ana emilia lahitte
algunas maneras de ensayar el adiós1 / Cada latido, / pendular, descalzo, regresa al universo. / 2 / Somos lo que no vemos. / Somos lo que ignoramos. La sombra es la única constancia / del aún estar después de haber huído. / 4 / Amo / el temblor rad
altri tempiLas salas enfundadas como inmensas corolas. Y un secreto soleado: / el país de los patios. (Se decía glicina, heliotropo, diamela, / como hoy se dice ADN, sidaico). Aquel cielo privado, / con chicos y c
amantes clandestinosUno / va internándose / en la fatiga horizontal que llega / a seducir los huesos / y el silencio / como si fuesen huéspedes fugaces / o amantes clandestinos. / Y un día / nos sorprende descubrirnos / dueños de una
aprendizajesComienzo / a perder instantes. / A perderme. / Una décima de segundo. / Un milésimo de silencio. / Nada me despoja. / Todo me desnuda. / Es lo infinito que regresa. / Aprendo / a habitar el esplendor / de mi sombra.
cetreríaLiebre, venado, faisán. / No me atrae la caza / ni me gusta alinear la carne roja / en bandejas de plata. / Pero el halcón / acaba de traerme tus ojos. / Amo la cetrería. / Mañana / ha de traerme tu mirada.
el cuerpoA Jorge García Sabal y Alfredo Veiravé / Asumo / en huesos frágiles / el esplendor del ser y su destierro / mi médula salvaje / mi ambigüedad / tajeada por las uñas de Dios. / 1 / El cuerpo. / Sólo somos / su hu
el suéter de fedorioEn los bordes raídos del suéter / de Fedorio / se arremansa la vida y sus historias. / Jamás / me atrevería a proponerle restañar / esos hilos desgastados / reavivar los colores / las zonas percudidas como un a
exorcismos(«La realidad, sí, la realidad / ese relámpago de lo imposible / que revela en nosotros la soledad de Dios.» / Olga Orozco) / Cerebro / el exorcismo / del regreso a casa. / Pero ¿quién vuelve en mí? / ¿Aceptarán
génesisDespués de Dios. / Después / de padecerlo en la humana versión / de sus sosías / vislumbramos un dios que se transforma / en soledad de dios / luego de serlo. / Sólo resta / dejar en paz y firmes las heridas. / Des
gironsiglos(a Enrique Molina) / Junto al manso D´Amicis de mi infancia / recela el siglo en celo de sus Emmas rapaces / de sus hembras con filo de alhucema. / El Flaubert de mi madre / huele a hastío / a
huida(a Elizabeth Azcona Cranwell) / («la verdad que se busca se pierde, se hace libre» Edgar Bayley) / Con la mitad de mi cerebro / hice un ala de sol para la noche. / Guardo la otra mitad / celosamente: así po
la inadvertencia(a María Rosa Lojo) / Hemos hablado de los hombres y de cuanto les ocurre a los hombres, / como si la humanidad fuese un planeta inmerso en nuestra sombra. / Hemos creído despoblar el silencio / nombrando
la jaulaQuién soy, / sola de mí, para violarme / con verdades ajenas / si aún las propias no han sido / deslindadas. / Quién se interna en la palma de mis / manos / luego de cercenarlas. / Quién me vacía, huye y no regre
la niña extrañaTenía un grillo entre las sienes / y sabía decir mariposa. / Lo demás lo ignoraba. / Un día descubrió que Dios no era una alondra. / Otro día / les dijo a las simientes / que sería más lindo brotar alas. / Al f
oficios de la muerteLa veo / trabajar en cal pensante / como si su lujuria de tinieblas le permitiese / inscribir en tierra todos los nombres / de la soledad. / Pero aún no pudo enterrar / mi sombra. / Tampoco / la ración de sangre
posdataLa toma de conciencia / de haber sido burlados a destiempo / llega después / cuando el morir se ha vuelto / un latido obsesivo. / y acompaña los pasos.
señalesAquellos / padres hondos / de que habla Valery / siguen interrogándonos. / Nuestra orfandad / responde desde su alta mudez. / Eterno diálogo. / Quizá el más cercano / de nuestros habitantes sin rostro / el más caut