ana inés bonnin
hombres descalzosGrávida luz, me hiere tu silencio; / quéjate, grita, rómpeme la sangre / con un feroz escalofrío. / Será la muerte, sí, pero no importa. / ¡Morir hasta que el mundo
no me dejes, amor, en la añoranzaNo me dejes, amor, en la añoranza. / Dame, por fin, seguro y alto vuelo. / Desarráigame, fíjame. Recelo / que aquí no lograré paz ni bonanza. / Mi sed inextinguible
oh buen amor¡Oh buen amor / ¡Oh, ternura divina siempre en llamas! / ¡Oh buen amor, paciente, generoso! / Llegas a mí, brindándome reposo; / no me impones tu afán, porque me am
si yo no pido tanto¡Si yo no pido tanto! / ¡Si yo no pido tanto! / Amor es lo que pido. / Briznas de amor para esta sed del mundo, / tan grande y tan sumisa. / Un diminuto amor, pero co
te busco y no te encuentroTe busco y no te encuentro. ¿Dónde moras? / ¿Lates sin realidad? ¿Eres un mito, / una ilusión, un ansia de infinito? / Y si amaneces, ¿dónde tus auroras? / ¿En qué
tú sabes(…) Aunque me sepas, ¡mírame! / ¿Y si yo no pudiera? / ¿Si al buscarme, / me desmoronara. los desconociera, / ¡tus ojos, ellos, sobre mí, como una brizna de calor! /
tú veníasTú venías. / Sobre un mar infinito de lumbre venias soñando. / Y en tus ojos, despierta, venia la flor en su nieve. / Tantos pájaros eran contigo, que arpegios go
vergüenzaCae tu muerte en mi corazón, llenándolo de vergüenza. / Le grito a mi corazón: «¡Nunca!» / Pero él levanta una nota y me contesta: / «Siempre», murmuro. «¡Siempre
y nunca sin amor fueron los nidosAmor llena mis ojos, / que con amor yo quiero mirar todas las cosas. / Yo sé que si las miro con amor resplandecen; / yo sé que si las miro con amor se me entrega