amy levy
a la muerteSi dentro de mi corazón hay hastío, / Si la llama de la poesía / Y el fuego del amor se hace frío, / Lacera mi carne sin cortesía. / Rápido, sin pausa ni demora; / No
en el bosque negroMe acosté debajo de los pinos, / miré hacia arriba, hacia el verde / oscuro en la copa de los árboles, / brillo sombrío que marca el paso del azul. / Cerré los ojos
en la noche¿Cruel? Creo que nunca hubo una trampa / más infame y agotadora que esta. / No es un sueño, así lo decía mi corazón, / con la sobria certeza del despertar. / ¿Sueño
epitafioEste es su final, aquí yace él. / El polvo en su garganta, el gusano en sus ojos, / Los hongos en la boca, la hierba sobre su pecho. / Este es su final, y eso es
epitafio en una encrucijadaCuando el mundo cerró su oscuridad sobre mí, / llamé a Dios, pero Dios jamás vino. / Entonces, agotando mi penoso destino, / llamé al Amor, pero el Amor nunca vin
los dos terroresDos terrores atormentan mi alma noche y día: / El primero es la Vida, y con ella el tiempo; / Un cansado y lánguido tren de miserias, / Con ojos anhelantes, demas
¿es amor?¿Es Amor o es Fama / Esta cosa por la cuál suspiro? / Quizás no tenga sentido / Encontrarle un nombre terrenal. / No sé qué puede aliviar mi pasado, / Ni cómo llamar