ana antillón
blanca, liviana fuerza de la alturaBlanca, liviana fuerza de la altura, / apoyando su peso en los fríos velos, / descubre heladas llamas de antro fuego; / el pesado vapor y la blancura / de la sedosa piel corre a los suelos, / en soledad de
deberías de venir, ráfaga impuraDeberías de venir, ráfaga impura / para apoyarme en ti. Ciega o dormida / me dejaría llevar por lo podrido. / Si pudiera morirme, yo iría obscura / hacia tu soledad: presa en tu vida / se quedaría mi cuerpo
desplegada en el aireDesplegada en el aire, / colgando de un hilillo / que se alarga y se angosta / mientras escupo o chupo, / yo, araña en las tinieblas / con las patas redondas / de gastar paredes, / con el vientre escaldado / de m
es árbol triste, seco y deshojadoEs árbol triste, seco y deshojado, / añoso y pensativo tronco, / rasgando los cabellos a las nieblas, / mirándose en un charco pantanado, / sorbiendo al trueno el resonido ronco, / verdugo deslumbrado de ti