andrés neuman
ahora que no estoyAhora que no estoy / me gusta más el viento cuando late / y la savia transcurre por los surcos, / me llega su apetito, / sus ondas abultadas / por cada objeto hermoso
aquellos dedos tuyosAquellos dedos tuyos, / dormidos como en lana, / urdían la caricia y sus efectos. / ¡Tocar era tan fácil / y tanto me abrigaba / desnudar esos dedos / para tejer muñeco
canción del insomneTodo se vuelve oscuro / y es mentira la luz que nadie ve. / Nos deslumbran, nos ciegan. / Un café. / Es lo que necesito. / No es la sed. / Podré tocar la noche / y no tem
casa fugazSomos iguales, tienes / la exacta fortaleza / que me hace en parte débil. / Sigue siendo difícil / en la casa terrena desnudarse. / ¿Trascender? Eso intentan los sole
claudia en la bibliotecaRebuscas en los libros / con un extraño afán de jardinera. / Delicada y ansiosa, de perfil me pareces / distinta cuando curvas las rodillas / y se tensan tus muslos
elogio del minutoAquí / por fin / descanso, / mi atención / no debe disiparse. / Un poco de distancia / tal vez la estiraría, / pero si apreso el pasmo / y fuerzo demasiado las poleas / la em
en la línea lejana del deseoEn la línea lejana del deseo, / superficie de luces y corrientes, / se mantiene un velero a la deriva. / De ti depende el viaje o la zozobra, / su pesca o su destin
haikusDe dos en dos / me rodean los faros. / Perplejidad. / * / Redonda, quieta / en el raíl del metro / una paloma. / * / En el cristal / del coche, gotas frágiles. / Nunca entrarán
iluminaciónEl alma existe. / Y huele / a sales y calor, / lleva un silbido impuro, / arde como la menta / y se pliega y se ciñe / a tu vientre.
la noche entre paréntesisLa noche entre paréntesis / y su adictivo roce / bastaron para hacerme conocer / el ansia elemental, / latidos de unas ropas, / la rápida tristeza de una vela, / música
las orillasMe es hermoso el desgarro porque une las orillas, / nos concentra / en desdoblamos siempre para poder ser uno. / (Es un número, el uno, que traiciona / cuando finge
líneas aéreasIgual que cada vez al tocar tierra / confirmamos la vida / así, cuando te toco, / recomienza el amor. / Y así, tocando un lápiz, me son nuevos / el amar, la existenci
monólogo a dos voces-Como un lento jarabe / que calienta la bóveda celeste, / la luz trama su incendio / y vuelven los colores a mis ojos. / ¡Amanece! Éste es el primer día. / -Pero, idi
principio de la carneNecesito la carne para amarte, / la carne enamorada, pero no / más allá de la tumba sino contra la tumba. / Tendido entre nosotros el temor / ha vencido su insomnio
reloj de marRotas horas, las olas. / Se anticipan, / se empujan, / se disgregan. / Recomienzan el cielo permanente. / En su justo engranaje nos emulan: / detrás alguien / siempre mir
ropajesDecirte que te amo es una historia / de mustias obviedades. / Sería preferible que leyeses / amores novedosos, / canciones que mitiguen por las noches / tus raptos de
se parece a bucear, no tengas miedoSe parece a bucear, no tengas miedo. / Al fondo de las olas transparentes / hallarás más descanso que dolores. / Vibrarás en la nota de las aguas / y, como el diapa
te pesan las costillas y la nucaTe pesan las costillas y la nuca / y te pesan las horas, el aire trepa y cae por tu pecho, / se enreda en espirales, tu mano imprime surcos en la piel arenosa. /
vaivén de gracias¡Estar aún aquí / tan pegado a este suelo y respirando! / ¿Cómo corresponder / la generosidad de los instantes? / Es posible que nunca alcance el don / de habitados s
y que rápido vamosY que rápido vamos, / ligera recompensa, / qué prisa iluminada. / El penúltimo paso es el más dulce. / Ojalá todos fueran el penúltimo.