alphonse de lamartine
aislamientoA menudo en el monte, bajo algún viejo roble, / viendo el sol que se pone tristemente me siento; / dejo que todo el llano mis miradas abarquen, / el cambiante paisaje que se extiende a mis pies. / Aquí el
el lagoAsí siempre empujados hacia nuevas orillas, / en la noche sin fin que no tiene retorno, / ¿no podremos jamás en el mar de los tiempos / echar ancla algún día? / Lago, apenas el año ya concluye su curso / y
el otoño¡Salve, bosques que ciñen los verdores postreros! / Amarillos follajes en la hierba esparcidos; / ¡salve, breve hermosura! La natura enlutada / se acomoda al dolor y me es grata a los ojos. / Ando a pasos
el valleHasta de la esperanza ahora se siente hastiado / mi corazón, no quiere pedir nada al destino; / oh, tú, préstame sólo, valle de mi niñez, / el asilo de un día para esperar la muerte. / Ésta es la senda es
meditación sobre los muertosVed las hojas que ya no tienen savia / y que caen encima de la hierba; / ved el viento que se alza con su voz / gemebunda, que suena por el valle; / ved también la viajera golondrina / que roza con las punt
milly o la tierra natal¿Por qué, pues, pronunciar ese nombre de patria? / En su exilio brillante se estremece mi pecho / y resuena de lejos en el alma afligida / como lo hacen los pasos o la voz de un amigo. / ¡Oh montañas vela
tristezaDevuélvame, decía, a la afortunada orilla / donde Nápoles reflexiona en un mar de azul / sus palacios, sus laderas, sus astros sin nube, / donde el naranjo florece bajo un cielo siempre puro. / ¿ Que tard
vieja canción inglesaNi un beso… ni siquiera una sonrisa / he de pedirte yo. / Con la dicha de un beso de tus labios / no ha soñado jamás mi corazón. / ¿Sabes tú lo que quiero, lo que ansío / en mi amoroso afán? / Sólo besar el a