
el durmiente que oyó la más difusa músicaLas delicadas espaldas del sueño / remontan rojas el oceano, / nubes de densidad calurosa / al extemo del día abovedado, / el mar en esta brisa de verano. / La más di
el libro tras la duna iAhora, / en la mañana oscura del desceñido octubre, / en que, umbroso y en calma, yace el mar / entregado a la pura aquiescencia del cielo, / al deslizarse de las n
el libro tras la duna iiTodo comienzo es ilusorio. / Todo comienzo es sólo un enlazarse / del principio y del fin en la cadena / del tiempo, es el instante / en que creímos ver el nacimien
el libro tras la duna iiiAllí, en aquella parte / del libro que se abre / de la memoria mía, oigo / un rumor de arboledas, un barranco interpuesto / entre laderas altas en las que recorría /
el libro tras la duna ivMe seguía un perrillo / hambriento y fiel. Yo era / fiel también a sus pasos, y no sabría decir, / ahora, quién seguía / a quién. Y exploraba con mi hermana, / o con
el libro tras la duna ixRosa carnal del risco, oscuro nudo / de pétalos que abrazan los soles y las lunas / y los aires que soplan desde el mar atezado, / animal que reposa: mira pasar a
el libro tras la duna vCada día, una página / del desplegado libro de la luz / se entregaba a mis ojos. ¡Fulgurante blancura / pisada por los pasos del niño que corría / sobre los médanos
el libro tras la duna viLos pies desnudos en la tierra, sobre / las uvas para el vino de noviembre, / sobre las piedras del barranco seco, / sobre la luz y su deshacimiento. / El pie dejab
el libro tras la duna viiEl rumor de los árboles / y su texto infinito se escribían / con negros caracteres en el ojo / del sol. Y desde allí, / en remolino prieto, resbalaban / cayendo en la
el libro tras la duna viii¿Era Sirio o Capella, Vega o Pólux? / Cuántas veces la vi temblar, arriba, / tras las montañas que tomaba / la espesura nocturna, entre las hojas / vibrátiles de ab
el libro tras la duna xComenzaba a saber / (pero sólo del modo en que ignorarlo / es una forma de conocimiento) / que, al igual que el silencio / ha de ser una parte del decir, que al igu
el vaso de aguaEl vaso no es una medida. El vaso en pleno mediodía. el vaso es de un cristal ligero, muy delgado, delicadeza medida, estancia bajo el sol. El vaso de agua
el vaso de agua 2el vaso no es una medida / sino su estancia solamente / una terraza pide al sol: / sólo la luz en que se basa / más alto el vaso no es más alto / ni menos hondo si se
fluye, fluye sin finFluye, fluye sin fin, oh tejido invasor, oh red que ciernes. Fluye secamente de toda ausencia oscura. Fluid, rayos extensos, sobre los arenales. Salid densa
la abubillaEn la hierba del cielo, o de los mundos, / el animal levanta el vuelo breve, / la cabeza incendiada, el cuerpo astuto, / la cresta reflejada por los charcos del t
la estrellaCruzó, fugaz, la estrella, y en la hierba / dejó un rastro de luz. La casa blanca / en medio de la noche supo sólo / el latido, el fulgor entre los árboles. / Tú do
la luzLa luz (un paso / maduro) / sobre la arena y su himno oído / cae / en las líneas del mar la puntuación de pájaros entre pirámides / de arena los ojos leen los márgene
la retamaretama / tú que / yaces sobre / páramos / de viento y / matas / y sol / lento / dime tu / solo / ápice / blanco / pico / de soledad / adamada / retama
las nubesPasan las nubes blancas. En la tierra / indescifrable, el matorral oscuro, / la fijeza del tojo. Arriba, el cuerpo errante / del cúmulo en el nudo de la luz. / Pasa
las primeras lluviasLa tierra de que hablo, hacia noviembre, / conoce el viento. Llega, desde el este, / hasta los arenales como un ave sedienta, / soplas las aguas negras. Esta noch
más allá de los árbolesI / Aquellas hojas, / enormes, ¿qué decían? Un lenguaje / parecían formar con su rumor, una lengua / que debía aprender, hecha de grumos. / Eran las espesuras removid
mesa y naranjaslas líneas de la mesa / interrumpidas por naranjas / dispuestas en un plano / sobre la luz del cuarto blanco / abajo el mar se tiende / bajo la mano de los elipses / la
paréntesislos pasos que se oían en la grava / avanzaban a ras del mediodía / hacia los setos invisibles iba / la sombra entre las manchas de los pétalos / rojos sobre la grav
tamborsonidos sobre este / tambor: / blanco de / cal / pared / de luz / cernícalos / en / el / papel del / aire: / brotan / la / luz / caliza / y uno y otro / cernícalo
triánguloavenida de / aves: / el sol / sellado sobre / el agua el / golpe / del aire / entre el / ave y la / página
una hoguera, y el centro de la muerteI / Un rito de febrero llega ahora / hasta el fondo del aire: queman ramos / de eucalipto, camino de la casa. / El aire sabe de ese olor, y sopla / las brasas leves,
una piedra, memoriaAdónde, dices / ahora, aquellos pasos / por lo desconocido, en la primera soledad. / Latitud de las parras, allá lejos. / El sol final abría su costado remoto / sobre