PAIS POEMA

Libros de andrés bello

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andrés bello

a la nave
¿Qué nuevas esperanzas / al mar te llevan? Torna, / torna, atrevida nave, / a la nativa costa. / Aún ves de la pasada / tormenta mil memorias, / ¿y ya a correr fortuna / segunda vez te arrojas? / Sembrada está de
a moisés
¿Qué son las fuentes en que el oro brilla, / y el mármol de colores, / a par del Nilo, y de esta verde orilla / esmaltada de flores? / No es tan grato el incienso que consume / en el altar la llama, / como en
alocución a la poesía
(Fragmento) / Divina poesía, / tú, de la soledad habitadora, / a consultar tus cantos enseñada / con el silencio de la selva umbría; / tú, a quien la verde gruta fue morada, / y el eco de los montes compañía;
canción a la disolución de colombia
Deja, discordia bárbara, el terreno / que el pueblo de Colón a servidumbre / redimió vencedor; y allá vomita, / aborrecida furia, tu veneno, / y esa tu tea, a cuya triste lumbre / el tierno pecho maternal p
dios me tenga en gloria
Lleno de susto un pobre cabecilla / leyendo estaba en oficial gaceta, / cómo ya no hay lugar que no someta / el poder invencible de Castilla. / De insurgentes no queda ni semilla; / a todos destripó la bayo
égloga
Imitación de Virgilio / Tirsis, habitador del Tajo umbrío, / con el más vivo fuego a Clori amaba; / a Clori, que, con rústico desvío, / las tiernas ansias del pastor pagaba. / La verde margen del ameno río,
el anauco
Irrite la codicia / por rumbos ignorados / a la sonante Tetis / y bramadores austros; / el pino que habitaba / del Betis fortunado / las márgenes amenas / vestidas de amaranto, / impunemente admire / los deliciosos
el cóndor y el poeta
Diálogo / POETA / -Escucha, amigo Cóndor, mi exorcismo; / obedece a la voz del mago Mitre, / que ha convertido en trípode el pupitre; / apréstate a una espléndida misión. / CÓNDOR / -¡Poeta audaz, que de mi aér
el himno de colombia
Otra vez con cadenas y muerte / amenaza el tirano español. / Colombianos, volad a las armas, / repeled, repeled la opresión. / Suene ya la trompeta guerrera, / y responda tronando el cañón; / de la Patria seg
la agricultura de la zona tórrida
¡Salve, fecunda zona, / Que al sol enamorado circunscribes / El vago curso, y cuanto ser se anima / En cada vario clima, / Acariciada de su luz, concibes! / Tú tejes al verano su guirnalda / De granadas espig
la oración por todos
I / Ve a rezar, hija mía. Ya es la hora / de la conciencia y del pensar profundo: / cesó el trabajo afanador y al mundo / la sombra va a colgar su pabellón. / Sacude el polvo el árbol del camino, / al soplo d
las ovejas
«¿Líbranos de la fiera tiranía / de los humanos, Jove omnipotente / ¡una oveja decía, / entregando el vellón a la tijera? / que en nuestra pobre gente / hace el pastor más daño / en la semana, que en el mes o
los duendes
Imitación de Víctor Hugo. / I / No bulle / la selva; / el campo / no alienta. / Las luces / postreras / despiden / apenas / destellos, / que tiemblan. / La choza / plebeya, / que horcones / sustentan; / la alcoba, / que arrean / cri
miserere
¡Piedad, piedad, Dios mío! / ¡Que tu misericordia me socorra! / Según la muchedumbre / de tus clemencias, mis delitos borra. / De mis iniquidades / lávame más y más; mi depravado / corazón quede limpio / de la
rubia
¿Sabes, rubia, qué gracia solicito / cuando de ofrendas cubro los altares? / No ricos muebles, no soberbios lares, / ni una mesa que adule al apetito. / De Aragua a las orillas un distrito / que me tribute