PAIS POEMA

Libros de alfonso canales

Autores

alfonso canales

casa de piel
Igual que en esas series / de cajas chinas, donde va el espacio / acotándose más y más, ciñéndose / a una cuadrada almendra de vacío / en la que todo es íntimo y sensible / a la añorada percepción, el cielo
casilla de blas
Entrada ya la noche, / empapado el desmonte por la lluvia reciente, / trepábamos por él, y el mismo ramo / vencido de mimosas nos despeinaba. Luego, / siempre, en silencio, hacíamos / en el repecho un alto,
de blas
Entrada ya la noche, / empapado el desmonte por la lluvia reciente, / trepábamos por él, y el mismo ramo / vencido de mimosas nos despeinaba. Luego, / siempre, en silencio, hacíamos / en el repecho un alto,
el amor
Es preciso que cuente la historia de Juanico, / aquél a quien sedujo mi niñera, una tarde / de verano. ( Se ha dicho que fue bajo los pinos.) / Era delgado, alto, melancólico. Un negro / pañuelo le ceñía
el lecho
¡Oh soledad, mi soledad, aroma / de la muerte, naufragio / del contiguo vivir, cuchillo, llama, / que corta, quema el mundo y manos, voces / que el mundo alza como alambres para / tender los Paños, las band
el poeta se lamenta de la fugacidad
¿Adónde va el amor, por más que duela / el corazón a cada estrecho paso; / con qué peso se hunde, en qué fracaso / el beso se anonada y se cancela? / Abrígalo si puedes: va que vuela / su precario calor, al
la cita
Amor, amor, amor, la savia suelta, / el potro desbocado, amor, al campo, / la calle, el cielo, las ventanas libres, / las puertas libres, los océanos hondos / y los escaparates que ofrecen cuando hay / que
navegación de la tristeza
Acediae impugnationem non declinando / fugiendam. / Casiano / Cuando en el río de soledad que, a veces, nos recorre, / un álveo seco, piedras / con huella de lavados imposibles, / verano interminable de guija
oh aquellos días claros
Oh aquellos días claros de mi niñez, aquellos / días entre jardines, entre libros y sueños, / a qué poco han quedado reducidos: las piedras / brillantes al sol alto del dulce mediodía / –¡qué amarilla se
pájaro herido
Vuelo inútil: la luna ya ha perdido tu espíritu / y tu canto ya tiene por estela el silencio. / Pronto, estrella llovida, recipiente de nada, / nublarás unas flores o el brillo de una piedra. / Ni un rumo
planta tuya
Tierra mía, florido campo en el que / sepulto mi raíz, los ojos quedan / en la copa, mirándote, y aún viven / la ocasión más que el resto de la carne / vegetal, o se inclinan con la espiga / que el viento d
qué indefinible tristeza
Qué indefinible tristeza, cuando uno escucha / las palabras casi sin sentido / que surten de miles de labios / y que se van, sin orden, amontonando en el aire, / las palabras como insectos que liban / en mi
razón de amor
Porque estás ahí delante -siempre delante, eso sí-, / pero confieso humildemente que no puedo encerrarte en / un cauce. / No sé cómo poner música a la música, / como dar olor al jazmín, / color al sol que s
soneto
En el que el poeta toma prestadas las palabras / de John Donne para desabrigar infundados temores… / ¿Qué haremos en invierno -me preguntas-, / sin un mal cobertor que nos defienda / del frío? ¿ Qué parti