PAIS POEMA

Libros de álvaro garcía

Autores

álvaro garcía

abril
Abril, la ceremonia de las hojas / que sólo puede hablarse con la canción en blanco, / la consecuencia de lo inconsecuente / a trozos que se unen al decirlos / lo mismo que las rayas del paseo / se vuelven
caída
Algo hace quien pasa de una luz / a menos claridad, quien surca oscuro / el transitar del aire a menos aire. / Quien se encomienda a algún anochecer. / Quien trata realidades con el nombre / que en la noche
caída (canto 2)
Poder amanecer. / Miro los ojos que entrecierra el gato, / lentos, celeste antiguo; gato egipcio / que se fue al más allá junto a su dueño / y se pasea por los contenedores / con la perplejidad y la cautela
caída (canto 5)
Las ráfagas de luz desfibran noche / dueña de su estación, dueña de mí / que miro en la ventana un cielo opaco, / su gravidez, la prisa del invierno / por ser él, tan de golpe, con cansancio / de sol plomo,
el acero
Aquí en el ascensor, la torre arriba / y abajo, fuera y dentro -extraños-, yo amo / que nuestros cuerpos vayan al reclamo / de este azar de botón y pasión viva. / Mecánica carnal a la deriva / descendente,
el amanecer
Dormida, / en tu cansancio sólo hay cuerpo, / la materialidad del día grávido. / Soy yo quien imagina alma en tu alma, / la invento con mirar, / rozo tu sueño y eres toda / la que ni tú ni yo sabemos que eres
el río de agua
(fragmento) / […] Rocas, / islas que no llegan a islas, / reticentes de erizos; / tú / buceas / y sales luego al aire del rompeolas, / con cara de saber secretamente, / oculta tras tus gafas de buceo. / Me veo en s
galeones
Tesoro de un naufragio es el naufragio mismo, / su memoria callada y encallada, / su silencio abisal y su misterio / transitado despacio por los peces. / Se naufraga para algo. / Lo que ahí abajo late sin l
ícaro
La meta es como un túnel, se nutre de tiniebla. / Lo propio de las alas es quemarse / cinco minutos antes de llegar hasta el sol. / Toda meta es un túnel que te absorbe, / es una oscuridad que se alimenta
la noche junto al álbum
Tenía en aquel tiempo el pelo más oscuro / y se tendía a un sol filtrado por los árboles / sobre el blanco mosaico de sus siestas de anciana. / Os hizo tomar sopa y varias precauciones / contra aquel barr
las puertas
Me vence la manera / que dos misterios tienen de mostrarse / mutuamente, sin descubrirse, / como se miran entre sí las cosas / cerradas, las dos puertas / que en un pasillo enfrenta el arquitecto: / una tensi
los días de guardar
Estás en el estante / con la mirada fija / en nadie, imagen íntegra, / fotogénico amor / de mi desvelo. / Ya no miro a diario / esta fotografía, / ni otras como ésta. / Aquel año llevabas / lacio el pelo.
muerte
Noche final, si al fin tengo que verte, / sé una duelista noble y dame el sable / con el que en nuestro duelo inevitable / no esté dejado yo sólo a mi suerte. / Si la naturaleza no subvierte / su orden por
muerte habitada
Tan raro este derecho / a habitar en la muerte del amigo, / si lo definitivo de la muerte / es lo que queda cuando ya se ha ido. / Un orden superior es la alegría. / Cómo desplaza el llanto al pensamiento / y
palabras
Yo sigo el rastro de la tinta oscura / para encontrar palabras que sean lo que son y al mismo tiempo / lo que no pueden ser, lo que transita. / Las horas que gastamos en pensar; / la exactitud de lo que n
reding
He mirado la verja de unas tumbas, / la fuente en que bebían los caballos, / el sosiego que guarda para sí este paseo / de escaparates mínimos, sin gente. / Esta ciudad no es ya el poder de tedio / que yo u
regreso
Tocar un cuarzo ahumado, vítreo y negro, / como quien busca en su naturaleza indiferente / la reconciliación entre hombre y mundo. / Aprendemos a ser lo que ya somos, / y este trozo de piedra es un regres
tiempo
Tiempo que nos desunes y nos unes, / tiempo que eres abstracto y tan concreto / que, por mucho que guardes tu secreto, / reaparece en las cosas más comunes: / para que con tu norma no importunes / el sitio
tren de vuelta
Después de un año vuelven a su sitio / mis libros y yo vuelvo con la idea / de no marcharme más. Toda la tarde / la paso en la terraza, hasta esa hora / en que nos ve el vecino aunque nosotros / no lo vemos
vamos
Bueno, en el fondo sí / me gusta la poesía: / están las horas llenas de sí mismas / y son para los dos / y llorar de alegría es no llorar / y está todo el camino. / Ebrios de luz / se apoyan en el otro / porque n