PAIS POEMA

Libros de alí chumacero

Autores

alí chumacero

a tu voz
Erígese tu voz en mis sentidos / tornándose en mi cuerpo sueño helado, / y me miro entre espejos congelado, / y mis labios en sombra doloridos. / Cuando hablo, mi dolor a ti se vierte, / cálida flor de ceni
a una estatua
Cesa tu voz y muere / sobre tus labios mi alegría. / No habrá palabra que en tu piel levante / ni un incierto sabor de brisa oscurecida / como el recuerdo que en mis ojos deja / el paso de tu aliento, / porqu
a una flor inmersa
Cae la rosa, cae / atravesando el agua, / lenta por el cristal de sombra / en que su tallo ahoga; / desciende imperceptible, / clara, ingrávida, pura / y las olas la cubren, la desnudan, / la vuelven a su aroma
abro la puerta, vuelvo a la misericordia…
Abro la puerta, vuelvo a la misericordia / de mi casa donde el rumor defiende / la penumbra y el hijo que no fue / sabe a naufragio, a ola o fervoroso lienzo / que en ácidos estíos / el rostro desvanece. Ar
ahora que mis manos…
Ahora que mis manos / apenas logran palpar dúctilmente, / como llegando al mar de lo ignorado, / este suave misterio que me nace, / túnica y aire, cálida agonía, / en la arista más honda de la piel, / junto a
alabanza secreta
Sobre el azar alzaba su cabello / súbito resplandor, y en avaricia alucinante / hendía el porvenir como regresa el héroe, / después de la batalla, dando al escudo sones de cansancio. / Órbita del asombro,
amor es mar
Llegas, amor, cuando la vida ya nada me ofrecía / sino un duro sabor de lenta consunción / y un saberse dolor desamparado, / casi ceniza de tinieblas; / llega tu voz a destrozar la noche / y asciendes por m
anestesia final
La muerte bajo el agua / y la noche navega lentamente. / Herida va mi sangre, / más ligera que el sueño / y el despertar sediento del inicial recuerdo. / Una mortal navegación a oscuras, / marítimo dolor, cri
antes que el viento fuera mar volcado…
Antes que el viento fuera mar volcado, / que la noche se unciera su vestido de luto / y que estrellas y luna fincaran sobre el cielo / la albura de sus cuerpos / Antes que luz, que sombra y que montaña / mi
anunciación
Inserto en soledad / de palabra vertida / que apenas hiriera el silencio, / siento la voz del sueño / con su descenso casi imperceptible / y sus labios de hielo, / mas no el letal dolor que de mí nace, / ni la
como el fúnebre aire desciende por las noches…
Como el fúnebre aire desciende por las noches / sobre los árboles, irrumpes fiel, / devastadora y ciega; / pueblas así de nubes y de dolientes rosas / la soledad ardida del deseo / y esa callada tierra de m
de tiempo a espacio
Naciste desde el fondo de la noche, / del sueño donde el tiempo comienza a ser raíz / y la mirada sólo tibio aire, / cuando aún no era ojo sino apenas un viento suave, / un aroma erigido sin mano que lo t
debate del cuerpo
Lamento que entre tumbas se consume / como época de sombra en una desatada tempestad, / mi corazón esparce su evidencia, / su dura flor de roca desolada / y al desbordarse forma / un cálido latir sobre la p
deja la sombra, advierte la humareda…
Deja la sombra, advierte la humareda / velando el oleaje de los años: fervor y compasión / desde el abismo alternan castidades segadas / y el perenne danzar de Salomé. / Tu sonreír la escoria desafía, por
desvelado amor
Cayó desnuda, virgen, la palabra; / cayó la virgen desnudada / bajo mi cuerpo, trémulo latir / que hoy apenas si me pertenece / y me embriaga con cálido rumor, / rodea mi epidermis, / se introduce letal bajo
diálogo con un retrato
Surges amarga, pensativa, / profunda tal un mar amurallado; / reposas como imagen hecha hielo / en el cristal que te aprisiona / y te adivino en duelo, / sostenida bajo un mortal cansancio / o bajo un sueño e
el hijo natural
A su pregunta, yo sobre la piel / veía los silencios cruzar el transparente / origen del pecado. / Quizá fue por la tarde / o cierta madrugada, cuando el insomnio era / escándalo antes y después, y al alma /
el orbe de la danza
Mueve los aires, torna en fuego / su propia mansedumbre: el frío / va al asombro y el resplandor / a música es llevado. Nadie / respira, nadie piensa y sólo / el ondear de las miradas / luce como una cabeller
el pensamiento olvidado
Pensar en tu mirada y en mi olvido / dejando el pensamiento dilatado / a través de tus ojos, anegado / de su mismo vivir con tu sentido; / después mirar tu olvido que en mí asoma / como una rosa que al espa
el proscrito
Agua reverdecida, la palabra / que fue apariencias turba nuevamente: catástrofe / encima de la cal, ávida vid que apresurada cae / de vuelo a onda a eterna superficie / hendiendo el demorado ardor de la q
el sueño de adán
Ligera fue tu voz, mas tu palabra dura / con vuelo de paloma sin más peso / que su inmóvil cruzar el mar del viento; / y persistes como un sonido bajo el agua, / desde mi piel al aire levantada, / ligera co
elegía del marino
Los cuerpos se recuerdan en el tuyo: / su delicia, su amor o sufrimiento. / Si noche fuera amar, ya tu mirada / en incesante oscuridad me anega. / Pasan las sombras, voces que a mi oído / dijeron lo que aho
en la orilla del silencio
Ahora que mis manos / apenas logran palpar dúctilmente, / como llegando al mar de lo ignorado, / este suave misterio que me nace, / túnica y aire, cálida agonía, / en la arista más honda de la piel, / junto a
entre mis manos
Entre mis manos vives / en confusión de nacimiento y corazón herido, / como desvanecerse o contemplar / un alto simulacro de ruinas; / sobre mis dedos mueres, / materia pensativa que se abate / bajo el murmul
era infinita, impura en su delicia…
Era infinita, impura en su delicia / la noche que dejaste sobre mi alma; / ni más amor, ni límites la herían, / llena de tu silencio y mi amargura. / Análoga a la ausencia descendía / como niebla o palabra
espejo de zozobra
Me miro frente a mí, rendido, / escuchando latir mi propia sangre, / con la atención desnuda / del que espera encontrarse en un espejo / o en el fondo del agua / cuando, tendiendo el cuerpo, ve acercarse / su
espejo y agua
Tu alma en mí dejó su fría imagen, / sólo recuerdo de lo que vivías, / y si al espejo miro y me reflejo / allí encuentro tus ojos, tu silencio de cera / con un reposo de apagado aliento, / como si descendie
habría de saber, por ti, que nada había…
Habría de saber, por ti, que nada había. / De tu recuerdo dura sólo inquietud, lamento / sostenido en un infinito eco interminable, / y soy la soledad del náufrago jazmín / que enel viento prolonga su pro
inserto en soledad…
Inserto en soledad / de palabra vertida / que apenas hiriera el silencio, / siento la voz del sueño / con su descenso casi imperceptible / y sus labios de hielo, / mas no el letal dolor que de mí nace, / ni la
jardín de ceniza
Haber creído alguna vez / viendo la noche desplomarse al mundo / y una tristeza al corazón volcada, / y después ese cuerpo que oprimen nuestras manos: / la mujer que sonríe / y sobre el lecho se nos vuelve /
la forma del vacío
Pienso que el sueño existe porque existo; / pero si contra el mundo cruzo rostros / y de ligeros vientos alzo vuelos, / túnicas que no han de vestir estatuas, / y con palabras que después desaparecen, / vio
la imprevista
Mírame así, a la frente: deshacías / en himnos la apariencia semejante / al sueño, y la lujuria en el sudor / ardía témpanos de mal, araba / en oquedades los remordimientos. / Cuando con esa voz de lejanías
ligera fue tu voz, mas tu palabra dura…
Ligera fue tu voz, mas tu palabra dura / con vuelo de paloma sin más peso / que su inmóvil cruzar el mar del viento; / y persistes como un sonido bajo el agua, / desde mi piel al aire levantada, / ligera co
los ojos verdes
Solemnidad de tigre incierto, ahí en sus ojos / vaga la tentación y un náufrago / se duerme sobre jades pretéritos que aguardan / el día inesperado del asombro / en épocas holladas por las caballerías. / Ir
losa del desconocido
Cuando hayas terminado, mira este muro ardiente / donde la bestia cumple su reposo. / Nada el azar evoca. Lejanías / de olas invisibles, lenta / serpiente antes del pecado o hermosas ruinas / en fábulas al
mi amante
Desnuda, mi funesta amante / de piel vencida y casta como deshabitada, / sacudes sobre el lecho voces / y ternuras contrarias a mis manos, / y un crepúsculo escucho entre tu cuerpo / cuando al caer en ti ag
monólogo del viudo
Abro la puerta, vuelvo a la misericordia / de mi casa donde el rumor defiende / la penumbra y el hijo que no fue / sabe a naufragio, a ola o fervoroso lienzo / que en ácidos estíos / el rostro desvanece. Ar
muerte del hombre
Si acaso el ángel desplegara / la sábana final de mi agonía / y levantara el sueño que me diste, oh vida, / un sueño como ave perdida entre la niebla, / igual al pez que no comprende / la ola en que navega /
mujer deshabitada
De rosa y canto saturada, / contra el origen de tu ser sublevas / un recuerdo de labios naufragando / y la temida enemistad / de presuroso y fugitivo aroma, / bajo el silencio idéntico / a tu inútil sosiego d
música y noche arden renovando el espacio, inundan…
Música y noche arden renovando el espacio, inundan / sobre el cieno las áridas pupilas, relámpagos caídos / al bronce que precede la cima del letargo. / De orilla a orilla flota la penumbra / siempre reco
naciste desde el fondo de la noche…
Naciste desde el fondo de la noche, / del sueño donde el tiempo comienza a ser raíz / y la mirada sólo tibio aire, / cuándo aún no era ojo, sino apenas un viento suave, / un aroma erigido sin mano que lo
ola
Hacia la arena tibia se desliza / la flor de las espumas fugitivas, / y en su cristal navega el aire herido, / imperceptible, desplomado, oscuro / como paloma que de pronto niega / de su mármol idéntico el
otoño sitia el valle, iniquidad…
Otoño sitia el valle, iniquidad / desborda, y la sacrílega colina al resplandor / responde en forma de venganza. El polvo mide / y la desdicha siente quien galopa / adonde todos con furor golpean: / prision
pienso que el sueño existe porque existo…
Pienso que el sueño existe porque existo; / pero si contra el mundo cruzo rostros / y de ligeros vientos alzo vuelos, / túnicas que no han de vestir estatuas, / y con palabras que después desaparecen, / vio
poema de alta flor
Y cuando el viento sea flor marchita, / y la noche no viva sino en puro recuerdo; / cuando el silencio reine / y descienda implacable sobre lunas y estrellas. / Y cuando sólo quede la ceniza / de todo aquel
poema de amorosa raíz
Antes que el viento fuera mar volcado, / que la noche se unciera su vestido de luto / y que estrellas y luna fincaran sobre el cielo / la albura de sus cuerpos. / Antes que luz, que sombra y que montaña / m
poema donde amor dice
Eres el tallo que los ojos hiere / murmurando una luz anochecida; / eres aliento encadenado al fuego, / paloma navegando en la mirada / con inocencia de disuelto aroma. / Eres perfume espeso, flor vencida, /
pureza en el tiempo
Rosa desvanecida sobre el túmulo, / al germinar del tiempo derrumbada / en una tumultuosa transparencia. / Veo la gloria en ella, pues los días / hijos son del espacio donde mueren / como el eco infinito de
realidad y sueño
Náufrago de mi propio sueño, / como si transportara en la flor de los labios / el silencio desnudo, / más que la sangre muda de hospital / muerta en el abandono; / con la tristeza del que viaja / por un aire
responso del peregrino
I / Yo, pecador, a orillas de tus ojos / miro nacer la tempestad. / Sumiso dardo, voz en la espesura, / incrédulo desciendo al manantial de gracia; / en tu solar olvida el corazón / su falso testimonio, la se
retorno
Donde estoy nada queda / y existir es vivir en tu recuerdo, / ver una luz atravesando / el rumor arrancado de un cadáver, / escuchar a pesar del miedo / la palabra de un niño que gemía / y tener en las manos
si acaso el ángel desplegara…
Si acaso el ángel desplegara / la sábana final de mi agonía / y levantara el sueño que me diste, oh vida, / un sueño como ave perdida entre la niebla, / igual al pez que no comprende / la ola en que navega /
surges amarga, pensativa…
Surges amarga, pensativa, / profunda tal un mar amurallado; / reposas como imagen hecha hielo / en el cristal que te aprisiona / y te adivino en duelo, / sostenida bajo un mortal cansancio / o bajo un sueño e
vencidos
Igual que roca o rosa, renacemos / y somos como aroma o sueño tumultuoso / en incesante amor por nuestro duelo; / fugitivos sin fin que el rostro guardan, / mudos cadáveres precipitados / a una impasible te
yo no estaré presente. la ilusoria…
Yo no estaré presente. La ilusoria / marea irrumpirá letal y fría, / en olas conmovidas todavía, / Anegada de ceniza la memoria. / Fuego abatido, cólera desierta, / la urna en sábanas al fin vencida / olvidar
yo, pecador, a orillas de tus ojos…
I / Yo, pecador, a orillas de tus ojos / miro nacer la tempestad. / Sumiso dardo, voz en la espesura, / incrédulo desciendo al manantial de gracia; / en tu solar olvida el corazón / su falso testimonio, la se