País Poema - Autores

álvaro mutis

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I / Escucha Escucha Escucha / la voz de los hoteles, / de los cuartos aún sin arreglar, / los diálogos en los oscuros pasillos que adorna una raída alfombra escarla
amén
Que te acoja la muerte / con todos tus sueños intactos. / Al retorno de una furiosa adolescencia, / al comienzo de las vacaciones que nunca te dieron, / te distingu
batallas hubo
I / Casi al amanecer, el mar morado, / llanto de las adormideras, roca viva, / pasto a las luces del alba, / triste sábana que recoge entre asombros / la mugre del mu
cada poema
Cada poema un pájaro que huye / del sitio señalado por la plaga. / Cada poema un traje de la muerte / por las calles y plazas inundadas / en la cera letal de los ve
canción del este
A la vuelta de la esquina / un ángel invisible espera; / una vaga niebla, un espectro desvaído / te dirá algunas palabras del pasado. / Como agua de acequia, el tie
cita
Bien sea en la orilla del río que baja de la cordillera / golpeando sus aguas contra troncos y metales dormidos, / en el primer puente que lo cruza y que atravi
ciudad
Un llanto, / un llanto de mujer / interminable, / sosegado, / casi tranquilo. / En la noche, un llanto de mujer me ha despertado. / Primero un ruido de cerradura, / despu
como espadas en desorden
Mínimo homenaje a Stéphane Mallarmé / Como espadas en desorden / la luz recorre los campos. / Islas de sombra se desvanecen / e intentan, en vano, sobrevivir más le
diez lieder
V. Desciendes por el río… / Desciendes por el río. / La barca se abre paso / entre los juncos. / El golpe en la orilla / anuncia el término del viaje. / Bien es que rec
dos poemas
1. Si oyes correr el agua / Si oyes correr el agua en las acequias, / su manso sueño pasar entre penumbras y musgos, / con el apagado sonido de algo / que tiende a
doscientos cuatro
I / Escucha Escucha Escucha / la voz de los hoteles, / de los cuartos aún sin arreglar, / los diálogos en los oscuros pasillos que adornan / una raída alfombra escarl
el deseo
Hay que inventar una nueva soledad para el deseo. Una vasta soledad de delgadas orillas / en donde se extienda a sus anchas el ronco sonido del deseo. Abramos
exilio
Voz del exilio, voz de pozo cegado, / voz huérfana, gran voz que se levanta / como hierba furiosa o pezuña de bestia, / voz sorda del exilio, / hoy ha brotado como
grieta matinal
Cala tu miseria, / sondéala, conoce sus más escondidas cavernas. / Aceita los engranajes de tu miseria, / ponla en tu camino, ábrete paso con ella / y en cada puert
historia natural de las cosas
Las cosas duermen de día. De noche / Se disuelven y, a menudo, jamás regresan. / Hay seres que detentan el privilegio / de revelarnos maderas, objetos, muros, / sig
la orquesta
1 / La primera luz se enciende en el segundo piso de un café. Un / sirviente sube a cambiarse de ropas. Su voz gasta los tejados y en / su grasiento delantal trae
letanía
Esta era la letanía recitada por el gaviero mientras se bañaba / las torrenteras del delta: / Agonía de los oscuros / recoge tus frutos. / Miedo de los mayores / disu
lied marino
Vine a llamarte / a los acantilados. / Lancé tu nombre / y sólo el mar me respondió / desde la leche instantánea / y voraz de sus espumas. / Por el desorden recurrente /
nocturno
Respira la noche, / bate sus claros espacios, / sus criaturas en menudos ruidos, / en el crujido leve de las maderas, / se traicionan. / Renueva la noche / cierta semil
nocturno (la fiebre atrae el canto de un pájaro andrógino)
La fiebre atrae el canto de un pájaro andrógino / y abre caminos a un placer insaciable / que se ramifica y cruza el cuerpo de la tierra. / ¡Oh el infructuoso nav
nocturno 3
Esta noche ha vuelto la lluvia sobre los cafetales. / Sobre las hojas de plátano, / sobre las altas ramas de los cámbulos, / ha vuelto a llover esta noche un agua
razón del extraviado
Para Alastair Reid / Vengo del norte, / donde forjan el hierro, trabajan las rejas, / hacen las cerraduras, los arados, / las armas incansables, / donde las grandes p
sonata
Otra vez el tiempo te ha traído / al cerco de mis sueños funerales. / Tu piel, cierta humedad salina, / tus ojos asombrados de otros días, / con tu voz han venido,
sonata 2
Por los árboles quemados después de la tormenta. / Por las lodosas aguas del delta. / Por lo que hay de persistente en cada día. / Por el alba de las oraciones. / P
tres imágenes
I / La noche del cuartel fría y señera / vigila a sus hijos prodigiosos. / La arena de los patios se arremolina / y desaparece en el fondo del cielo. / En su pieza el
un bel morir
De pie en una barca detenida en medio del río / cuyas aguas pasan en lento remolino / de lodos y raíces, / el misionero bendice la familia del cacique. / Los frutos