PAIS POEMA

Libros de álvaro cunqueiro

Autores

álvaro cunqueiro

al otro lado
Al otro lado me dijeron / los viejos se van convirtiendo en árboles / viejos también sin hojas en el lado del sol / aguardando sin saber qué, mudos. / Pero súbitamente un árbol cualquiera / siente subir den
al otro lado de las montañas
Alguien dijo que había ciudades para soñar / al otro lado de las montañas. / No dijo si estaban suspendidas en el aire, / sumergidas en las lagunas, / o perdidas en el corazón del bosque. / Los que allá fue
elegía
Yo temía por su sonrisa. / Ella era aquella profundamente meditativa / a la que todo le nacía de los ojos / a la que nada le nacía de los ojos. / Sabía su sino por experiencia / y esto le había dado una mel
este es el punto exacto
Aquí / -entre la cuerda rota / e inmóvil de las horas- / se para / cristalina / la rueda de la noche. / Aquí / -la luna entre salas desiertas / de madurez- / comienza / silenciosa / la rueda del alba.
final
Era era. / Sus manos nacían al lado de cada cosa / y de cada flor. / Temíase siempre su rotura / y a ella parecían converger los números y las estrellas. / El amanecer encontraba sus cabellos perdidos / y sus
l'envoi
Las letras de tu nombre ya no se pueden leer, / y pues no te puedo llamar aunque quisiese, / déjame en tus labios tus soñares saber. / Quizás soñáis, amor, con el blanco avellano / o con el ciervo que baj
le dije a la tórtola
Le dije a la tórtola: ¡Pase mi señora! / Y se fue por el medio y medio del otoño / por entre los abedules, sobre el río. / Mi ángel de la guardia, con las alas bajo el brazo derecho, / en la mano izquierd
le verse
Acaricio tu frente y la lozana almohada de tus cabellos, / y las puntas de mis dedos posándose en tus ojos / reconocen en la piedra un celeste azul antiguo y amoroso. / ¿Quién amores há, / cómo dormirá? / ¡
luz mojada le llegaba del mar
A Ricardo Carballo / Luz mojada le llegaba del mar. / ¡Qué claro el tiempo / para verla en la playa / con presencia de cosa! / ¡Qué sencilla la tarde / para besarla en el pelo / con caricia animal y pura! / ¡Luz
ni donde viviré por largos años
Ni donde viviré por largos años, / ciudad prometida primavera, / ni donde amante amor aguarda. / Atravesando la tierra, la temerosa rueda, / quizá un árbol florecido pueda / sostener la derramada soledad. / Q
noviazgo 1 (ella y él)
Cigüeñas geográficas en mi noviazgo novio. / Un tiempo claro como un ojo de rueda de vidrio. / Yo en el medio de litorales y aviones platino / ciudadano de corrientes submarinas color tibio. / Mi cla
noviazgo 2
Los fragmentos de espejos amaban ríos. / Amistades con la sal. Con las cosas más antiguas. / Una novia de las fuentes y de los pájaros novios. / Los cabellos despiertos. La sal imagen mansa, / central de
noviazgo 3
Mirad los árboles cómo sueñan las hojas florecidas. / ¡Yo tengo un árbol! ¡Mirad la novia novia! / Cada sueño deposita grietas en las manos. / Mirad como se fueron haciendo los dedos. / Todo anda revuelto
noviazgo 4
Noche azul de silencio / esquina de sí misma / oída por las amables / galerías de la luna. / Nadie piensa la lejana / melancolía tibia / de los espejos de luto / de tus ojos primeros. / Creciste como mansa / angust
parque
Siegas llamadas por tributo: rosas / Flor trigal espacio travesía. / Como nudos cortados: Ala infancias. / De claro nombre en risas reflejadas. / Nueva estampa pastora en niño lloro / Igual vidrio agobiado
poema 1 (sabían los cerezos el secreto de sus oídos)
Sabían los cerezos el secreto de sus oídos / llenos del verde puro de la acústica de las ventanas / y los jardines se llamaban por el nombre de las palomas que / bebían agua en sus surtidores. / Ella come
poema 2 (inaudita presencia)
Inaudita presencia / los peces venían a crear el azul de los ojos en su regazo / y las ciruelas a madurar su verde entre la / paja indeclinable de sus cabellos. / Ella hacía un ángulo agudo con las puntas
poema 3 (ella se dedicaba a unir su soledad a las cosas)
Ella se dedicaba a unir su soledad a las cosas. / -Los recovecos llovían su oscuridad alrededor de su / talle pensativo, / y había un miedo de manos abiertas bajo los ojos / afilados de la medianoche. / Ell
poema 4 (ella andaba al lado de su ventana)
Ella andaba al lado de su ventana, ¡tan cursi!, / que tenía naranjas verdes y un abanico con pájaros. / -¿Qué vidrio nació en aquella gotera que toda la música / le suena a vals? / Ella tenía un alma senc
poema 5 (en medio de su pecho)
En medio de su pecho los veleros habían armado una red tímida / que tenía una voz llena de lámparas y eclipses / y un párpado tejido por los vientos. / Ella seguía siendo universal y nítida. / Una gargant
poema 6 (ella vestía los trajes cortos de la primavera)
Ella vestía los trajes cortos de la primavera. / Andaba con paso de ribera o torso yacente / dejando caer los brazos por entero a lo largo de sus manos más / imprevistas. / Alumna desprendida del aire / la
poema i (él tenía los ojos hechos a tronzar)
Él tenía los ojos hechos a tronzar la hostilidad / que depositan los relojes y los desvanes, / sus miradas iban derechas a desligar el sueño / sus mismas intimidades. / Él se dedicaba a escuchar. / Las vent
poema ii (era también el tiempo)
Era también el tiempo de crecer la hierba / y de las sonrisas verosímiles de las infancias / escondidas entre una pared y una palomilla. / Todo tenía la dulzura y la inexactitud del rosario / de la aurora
poema iii (transpuesto su mirar brotaba por entero)
Transpuesto su mirar brotaba por entero / y los vientos orientaban anteojos y vals. / Se afirmaba al lado de cada esquina y de cada mano. / Había una viveza de tierras anheladas / y todo tenía gracia y na
poema iv (a lo largo de su frente dormían)
A lo largo de su frente dormían los cipreses. / -Ella andaba como viva / espiando iniciales y ojos renacientes. / Nadie aguardaba aquel amanecer en la línea insuficiente / de los cipreses. / -Él estrenaba u
poema v (había pendientes)
Había pendientes como meridianas resueltas, / indecisiones respondidas como roturas, / fábulas como amables semblantes, / tempestades como algas antiguas, / cuadros como platinos, / números como sueños. / Era
poema vi (era el tiempo)
Era el tiempo. / Basta con decir que ella nacía en cada instante / y nacía desnuda siempre y siempre tibia. / Basta con decir que eran las sombras y las antenas, / que eran los pájaros y las violetas, / que
puerto
Sol: / Cinco ventanas colgadas / de la misma alba rosa: / vivas, / intactas, / desnudas, / con anhelos de manos, / como espejos de mástiles. / Sombra: / Cinco ventanas colgadas / de la misma alba turbia: / calladas, / ll
retorno de ulises
Pendiente y pensativa Penélope / pierdo ovillo nueve nuevamente canto. / Ese rostro que a las aguas envidiando / cómo sonríe tejiendo cuando el viento: / a las aguas cómo sonríe envidia que tejiendo / ese r
sin que nadie lo supiera
Sin que nadie lo supiera / hubo un momento puro / en el que nada hubo. / Ahora, / en la palma del agua, / de la sombra el fruto del instante aquel.
soledades de mi blanca señora
cuando de mi pecho la trova arde, / o detrás de ti la sombra de mi sueño / locamente la tuya apresa y besa? / ¡Oh dulce el peso de tu cuerpo en mi mente echado! / En este río de mi vagar sin fin, / ¿qué inc
también el mar, hoy
También el mar, hoy, / tiene el alma llena de madurez. / -Se le oye la adolescencia / en el vidrio del aire / llena de fragmentos de vísperas / y de intactas navegaciones oscuras.- / Así. Más allá. Ahora de l
un muslo tibio
Un muslo tibio: así / -entreabierto- / que se sienta pasar / intacto y clásico: imagen / suma breve, / gozo de clara visión. / Lancha.
ya no hay aquella simple desnudez
Ya no hay aquella simple / y turbia desnudez. / Tus muslos ya no huelen / a canciones agrestes. / Tus manos ya no tientan / la risa curva y acre. / Como si hubiese pleno oscuro.
yo no la vi nacer
Yo no la vi nacer. Me la dieron / porque yo ya lo sabía: ¡qué blanca! ¡qué bien! / ¡qué niña más bien plantada! / De surtidores de luz / la compraban vientos claros. / Me la dieron porque yo ya lo sabía: / Si
yo soy danae
Yo soy Dánae. Desnuda caía en el lecho come / bianca neve scende senza vento. / Y llegó secreto con el fulgor / convertido en monedas de oro que cayeron / sobre mí, alrededor, en el suelo / Díjose a sí mism