PAIS POEMA

Libros de andrés eloy blanco

Autores

andrés eloy blanco

a florinda en invierno
Al hombre mozo que te habló de amores / dijiste ayer, Florinda, que volviera, / porque en las manos te sobraban flores / para reírte de la Primavera. / Llegó el Otoño: cama y cobertores / te dio en su desho
a un año de tu luz
A un año de tu luz, e iluminado / hasta el final de su latir, por ella, / desanda el viaje el corazón cansado. / De tu voz, de tu mano y de tu huella / retorna a la niñez, donde palpita / sangres de luz tu
angostura
En Angostura, el río / se hace delgado y profundo como un secreto, / tiene la intensidad de una idea / que le pone la arruga a la Piedra del Medio. / En Angostura, el agua / tiene la hondura de un concepto /
ayer vino la paloma
Ayer vino la paloma / que viene todos los días, / ayer se paró en la reja / y comió de mi comida, / ayer vino hasta mis hierros, / ayer me escuchó tranquila / y digo en el romancillo / las cosas que le decía: / -
canto de los hijos en marcha
Madre, si me matan, / que no venga el hombre de las sillas negras; / que no vengan todos a pasar la noche / rumiando pesares, mientras tú me lloras; / que no esté la sala con los cuatro cirios / y yo en una
casiquiare
Ciudadano venezolano, / Casiquiare es la mano abierta del Orinoco / y el Orinoco es el alma de Venezuela, / que le da al que no pide el agua que le sobra / y al que venga a pedirle, el agua que le queda. /
coro de las provincias
Violento de armonía, en el tono de la resaca, / llega el coro de las siete provincias, / siete rostros adolescentes / en las siete ventanas / de las estrellas de la Autonomía. / Cantan. Canta con ellas la n
el dulce mal
Vuelvo los ojos a mi propia historia. / Sueños, más sueños y más sueños… gloria, / más gloria… odio… un ruiseñor huyendo… / y asómbrame no ver en toda ella / ni un rasgo, ni un esbozo, ni una huella / del d
evócación indígena
Subiendo hacia San Félix, donde el río enseña dos dientes, / donde el río enseña, bien cerrados, / los dos puños de Piar exprimiendo la Hazaña, / subiendo hacia San Félix vimos el arco iris / que hacía el
informalidad
Yo no tengo noción del tiempo. / Mi corazón es un reloj / que de meditar las horas / se atrasó. / Cada minuto lo cavila, / cada segundo lo contempla / y con esa noción del tiempo / a ninguna parte se llega. / Yo
invocación al dios de las aguas
Dios submarino, Dios lacustre, Dios fluvial, / uno en el tritón y en la garza / y en la dulce corbeta y el áspero crucero, / Dios del agua, Señor de la Casa de Cristal, / Dios Marinero. / Expresión de agua
la barca futura
Río de las Siete Estrellas, / camino del Libertador, / sangre del Corazón de América, / ¡aorta que no sale del corazón! / Río delgado de las fuentes / río colérico de los saltos, / río de las siete estrellas,
la mujer de sal
¡Oh, blancura imposible de la Amada imposible! / ¡Por todos mis desvelos cruza, como un fantasma, / como un jirón de invierno, su carne sin penumbras, / inverosímilmente blanca! / ¡Oh, blancura imposible,
la órbita del agua
Vamos a embarcar, amigos, / para el viaje de la gota del agua. / Es una gota, apenas, como el ojo de un pájaro. / Para nosotros no es sino un punto, / una semilla de luz, / una semilla de agua, / la mitad de
la parima y las fuentes
La Parima es el sueño faraónico / y la piedra de Moisés, / el panal negro de la Hermana, / que el Hermano Francisco no vino a conocer. / Catedral del misterio, Sierra del Sur, ignota, / lengua escondida de
la renuncia
He renunciado a ti. No era posible. / Fueron vapores de la fantasía; / son ficciones que a veces dan a lo inaccesible / una proximidad de lejanía. / Yo me quedé mirando cómo el río se iba / poniendo encinta
la vaca blanca
De un amor que pasó, como un paisaje / visto del tren, cuando se va de viaje; / de un romance de un mes, en un cobijo / del llano, una mujer me dejó un hijo. / Ella murió, y abrieron una fosa, / y allí meti
las uvas del tiempo
Madre: esta noche se nos muere un año. / En esta ciudad grande, todos están de fiesta; / zambombas, serenatas, gritos, ¡ah, cómo gritan!; / claro, como todos tienen su madre cerca… / ¡Yo estoy tan solo, m
los tributarios
Siete caballos, como traílla, / sin rienda ni silla, / por siete caminos vienen en tropel; / como una traílla de grandes mastines, / espesos de espumas, de nervios, de crines, / los siete caballos llegan ha
luna de abril
Luna de abril, descotada, / con aguazal circunscrito, / desnuda, con desnudez / pura de pecho con niño. / Luna llena, ubre de vaca, / con lucero becerrillo; / ¡qué puro se pone el pecho / cuando se le cuelga el
miedo
La sombra de una duda sobre mí se levanta / cuando llega el arrullo de tu voz a mi oído; / miedo de conocerte; pero en el miedo hay tanta / pasión, que me parece que ya te he conocido. / Yo adiviné el mis
murió de nuevo un día
Murió de nuevo un día… yo la amaba, / mas sin remedio se murió ese día… / -¡Vuelve, Rabino, vuelve!… – yo clamaba – / pero el Rabino rubio no volvía. / Pasó la niña veinte siglos muerta, / murió Cafarnaún d
no son para la lira
No son para la Lira manos que odian la calma; / ¡para cantarte me he pulsado el alma! / Con un temblor de novia que se inicia, / con un azoramiento de novicia, / el candor de las páginas, rebaño de gacela
orinoco
La prueba, / oh mi fuerte Orinoco, te filtró toda el agua. / Tú mismo, / desordenado, / pródigo, / invasor, / subversivo, / venezolano, / tú mismo / llevaste las dragas que te roen el fondo, / como tu propio pico de
píntame angelitos negros
¡Ah mundo! La Negra Juana, / ¡la mano que le pasó! / Se le murió su negrito, / sí señor. / —Ay, compadrito del alma, / ¡tan sano que estaba el negro! / Yo no le acataba el pliegue, / yo no le acataba el hueso; /
primera estación
Ya rindió una jornada la fiebre de mis brazos / y aún están los leones de mi numen erguidos: / los músculos alertas para nuevos zarpazos / y firmes los pulmones para nuevos rugidos.
regreso al mar
Siempre es el mar donde mejor se quiere, / fué siempre el mar donde mejor te quise; / al amor, como al mar, no hay quien lo alise / ni al mar , como al amor, quien lo modere. / No hay quien como la mar fa
silencio
Cuando tú te quedes muda, / cuando yo me quede ciego, / nos quedarán las manos / y el silencio. / Cuando tú te pongas vieja, / cuando yo me ponga viejo, / nos quedarán los labios / y el silencio. / Cuando tú te q
soneto de la rima pobre
Me das tu pan en tu mano amasado, / me das tu pan en tu fogón cocido, / me das tu pan en tu piedra molido, / me das tu pan en tu pilón pilado. / Me das tu rancho en tu palma arropado, / me das tu lecho en t
tránsito de un retrato de novia
Hoy no ha podido el techo / quítame el sol, como todos los días; / hoy no ha podido el techo / quítame las estrellas, como todas las noches, / porque hoy vino el Retrato. / Saltó la tapa de este viejo cofre
¿cuántas estrellas tiene el cielo?
La última noche que pasamos juntos, / lo preguntó: / -¿Cuántas estrellas tiene el cielo? / -Trescientas cincuenta mil. / -¿A que no? / -¿A que sí? / -Cállate. Esta noche / no quiero que preguntes esas cosas. / Es