amalia iglesias serna
amanece en el tren. un rumor de raíles desataAmanece en el tren. Un rumor de raíles desata / la cremallera de un paisaje. El cielo abre sus / párpados, instante en que no sabes si acabas de / partir o estás a punto de llegar. No sabes si / el mundo
cavar una fosaCavar una fosa. / Edificar una casa. / Sobre las ruinas de las ruinas, / ahora y siempre por los siglod de los siglos, / la vida siempre en obras. / Un basurero atesora / la indiferente memoria de los días. / Q
cenizaSólo aguas en tregua / nacidas para ser ceniza múltiple del viento. / Ya ves qué paradoja / amor, qué despropósito, / quería ser ave fénix, / amor, qué engaño, / qué fraude sustentaba mi proyecto, / quería volv
certidumbre de la ausenciaRegreso al mismo café. / Las horas lentas que pasaron en vano / atraviesan conmigo la puerta giratoria. / Y al fondo, entre las mesas, / una sonrisa tuya me mira como entonces. / Pero otra vez esos labios e
cuando quise leer la caligrafía de las brasasCuando quise leer la caligrafía de las brasas, / las palabras sin certezas hacían un ruido de celofán / entre los dedos, ya entonces alguna brecha abierta, / arrugas que no supe interpretar. Las manos d
de luna acuática y ballenasNoche profunda de luna acuática y ballenas. / Escuchas / cómo nutre a las piedras esta luz aturdida; / el viento tiembla / -tremor de lecho sobre el lomo del mar- / entre sus lentas fauces / otras voces rozan
desasosiego de otoñoTampoco tienen fecha las hojas de este otoño / y acaso no es verdad que su mundo agonice. / Ni queda amargura en sus grietas / ni sus arrugas aguardan la soledad del invierno. / Es sólo levadura, madrigue
desde el piso diecinueve de un rascacielosDesde el piso diecinueve de un rascacielos / el lago Michigan helado, lápida de cristal, / un blues para la noche desde arriba. / Pensar si no habré muerto a miles de kilómetros / y el purgatorio sean die
desde nunca te quieroDesde nunca te quiero y para siempre, / desde todo y quizá y para siempre, / desde el rotundo rayo que sube por la acequia de las horas / al látigo crecido en mis pupilas ponientes, / veloz mi voz, mi vie
el gran teatro del mundoCaen, / dices, / devotos labios de nácar descreído / y hace mucho que la lluvia / sembró algunos silencios / escandalosamente invisibles. / Pero hemos estado siempre en este instante / donde todos los pájaros e
el sueño de los caballos muertosA Sylvia Plath / La noche esconde espuelas, atesora secretos / para el viajero que se aventura a solas hacia rutas insomnes; / cuando el sueño se acuesta a la deriva / y una embriaguez antigua vuelve a ce
hacia los afluentesEsta misma quietud / la reconoces, / el lecho de la luz, / esplendor del estío, / y tu pálido cauce adolescente, / la imagen aún borrosa del clamor y de la yerba. / Como un vaho transterrado / de las fiebres an
imán de tiCuando te pienso se desatan atractores extraños, / mi cuerpo se desplaza, / se hace trizas en todas direcciones para encontrarte. / Y así vuelvo a nacer cuando te abrazo. / En el microclima de tu piel / mis
itaca no existeTres vueltas de llave y un olor a silencio, / la luz súbitamente estrangulada en el lecho sin fondo / y la humedad de quince o más otoños / y esta locura / y esta oscura gangrena de embriagada penumbra, / t
para siempreEl viento insiste, / se arrastra por el débil dintel de mi ventana; / rarefacto reptil, anhélito de ausencia / para la incertidumbre clandestina de la hoguera, / el fuego vertebral que nos rotura / y nos ab
patio interiorPatio interior. / Un niño pronuncia notas de saxo, / notas de níquel y nácar / para interiores urbanos. / Desde el sexto se precipitan / sonidos de Pork Pie Hat. / Un niño llora canicas blandas / sobre las hora
ritual de violetasAntes de que salga el sol / llegamos a la profundidad del bosque. / Es tanto el silencio que da miedo cortarlo, / olvidamos el cuerpo que nos une a sus pliegues. / La noche quiere regresar hacia su origen
sin razónHe interrogado hasta el amanecer al pozo / de las preguntas. Es mentira que el corazón / sepa decirse mejor en esa sombra. / He interrogado a la memoria y al camino, / y al cielo turbio que coagulaba duda
toma también mis ojosToma también mis ojos, / la decisión de fecha escurridiza / y llévame a aprender tierra de nadie / o inciertas geografías. / Toma el camino túnel o imán de mi memoria. / Enséñame a mirar senderos, nubes, / ne
tótem iEntre / tótem y / autómata, / una zozobra / de marioneta, / virutas de tiempo / invisibles hilos / de oro tiran / de ti hacia / los bosques / sagrados de los druidas. Desde los serbales milenarios, / el muérdago llega
tumba de pájaroLa hierba fulgura más verde que anteayer / y me he acercado. / Al abrigo de los matorrales / un pequeño jardín se sabe dulce alegoría de la muerte. / Como entonces se escucha / un sonido encandilado de élit
un instante en relieve. en el cielo el alaUn instante en relieve. En el cielo el ala / del relámpago, la tarde turbia de aquel verano. / Punta Galea, una chispa fugaz en las pupilas / de vuelta a casa. / Y la inquietud del verso inacabado en el s