PAIS POEMA

Libros de alfonso quijada urías

Autores

alfonso quijada urías

a las dos de la tarde
Para todo el silencio de esta mañana basta la suciedad de los corredores / Donde somos la víctima, / La amenaza de todos contra uno; puede que un día cuando todo esto / / no sea más que el espejo roto / o
afuera
Afuera el río arrastra las corrientes del tiempo: / hojas, flores y animales muertos. / En su rumor despierto. Lejos escucho los gritos de la gente, / aquellos que discuten de finanzas; aquellos que van
amórica
Amórica, / lejos escucho el canto del dichosofui: / dichosofui, dichosofui, / pájaro que martilla el yunque en mi oído / más allá de los rieles y las estaciones, / madre del pecho florido, / Amórica, / que te r
biografía
De tanto evocar el pasado perdiste el presente. / El que se fue, fue alguien. / Nadie el que regresó. / Nada te pertenece. Nada te ata. / ¿Quién habrá de devolverte lo perdido? / A la zozobra tienes por ide
control de la natalidad
Te dijo que me suben unas ganas de acostarme contigo; / por eso me llego con Strindberg / hasta la tienda de la niña sofi, bebo algunas cervezas y / me olvido de todo; / un hijo más acabaría con nosotros,
el escarabajo
Te debo esta batalla, no así a los que un día me enseñaron a pagar / con otra moneda este oscuro trabajo en que se pierde la memoria, / tú lo sabes por esta caja de pandora, por este temblorcito / / don
escriviviendo
Escribo / Soy una lámpara en medio de la noche / No soy yo quien escribe / Sino la mano esclava de un pensamiento en fuga / Que inútilmente busca un desenlace / Cómo saberlo cuando la vida no termina de viv
la espera imaginaria
VII / Contra esa opaca envoltura que opaca el mundo la frescura de lo nuevo. / Abajo la opresión: la soga mercantil, la religión bancaria, / Los viejos y roñosos pensamientos, la corrupción: ese hedor m
la hora es grande
En la vastedad congregada: tu nombre: fulgor en la mirada, / aliento puro de lo innombrable que te nombra. / Te mira el niño en el fondo del anciano, invisible en las visibles / regiones de lo creado. V
los bebedores de café
Para el próximo mes habremos engordado hasta decir ya no / caminaremos como cerdos acostumbrados a la siesta, / al casi descanso eterno; / por algo nos criaron celestes, / con el permiso de cometer toda c
los estados sobrenaturales
1 / Las paredes están dentro de mí que estoy creciendo contra el suelo. / Una sola palabra me pasea en el agua hasta tocar el fuego. / Infierno del amor de grandes fauces. Conoce la dimensión / De estas p
manchas de ruidos antiguos
Manchas de ruidos antiguos en los rincones del patio: sombras / de la mentira / tomando la forma de tu cuerpo y su lugar. La luz te hace / creer en todo lo que alumbra / o devela la sombra del monstruo qu
me acuerdo de las lágrimas de un día
Me acuerdo de las lágrimas de un día demasiado hermoso, / me acuerdo del icaco y de las nubes color de hoja de caimito, / me acuerdo de aquella agua que bebía en el cuenco de viejas / dulces manos. / Limo
necesidades
Necesito a mi mamá, con edipiano amor, / sus desayunos humanísimos. La ingenua / libertad de ese niño en sus faldas / suspirando la culpa original. Aquel / domingo de misa, pan y sol y la / muchacha aquella
nocturno
Anoche un grillo se metió en mi cabeza y me trajeron a este hospital de Main street. / Necesito una lap, una lap para sacarme este ruido del seso. / Tengo vendada la cabeza, un pie torcido, un ojo que
oscuro
II / Nada mío sale de mi boca. / El poema nace pese a mí, Atrás, adelante. / Ajeno. Pese a mí. / Si mi alma combate con mi cuerpo hasta el amanecer / Es nada más por disipar lo que fui, / También lo que nunca
pecado genial
Te besara / recorriera y lamiera / de punta a punta a flor de piel / te habitara y mordiera / feroz humanamente loco / en la más alta sima / de tu cadera alpina / quemándome de tanta inmensidad / de insaciable la
postal
Entonces ves este país del tamaño de un raspón. / Luego un tren en los atardeceres pasa lleno de soldaditos, / que aunque parezcan de mentiras son de verdad, / y ves también los volcanes como manchitas
pretexto
La limonada a sorbos para limpiar la mugre de la garganta en la mañanita / Con un libro que nunca entenderé, enjugando lágrimas / Deslizándose sin saber. Los vecinos bailan con música de Teodorakis. / M
salgo a esperarla y no llega
Salgo a esperarla y no llega / La busco y no la encuentro / Regreso con la mente vacía / Duermo Despierto / Salgo de nuevo a esperar / En vano / Llega otro día / Cuando ya no la espero / La veo venir / Abro la puer
september eleven
Y llegó de las alturas el fuego del dios del terror, / y aquellos que aún dormían despertaron sobresaltados / ante la pesadilla de lo real. / Ante sus ojos el fuego, las llamas que se elevan hasta el ci