alfonsina storni
a madonaAquí a tus pies lanzada, pecadora, / contra tu tierra azul, mi cara oscura, / tú, virgen entre ejércitos de palmas / que no encanecen como los humanos. / No me atre
al oído…Si quieres besarme…besa / -yo comparto tus antojos-. / Mas no hagas mi boca presa… / bésame quedo en los ojos. / No me hables de los hechizos / de tus besos en el cue
alma desnudaSoy un alma desnuda en estos versos, / Alma desnuda que angustiada y sola / Va dejando sus pétalos dispersos. / Alma que puede ser una amapola, / Que puede ser un l
alma muertaPiedras enormes, rojo sol y el polvo / alzado en nubes sobre tierra seca… / El sol al irse musitó al oído: / el alma tienes para nunca muerta. / Moviéndose serpient
amorBaja del cielo la endiablada punta / con que carne mortal hieres y engañas. / Untada viene de divinas mañas / y cielo y tierra su veneno junta. / La sangre de hombr
animal cansadoQuiero un amor feroz de garra y diente / que me asalte a traición en pleno día, / y que sofoque esta soberbia mía, / este orgullo de ser todo pudiente. / Quiero un
asíHice el libro así: / Gimiendo, llorando, soñando, ay de mí. / Mariposa triste, leona cruel, / Di luces y sombra todo en una vez. / Cuando fui leona nunca recordé / Có
aspectoVivo dentro de cuatro paredes matemáticas / alineadas a metro. Me rodean apáticas / almillas que no saben ni un ápice siquiera / de esta fiebre azulada que nutre
bajo tus miradasEs bajo tus miradas donde nunca zozobro; / es bajo tus miradas tranquilas donde cobro / propiedades de agua; donde río, parlera, / cubriéndome de flores como la e
bien pudiera serPudiera ser que todo lo que en verso he sentido / No fuera más que aquello que nunca pudo ser, / No fuera más que algo vedado y reprimido / De familia en familia,
canción de la mujer astutaCada rítmica luna que pasa soy llamada, / por los números graves de Dios, a dar mi vida / en otra vida: mezcla de tinta azul teñida; / la misma extraña mezcla con
capricho 2Escrútame los ojos sorpréndeme la boca, / sujeta entre tus manos esta cabeza loca; / dame a beber veneno, el malvado veneno / que moja los labios a pesar de ser b
carta lírica a otra mujerVuestro nombre no sé, ni vuestro rostro / Conozco yo, y os imagino blanca, / Débil como los brotes iniciales, / Pequeña, dulce… Ya ni sé… Divina. / En vuestros ojos
date a volarAnda, date a volar, hazte una abeja, / En el jardín florecen amapolas, / Y el néctar fino colma las corolas; / Mañana el alma tuya estará vieja. / Anda, suelta a vo
dijiste la palabra que enamora…Dijiste la palabra que enamora / A mis oídos. Ya olvidaste. Bueno. / Duerme tranquilo. Debe estar sereno / Y hermoso el rostro tuyo a toda hora. / Cuando encanta la
dolorQuisiera esta tarde divina de octubre / pasear por la orilla lejana del mar; / que la arena de oro, y las aguas verdes, / y los cielos puros me vieran pasar. / Ser
dos palabrasEsta noche al oído me has dicho dos palabras / Comunes. Dos palabras cansadas / De ser dichas. Palabras / Que de viejas son nuevas. / Dos palabras tan dulces que la
dulce y sombrío¿Dónde estarás ahora? Eras tan dulce, niño / de los cabellos rubios y los ojos de acero… / Niño que a pesar mío fuiste mi prisionero, / ¡Oh, mi pálido niño! / Tan h
el cisne enfermoHay un cisne que muere cercado en un palacio. / Un cisne misterioso de ropaje de seda / que en vez de deslizarse en la corriente leda / se estanca fatigado de mir
el clamorAlguna vez, andando por la vida, / por piedad, por amor, / como se da una fuente, sin reservas, / yo di mi corazón. / Y dije al que pasaba, sin malicia, / y quizá con
el divino amorTe ando buscando, amor que nunca llegas; / te ando buscando, amor que te mezquinas. / Me aguzo por saber si me adivinas; / me doblo por saber si te me entregas. / L
el engañoSoy tuya, Dios lo sabe por qué, ya que comprendo / que habrás de abandonarme, fríamente, mañana, / y que bajo el encanto de mis ojos, te gana / otro encanto el de
el racimo inocenteAsí, como jugando, te acerqué el corazón / Hace ya mucho tiempo, en una primavera… / Pero tú, indiferente, pasaste por mi vera… / Hace ya mucho tiempo. / Sabio de t
el ruegoSeñor, Señor, hace ya tiempo, un día / soñé un amor como jamás pudiera / soñarlo nadie, algún amor que fuera / la vida toda, toda la poesía. / Y pasaba el invierno
el sueñoYo vi dos soles rojos dominando el espacio / Perlaban en sus rayos las luces de topacio / y tendí mis dos manos hambrientas de infinito / para estrujar en ellas u
esperaHe de darte las manos, espera, todavía / está llena la tierra del murmullo del día. / La bóveda celeste no deja ver ninguna / de sus estrellas… duerme en los ciel
esta tardeAhora quiero amar algo lejano… / Algún hombre divino / Que sea como un ave por lo dulce, / Que haya habido mujeres infinitas / Y sepa de otras tierras, y florezca / L
fiero amorOh, fiero amor, llegaste como la mariposa. / Cuando comienza Octubre se aproxima a la rosa; / era silencio todo, era silencio abierto / a sombras misteriosas como
frente al marOh mar, enorme mar, corazón fiero / De ritmo desigual, corazón malo, / Yo soy más blanda que ese pobre palo / Que se pudre en tus ondas prisionero. / Oh mar, dame t
golondrinasLas dulces mensajeras de la tristeza son… / son avecillas negras, negras como la noche. / ¡Negras como el dolor! / ¡Las dulces golondrinas que en invierno se van /
hombre pequeñitoHombre pequeñito, hombre pequeñito, / Suelta a tu canario que quiere volar… / Yo soy el canario, hombre pequeñito, / déjame saltar. / Estuve en tu jaula, hombre peq
indolenciaA pesar de mí misma te amo; eres tan vano / como hermoso, y me dice, vigilante, el orgullo: / «¿Para esto elegías? Gusto bajo es el tuyo; / no te vendas a nada, n
la caricia perdidaSe me va de los dedos la caricia sin causa, / se me va de los dedos… En el viento, al pasar, / la caricia que vaga sin destino ni objeto, / la caricia perdida ¿qu
la dulce visión¿Dónde estará lo que persigo ciega? / —Jardines encantados, mundos de oro— / Todo lo que me cerca es incoloro. / Hay otra vida. Allí, ¿cómo se llega? / Un perfume d
la inquietud del rosalEl rosal en su inquieto modo de florecer / va quemando la savia que alimenta su ser. / ¡Fijaos en las rosas que caen del rosal: / Tantas son que la planta morirá
la invitación amableAcércate, poeta; mi alma es sobria, / de amor no entiende -del amor terreno- / su amor es mas altivo y es mas bueno. / No pediré los besos de tus labios. / No beber
letanías de la tierra muertaLlegará un día en que la raza humana / Se habrá secado como planta vana, / Y el viejo sol en el espacio sea / Carbón inútil de apagada tea. / Llegará un día en que
llegará un día en que la raza humana…Llegará un día en que la raza humana / Se habrá secado como planta vana, / Y el viejo sol en el espacio sea / Carbón inútil de apagada tea. / Llegará un día en que
lo inacabableNo tienes tú la culpa si en tus manos / mi amor se deshojó como una rosa: / Vendrá la primavera y habrá flores… / El tronco seco dará nuevas hojas. / Las lágrimas v
melancolíaOh muerte, Yo te amo, pero te adoro, vida… / Cuando vaya en mi caja para siempre dormida, / Haz que por vez postrera / Penetre mis pupilas el sol de primavera. / Dé
modernaYo danzaré en alfombra de verdura, / ten pronto el vino en el cristal sonoro, / nos beberemos el licor de oro / celebrando la noche y su frescura. / Yo danzaré como
noche divinaEste jardín nos cede su delicia, / nos cede el árbol de manzanas lleno. / fuente de dioses a la sed propicia, / pan del instinto, para el hambre, bueno. / Mas blanc
oye, yo era como un mar dormido…Oye: yo era como un mar dormido. / Me despertaste y la tempestad ha estallado. / Sacudo mis olas, hundo mis buques, / subo al cielo y castigo estrellas, / me averg&
parásitosJamás pensé que Dios tuviera alguna forma. / Absoluta su vida; y absoluta su norma. / Ojos no tuvo nunca: mira con las estrellas. / Manos no tuvo nunca: golpea co
pazVamos hacia los árboles… el sueño / Se hará en nosotros por virtud celeste. / Vamos hacia los árboles; la noche / Nos será blanda, la tristeza leve. / Vamos hacia l
peso ancestralTú me dijiste: no lloró mi padre; / tú me dijiste: no lloró mi abuelo; / no han llorado los hombres de mi raza, / eran de acero. / Así diciendo te brotó una lágrima
plegaria a la traición¡Amor… amor! Traicionas mis deseos, / Mi tristeza, mi esfuerzo.Cuando hundía / La ilusión en la sombra de la muerte / Reviven su cadáver, lo dominas, / Y me entrega
poemas de amorI. / Acababa noviembre cuando te encontré. El cielo estaba azul y los árboles muy verdes. Yo había dormitado largamente, cansada de esperarte, creyendo que no
pudiera serPudiera ser que todo lo que en verso he sentido / no fuera más que aquello que nunca pudo ser, / no fuera más que algo vedado y reprimido / de familia en familia,
quejaSeñor, mi queja es ésta, / Tú me comprenderás; / De amor me estoy muriendo, / Pero no puedo amar. / Persigo lo perfecto / En mí y en los demás, / Persigo lo perfecto / Pa
razones y paisajes de amorI / AMOR / Baja del cielo la endiablada punta / Con que carne mortal hieres y engañas. / Untada viene de divinas mañas / y cielo y tierra su veneno junta. / La sangre d
resurgirPasé por el tamiz de todos los dolores / Y estoy purificada.¡Clamo por vida nueva! / ¡Una vida que sea como un ritmo de seda! / ¡Dulzura y más dulzura! La quietud
retrato de garcía lorcaBuscando raíces de alas / la frente / se le desplaza / a derecha / e izquierda. / Y sobre el remolino / de la cara / se le fija, / telón del más allá, / comba y ancha. / Una al
sábadoMe levanté temprano y anduve descalza / Por los corredores: bajé a los jardines / Y besé las plantas / Absorbí los vahos limpios de la tierra, / Tirada en la grama;
siete vidasSiete vidas tengo, tengo siete vidas. / Siete vidas de oro; bellas y floridas. / Cabeza cortada, cabeza repuesta: / Mi espíritu-árbol retoña en la siesta. / Dragón
soySoy suave y triste si idolatro, puedo / bajar el cielo hasta mi mano cuando / el alma de otro al alma mía enredo. / Plumón alguno no hallarás más blando. / Ninguna
subconcienciaHas hablado, has hablado y me he dormido. / Pero duermo y no duermo, porque siento / que estoy bajo el supremo pensamiento: / vivo, viviré siempre y he vivido. / Ha
sugestión de un sauceDebe existir una ciudad de musgo / cuyo cielo de grises, al tramonto, / cruzan ángeles verdes con las alas / caídas de cristal deshilachado. / Y unos fríos espejos
tenías miedo de mi carne mortalTenías miedo de mi carne mortal y en ella buscabas / el alma inmortal. Para encontrarla, a palabras duras, / me abrías grandes heridas. / Entonces te inclinabas s
transfusiónLa vida tuya sangre mía abona / y te amo a muerte, te amo; si pudiera / bajo los cielos negros te comiera / el corazón con dientes de leona. / Antes de conocerte er
tu dulzuraCamino lentamente por la senda de acacias, / me perfuman las manos sus pétalos de nieve, / mis cabellos se inquietan bajo céfiro leve / y el alma es como espuma d
tú me quieres blancaTú me quieres alba, / me quieres de espumas, / me quieres de nácar. / Que sea azucena / Sobre todas, casta. / De perfume tenue. / Corola cerrada . / Ni un rayo de luna / fi
tú, que nunca serásSábado fue, y capricho el beso dado, / capricho de varón, audaz y fino, / mas fue dulce el capricho masculino / a este mi corazón, lobezno alado. / No es que crea,
un cementerio que mira al marDecid, oh muertos, ¿quién os puso un día / Así acostados junto al mar sonoro? / ¿Comprendía quien fuera que los muertos / Se hastían ya del canto de las aves / Y os
un día…Andas por esos mundos como yo; no me digas / que no existes, existes, nos hemos de encontrar; / no nos conoceremos, disfrazados y torpes / por los caminos echarem
un lápizPor diez centavos lo compré en la esquina / y vendiómelo un ángel desgarbado; / cuando a sacarle punta lo ponía / lo vi como un cañón pequeño y fuerte. / Saltó la m
un solMi corazón es como un dios sin lengua, / mudo se está a la espera del milagro, / he amado mucho, todo amor fue magro, / que todo amor lo conocí con mengua. / He ama
unaEs alta y es perfecta, de radiadas pupilas / azules, donde acecha, perezosa una Eva. / Su piel es piel de fruta. Su blanca carne nieva / y sus trenzas se tuercen
versos otoñalesAl mirar mis mejillas, que ayer estaban rojas, / he sentido el otoño; sus achaques de viejo / me han llenado de miedo; me ha contado el espejo / que nieva en mis
viajeHoy me mira la luna / blanca y desmesurada. / Es la misma de anoche, / la misma de mañana. / Pero es otra, que nunca / fue tan grande y tan pálida. / Tiemblo como las l
viaje finido¿Qué hacen tus ojos largos de mirarme? / ¿Qué hace tu lengua, de llamarme, larga? / ¿Qué hacen tus manos largas de tenderse / hasta mis llamas? / ¿Qué hace tu sombr
vidaMis nervios están locos, en las venas / la sangre hierve, líquido de fuego / salta a mis labios donde finge luego / la alegría de todas las verbenas. / Tengo deseos
voy a dormirDientes de flores, cofia de rocío, / manos de hierbas, tú, nodriza fina, / tenme prestas las sábanas terrosas / y el edredón de musgos escardados. / Voy a dormir, n
yo en el fondo del marEn el fondo del mar / hay una casa de cristal. / A una avenida / de madréporas / da. / Un gran pez de oro, / a las cinco, / me viene a saludar. / Me trae / un rojo ramo / de fl
¡adiós!Las cosas que mueren jamás resucitan, / las cosas que mueren no tornan jamás. / ¡Se quiebran los vasos y el vidrio que queda / es polvo por siempre y por siempre
¡ay!Seré en tus manos una copa fina / pronta a sonar cuando vibrarla quieras… / Destilarán en ella primaveras, / reflejará la luz que te ilumina. / Seré en tus manos un
¡aymé!Y sabías amar, y eras prudente, / y era la primavera y eras bueno, / y estaba el cielo azul, resplandeciente. / Y besabas mis manos con dulzura, / y mirabas mis ojo
¡oh, tú!Oh tú, que me subyugas. ¿Por qué has llegado tarde? / ¿Por qué has venido ahora cuando el alma no arde, / cuando rosas no tengo para hacerte con ellas / una alegr
¿te acuerdas?Mi boca con un ósculo travieso / buscó a tus golondrinas, traicioneras, / y sentí tus pestañas prisioneras / palpitando en las combas de mi beso. / Me libró la mate
¿y tú?Sí, yo me muevo, vivo, me equivoco; / agua que corre y se entremezcla, siento / el vértigo feroz del movimiento: / huelo las selvas, tierra nueva toco. / Sí, yo me