País Poema - Autores

aleksandr pushkin

a kern
Recuerdo aquel instante prodigioso / en el que apareciste frente a mí, / lo mismo que una efímera visión / igual que un genio de belleza pura. / En mi languidecer s
a mi aya
Compañera de mis días austeros, / mi decrépita paloma, / sola en la espesura de los pinares, / hace ya tiempo que me esperas. / Triste, junto a la ventana de tu buh
apuro sediento tu tierno gemido
Apuro sediento tu tierno gemido, / tu intimidad que me embriaga / y ardiente, la lengua del dulce deseo, / pasión cuyo vino no sacia. / Pero corta con ese relato, / o
bajo el cielo azul de su tierra nativa
Bajo el cielo azul de su tierra nativa / languidecía ella, se agostaba… / Al fin se marchitó, y ya de seguro / su joven sombra sobre mí volaba; / Nos separa una lín
bajo el cielo de azul de su tierra nativa
Bajo el cielo azul de su tierra nativa / languidecía ella, se agostaba…* / Al fin se marchitó, y ya de seguro / su joven sombra sobre mí volaba; / Nos separa una lí
canción
Yo camino y camino, y todo alrededor / Tu patria es aún: la lejanía del viento, / Camino y camino y se me olvida que / Antes conocí otros territorios. / Y qué lejan
como fui en otro tiempo, así soy ahora
Como fui en otro tiempo, así soy ahora, / descuidado, amoroso. Bien sabéis, mis amigos, / si puedo una belleza mirar sin conmoverme, / sin tímida ternura, sin emo
cuando cesa el estrépito del día en torno al hombre…
Cuando cesa el estrépito del día en torno al hombre, / y a las mudas calles del pueblo, / clarísima, desciende la sombra de la noche; / cuando el sueño premia el
del céfiro nocturno
Del céfiro nocturno / éter fluye. / Bulle, / huye / el Guadalquivir. / Salió la luna dorada, / ¡silen…! ¡chis!… guitarra al son. / La española enamorada / se ha asomado a s
el caballero pobre
Era un pobre caballero / silencioso, sencillo, / de rostro severo y pálido, / de alma osada y franca. / Tuvo una visión, / una visión maravillosa / que grabó en su cora
el cantor
¿Echasteis la voz nocturna junto al soto / del cantor del amor, del cantor de su pena? / en la hora matutina, cuando callan los campos / y el son triste y sencill
el prisionero
Estoy entre rejas en húmeda celda. / Criada en cautiverio, un águila joven, / mi triste compaña, batiendo sus alas, / junto a la ventana su pitanza pica. / La pica,
el profeta de 1826
Atormentado por la sed espiritual, / me arrastré por un desierto sombrío. / Y un serafín de seis alas / apareció a mí en el cruce de los caminos. / Me tocó los ojos
en la profundidad de las minas siberianas
En la profundidad de las minas siberianas / conservad la altanera paciencia, / vuestro penoso esfuerzo no se perderá / ni la elevada inspiración de los pensamient
estoy entre rejas en húmeda celda…
Estoy entre rejas en húmeda celda. / Criada en cautiverio, un águila joven, / mi triste compaña, batiendo sus alas, / junto a la ventana su pitanza pica. / La pica,
fue en su patria, bajo aquel cielo azul
Fue en su patria, bajo aquel cielo azul / ella, la marchita rosa… / Al fin murió, un hálito eras tú, / sombra adolescente que nadie toca; / pero una línea hay entre
mañana de invierno
Hielo y sol: ¡prodigioso día! / Aún dormitas, encantadora amiga. / Vamos, hermosa, despierta: / Abre los ojos cerrados por el placer, / ¡estrella del norte, acude a
recuerdo aquel instante prodigioso…
Recuerdo aquel instante prodigioso / en el que apareciste frente a mí, / lo mismo que una efímera visión / igual que un genio de belleza pura. / En mi languidecer s
se apagó el astro del día
Se apagó el astro del día; / el mar azul cubrió la niebla de la tarde. / ¡Restallad, restallad, dóciles velas! / ¡Encréspate a mis pies, lúgubre océano! / Contemplo
te amaba
Te amaba: tal vez el amor / aún no se ha apagado todavía en mi alma; / pero eso no será causa de tormento; / no quiero que nada te entristezca. / Te amaba en silenc
terminó el día lluvioso; de la lluviosa noche
Terminó el día lluvioso; de la lluviosa noche / la sombra el cielo cubre con plomizo vestido. / Lo mismo que un espectro, detrás de la pineda, / la luna, rodeada
todo lo sacrifico a tu memoria
Todo lo sacrifico a tu memoria: / los acentos de la lira inspirada, / el llanto de una joven abrasada, / el temblor de mis celos. De la gloria / el brillo, y mi des
ya vague por las calles bulliciosas
Ya vague por las calles bulliciosas, / ya penetre en el templo populoso, / ya me rodeen alocados jóvenes, / en mis ensueños sigo estando absorto. / Me digo: pasarán
yo la amé
Yo la amé, / y ese amor tal vez, / está en mi alma todavía, quema mi pecho. / Pero confundirla más, no quiero. / Que no le traiga pena este amor mío. / Yola amé. Sin
yo te amé: el amor no se ha extinguido…
Yo te amé: el amor no se ha extinguido / por entero en el alma todavía, / mas no temas que vuelva a importunarte / ni por causa alguna te aflijas. / Yo te amé sin p
¡adiós mujer oriental amada!
¡Adiós mujer oriental amada! / Poco faltó y contra mi extravagancia, / el hábito que me dicta todo o nada / casi me arrastra a las estepas, a la errancia / detrás d